DSC_0069-WEl lanzamiento del libro II Encuentro nacional de nuevos medios. Visualidades (datos, archivos, colecciones). Nuevos humanismos en la politización de la imagen, editado por Programa de Estudios Visuales y Nuevos Medios, apoyados por el Departamento de Diseño de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile y el Área de Nuevos Medios del CNCA, da cuenta de un esfuerzo más de un grupo de investigadores, críticos y artistas mediales. Ellos ponen en juego y en los laberintos teóricos las refracciones de la imagen y juicios de la experiencia visual y sus soportes. Además, hacia franjas colindantes más allá de semejanzas y demarcaciones regionales. Un lugar donde pueden exponer artistas, diseñadores, historiadores, documentalistas, escritores, activistas, músicos, a través de ponencias y proyectos.

Este evento, aparte de una diversidad de expositores, dispuso un itinerario de varios problemas planteados por los expositores, sirviendo para hacer reflexionar y poner en la crítica y en la construcción colectiva una amplia gama de temas en torno a los nuevos medios.

Otro objetivo, abarcar desde las revisiones fundacionales de la visualidad contemporánea y desde la teoría crítica y la practica colectiva poner en la contingencia las dimensiones de la tecnología, la creatividad e innovación como fuente de reflexión cotidiana y una dimensión dialogante local y de reverberar más adelante en lo internacional.

En este documento se ponen en interdicción dos tópicos: nuevos y viejos medios; visualidad digital, arte cinético, fotocopia, fotografía digital, y otros. Sin embargo, en esta dialéctica del mensaje constructivista y deconstructivista, modernidad/posmodernidad, la parafernalia digital, la lectura escrita y crítica se solidifica y desmaterializa en un devenir permanente. Es decir, coexisten la materia del texto y obra artística en paralelo con el mundo inmaterial de la visualidad en la red u otro soporte digital; el testimonio de la fisicidad aún sobrevive, aunque todas las señales apuntan a la muerte de la imagen, parodiando a Regis Debray en su clásica obra Vida y muerte de la imagen.

El espacio donde las máquinas y el exceso de visualidad priman o van camino a empoderarse, es decir a tomarse el poder. La lectura de algunos de sus textos deja entrever cierta nostalgia, cierta tensión, cierta incertidumbre de estos lugares y/o no lugares. La presencia material del soporte, la fisicidad del cuerpo y la disolución de éste desapareciendo raudamente en la carretera digital. Hace tiempo que comenzó a diluirse, desde los inicios de la fotografía en el siglo XIX, el cuerpo se ausenta. La huella del presente mudo capturada por la máquina en un continuum presencia/ausencia.

Ahondando más en los objetivos que persigue la publicación, se puede agregar, como dice el editorial “pensar y producir los futuros encuentros desde la teoría crítica y la práctica creativa”, y como indica más adelante Cristián Gómez-Moya, uno de los organizadores:

“…una discusión que gira alrededor de las políticas de las imágenes, que descubren en las bases de datos, las colecciones y los archivos múltiples estrategias de visualidad para indagar en un nuevo humanismo. Éste ha sido pensado como algo nuevo no sólo porque se sitúa entre el pasado y el futuro de un tiempo tecnoético –en el porvenir de su memoria–, sino porque constituye una interfase que opera a través de la documentalidad de imágenes, objetos y registros de formas de vida. Son estas mediaciones las que, finalmente, modifican el modo de relacionarse socialmente, y en el que pervive la tensión entre los aparatos de la memoria y la destrucción del sujeto: expanden la politicidad de una forma de vida en la imagen”.

Ampliando la idea expuesta en las páginas iniciales, los artículos ponen en juego y se hacen cargo, en una fricción permanente, de estas maneras de ver, de estar, de transitar, de crear, de articular nuevas expresiones mediales, y aunque abren nuevas exploraciones mediáticas, subyace y persiste a lo largo del libro un dejo de poco optimismo. La osadía del libro: sobreponer a la creencia absoluta en este nuevo mundo visual, la incredulidad. A veces, algunos dando cuenta en un lenguaje críptico, un ejercicio de escritura con pocas posibilidades de acceso a una comprensión inmediata, más bien árida. Asimismo, portan la angustia del lenguaje, sus límites; son sobrepasados. Estos lugares aún desconocidos, que recién se aprehenden, avizorando algunas consecuencias que quedan en un vértice desconocido o un vector infinito. Quizá, sea una nueva manera de filosofar, tratar de comprender las complejidades de estos “nuevos medios”. El que se adentra en ellos, en estas expresiones de creación, se encuentra con que el lenguaje es superado por las dimensiones abstractas de operaciones comunicacionales complejas. Ya sabemos que son altamente ininteligibles en sus resultados por el momento. Además, a un nuevo medio, un nuevo vocabulario.

