IMF Western Hemisphere director Nicolas Eyzaguirre speaks at a news conferenceEl comportamiento del Ministro Eyzaguirre estas últimas semanas va en la misma dirección. Cuando los Rectores de las Universidades Estatales le preguntan si tendrán un trato preferente, les responde que sí, mientras que a los Rectores de las Universidades privadas del CRUCH les da la misma respuesta cuando consultan si sus Universidades recibirán el mismo trato que las del Estado. Los Senadores de la Alianza preguntaron si todas las Universidades, incluyendo aquellas que se resistan a ser parte de una “red pública” y sigan compitiendo por estudiantes, serían gratuitas, y su respuesta fue… Sí!, mientras que a los estudiantes también les respondió afirmativamente respecto a que el financiamiento a la oferta pasaría a tener un rol más relevante, por sobre la posibilidad del voucher como instrumento de financiamiento.

Es imposible que todo lo anterior sea cierto al mismo tiempo. Uno podría concluir que el Ministro es un mentiroso, pero además del problema ético, eso significaría una estrategia sumamente poco hábil para un Ministro cuya capacidad de muñeca es bien conocida, pues tarde o temprano las supuestas mentiras se revelarían. Probablemente lo que ocurre es que el Ministro se está escudando tras ciertas preguntas responder. Por ejemplo, ¿qué significará que una Universidad privada tenga “vocación pública”? ¿Se exigirán grados de democracia interna que garanticen que el camino que traza la Universidad (como la decisión de tener esa supuesta vocación) no cambien de un día para otro porque al dueño de la Universidad se le ocurrió? ¿Cómo se financiará la gratuidad, los aportes basales irán creciendo hasta convertirse en la forma principal de financiamiento? ¿Cuál va a ser el rol del Estado para aquellas Universidades que decidan no tener “vocación pública”? ¿Cómo se va a fortalecer la educación provista por el Estado, y que medidas se tomarán para que pase a ser efectivamente pública?.

Las preguntas anteriores son clave no porque estén sin responder, sino porque son las que determinarán si con la reforma habrá más mercado o la educación será realmente un derecho. Después de la reunión con los dirigentes estudiantiles, aventurar una respuesta a esa interrogante crucial era imposible. Después de la presentación del Ministro el día miércoles en el Senado, cuando asegura que habrá becas para todas las Universidades, sin importar el rol que jueguen, la balanza claramente se inclina hacia regular un poquito más el mercado universitario. Seamos bien claros: esa propuesta de Eyzaguirre en muy poco se diferencia de la ley de financiamiento de Harald Beyer.

Y hay más razones para comenzar a indignarse. Las presentaciones que ha hecho el Ministro ponen severamente en cuestionamiento si el reunirse es simplemente un show mediático o si hay espacio para que las organizaciones sociales incidan en los pilares fundamentales de la Reforma. ¿Qué sentido tiene que el Ministro le diga a los estudiantes, con mucha grandilocuencia, que se quiere desmantelar la educación de mercado, si 6 días después dice en la Comisión del Senado que la gratuidad no será más que becas para todas las Universidades?

Y ojo, no es que el gobierno haya decidido que de un día para otro las reformas en Chile se harán con participación social amplia. No por nada la discusión sobre reforma tributaria ha quedado entre los mismos actores de siempre: los parlamentarios, El Mercurio, la CPC, la SOFOFA, el Ministro Arenas. Lo que sucede es que Eyzaguirre sabe que en educación no puede prescindir de la legitimidad del movimiento estudiantil.

Por ello debemos tener claro que lo que está jugando el Ministro puede ser perfectamente meternos en una camisa de once varas. Jugar a que discutamos el detallito, el cronograma, mientras los principios generales ya se hayan acordado y mantengan a la educación como un negocio, quizá ahora con un “mejor” mercado. Construir una reforma educativa que convierta a la educación en un derecho, y que siente un precedente respecto al carácter democrático de su elaboración, dependerá de que el movimiento estudiantil tome la iniciativa. Las últimas declaraciones de Eyzaguirre, y especialmente su tendencia a parecerse al Alcalde de la Pérgola de las Flores, reafirman algo que hace mucho tiempo sabemos: solamente nuestras movilizaciones y nuestras claridades respecto a lo que hay que hacer en educación pueden garantizar que construyamos la educación que Chile merece y necesita.