En los textos encontraremos un sinnúmero de definiciones que comienzan a formar parte del lenguaje cotidiano: Media Lab, hackeo cultural, Conceptual Writing, knowbots, post-imagen, operación escópica, ecosistema mediático, cultura dialógica, estética numérica, sociología visual-computacional, una heterogeneidad de términos que están siendo cada vez muy recurrentes cuando entramos en estos laberintos de la sociedad de la desmaterialización de la información y las expresiones artísticas digitales.

Una nueva humanidad que se acerca ferozmente ante lo cual el lenguaje escrito se encuentra con demarcaciones para describir realidades ubicuas y desconocidas que profetizan un nuevo humanismo, como indica Valeria de los Ríos en relación al hombre-máquina de Mark Hansen. La autora se inclina por “una tercera alternativa ‘post-humana’ que entrelaza cuerpo y máquina de igual a igual, relación que tiene consecuencias tanto para la práctica corporalizada como para la subjetividad”. Para dejar más en claro el pos-humanismo como la coexistencia con un conjunto de especies disímiles, entre ellas las máquinas; es decir, el “sujeto posthumano como un sistema de relaciones”.

DSC_0018En ciertos pasajes de algunos artículos se vienen a la mente esas máquinas inútiles y las máquinas de los futuristas italianos, los caligramas, aquellos poemas recortados formando figuras. El artista y el escritor como un operador visual. Sus creaciones y las recreaciones escriturales dejan de ser un mero accesorio que roza la suntuosidad, de terminaciones, de gusto, de estética facial, de diseño y estilo, y articulan una aparente inutilidad “la finalidad sin fin”, como Kant define la estética.

Este libro termina siendo un objeto en sí mismo. Un objeto ecléctico y bello que nos acerca a un humanismo de efectos aún por conocer. Su fin: pensar y producir los alcances de algunas obras que indagaron desde el pasado, el futuro, el presente y sus disidencias con las operaciones visuales y los futuros como nuevos humanismos.

Los enfoques críticos de los textos apuntan a una diversidad de temas, pero mantienen la cohesión en torno a poner en crisis desde diferentes ángulos la fotografía digital, una mirada escópica a la geografía aisenina, la cohabitación de lo humano y las máquinas, los archivos poéticos de Juan Luís Martínez, el activismo artístico, los orígenes del arte cinético latinoamericano, la exposición y la presentación tradicional de las exposiciones, los orígenes del media lab, una sección de proyectos que deslindan con lo alternativo… El libro da espacio para poner en evidencia los trabajos desde colectivos hasta propuestas creativas y artísticas personales. Asimismo, reflexionando en torno a la producción artística como un acto político, como indica Magdalena Inés Pérez Balbi en su artículo “Apropiaciones disidentes de/en la cultura visual contemporánea”: “Los casos trabajados son producciones en las que el arte y la política no se entienden como compartimentos estancos o esferas de producción completamente disociadas, sino como divisiones de los sensible…”.

Para finalizar, esta publicación es un antecedente más que pone en evidencia el desarrollo que va teniendo esta actividad en Chile y que reúne en su mayoría a generaciones locales que han crecido y vivido la consolidación de estos “nuevos medios”; los espacios de creación y de contenido qué se han tejido en torno a las redes sociales, hoy no son indiferentes a nadie.

Volviendo un poco a los inicios, cuenta que el primer encuentro de nuevos medios fue en noviembre de 2012 en el CAC de Factoría Italia, pero pasó casi desapercibido. Sin embargo, dio cuenta de un gran interés público por ellos, lo que permitió el año pasado realizar el segundo. En esa oportunidad fue organizado en conjunto por el People and Media Lab del Departamento de Diseño de la Universidad de Chile y el área de Nuevos Medios del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Si bien en la primera versión no hubo un tema concreto, el objetivo del evento fue la reunión, el diálogo y el desarrollo de redes. Tampoco hubo artículos, sólo presentaciones, las cuales tuvieron su registro en video.

Este segundo encuentro a diferencia del anterior, dio como resultado el libro del que hoy se hacen algunos alcances, II Encuentro nacional de nuevos medios, recientemente en circulación. Un tiraje muy bajo, como siempre por problemas de presupuesto, pero quedará a libre disposición circulando y desmaterializándose en la red, en un par de meses más. Para mayor información se puede visitar el link http://estudiosvisualesynuevosmedios.uchilefau.cl