primero de mayoQue la televisión destaque los disturbios en cada convocatoria no es novedad. Pero tampoco lo es, a estas alturas, que en el acto conmemorativo del 1° de mayo haya entreveros entre los mismos grupos políticos que se dan cita para marchar, como por ejemplo entre militantes comunistas y miembros de organizaciones de diverso tipo, entre ellos, grupos trostkistas y anarquistas. Sin embargo, esta vez las discusiones que antes llegaban a empujones y reyertas, escalaron a tal punto que hasta una bomba molotov salió en medio de los golpes que se dieron con varas de 2 metros y medio.

La jornada se anticipaba como dividida. Al acto convocado por la CUT -el más tradicional-, que partió con una marcha desde Los Héroes hasta Portugal con Alameda, se sumaba otra actividad paralela comandada por la Unión Clasista de Trabajadores (UCT), que iniciaba su recorrido desde prácticamente el mismo punto, pero que enfiló en dirección a la Plaza Brasil. Un 1° de mayo donde la unidad de los trabajadores no estaría presente desde el principio. Sin embargo, este año, las críticas a la cercanía que ha mostrado la CUT con el Gobierno, alteraban el ambiente de antemano.

El aviso por parte de los convocantes al acto en Alameda era claro. Milicias de las mismas JJ.CC. iban a resguardar el orden de la convocatoria, y al menos unos 300 iban preparados con varas de coligüe especiales para la ocasión. Otros lo entendieron como una provocación y se desataron agresiones contra jóvenes y otros asistentes a la marcha. Sin embargo, el asunto de fondo es la existencia de diversas sensibilidades respecto de la conducción del PC en el mundo sindical, especialmente en los sectores críticos por la complacencia con la que la directiva de la CUT, dicen, ha enfrentado el actual ciclo político con la Nueva Mayoría instalada en el Gobierno.

 

Las voces de los actores

Pero más allá de los análisis políticos coyunturales, hay grupos y organizaciones sindicales que siendo nuevas, o con cierta trayectoria, tomaron la decisión de asistir al acto de la CUT, y no restarse de la cita más tradicional que conmemora el día internacional de los trabajadores.

La Confederación Bancaria es una de ellas, y desde 2011 ha ganado notoriedad en el ámbito sindical. Luis Mesina, secretario general de la única organización de trabajadores del sector financiero, analizó en conversación con ElDesconcierto.cl su decisión de asistir este año al acto de la CUT y no al paralelo, como en años anteriores.

Mesina inició recalcando que, como Confederación, no tienen “ninguna relación con el oficialismo de la CUT”, pero que para esta oportunidad, y a diferencia de los últimos 7 años, asistieron al acto de la histórica central, “porque sería un error ceder esta tradición histórica”. Explica que asistieron, junto a un grupo de otras organizaciones, para irrumpir en medio de la marcha, antes del discurso de Bárbara Figueroa, donde aprovecharon de arengar a los trabajadores “que a veces desconfían de la dirección, o que tienen la esperanza de algo distinto, pero no ven una alternativa”.

Mesina asegura que la división mostrada el jueves, es producto de “la incapacidad que tiene la dirección de la CUT de mantener coherencia entre el discurso y la práctica respecto de las grandes demandas que tiene el movimiento sindical, y en temas tan importantes como el fin al subcontrato, o como un fin al multirut que permita a la negociación colectiva ser una instancia real de redistribución del ingreso, o con poner fin a los rompe huelgas, el fin al ahorro forzoso de las AFP, y avanzar hacia la educación gratuita”.

Por ello, Mesina es enfático en señalar que las serias muestras de división interna en el mundo sindical “se van a ir incrementando en la medida que los dirigentes sindicales no respondan a la hora de representar esas demandas”, y agregó que este tipo de conatos no son nuevos en la historia del sindicalismo en Chile. “Los mismos comunistas golpearon en varias oportunidades a don Clotario Blest, y después hicieron el acto de desagravio más grande que se le ha hecho a un dirigente. Y el mismo Luis Emilio Recabarren enfrentó los embates de sectores opositores en su propio partido, y esto no es nuevo. La lucha del anarcosindicalismo con aquellas raíces del comunismo stalinianas se arrastran hace décadas. No las vamos a resolver en Chile, y no es solamente un problema teórico sino más bien práctico. Los trabajadores, en su mayoría, no se corresponden con ninguna de estas ideologías, porque lo único que quieren es vivir en paz, que se respeten sus derechos sociales básicos y que esta sociedad no respeta para nada”, concluyó Mesina.

Por su parte, Rafael Andaur, presidente del Sindicato N°3 de Copesa que se encuentra en plena negociación colectiva con el holding periodístico, analizó su primera participación en la marcha del Día Internacional del Trabajador. Andaúr comentó que si bien han recibido apoyo de ambas centrales sindicales, no están definidos por una de ellas todavía. “El tema de la divisiones es algo que viene desde hace hartos años, porque hay muchos movimientos y cuesta alcanzar un entendimiento entre grupos tan amplios. Antes hubo otros intentos, como la UNT, que creo que sigue como una tercera central más chica, aparte de la CAT”.

Andaur señaló que si bien los cuestionamientos a la dirigencia de la CUT por su cercanía con el Gobierno son claros, algunos de sus acuerdos alcanzados con la CPC, y los proyectos como la eliminación del multirut, “son avances que si bien podrán ser mejores, es importante que se den de todas formas”.

El representante de los trabajadores de Copesa señaló que, más allá de las diferencias que se dan entre grupo sindicalistas, “la manera de expresarnos hoy es articularnos políticamente para formar un movimiento fuerte que socave y remueva la estructura política del país, para dar el mensaje claro que el mundo del trabajo es donde se establecen los cambios de la forma de vida de los chilenos”.

Andaur expresó además su anhelo de que “el mundo del trabajo no se quede entrampado en la Reforma Tributaria y la Reforma a la Educación, y que este Gobierno dé cuenta de una voluntad real de avanzar en el tema laboral”.

Finalmente, Andaur señaló que “a pesar de todos los problemas que tiene el mundo del trabajo, me parece mal que sea poca la gente que se atreve a marchar, porque el descontento es bueno que se traduzca en cosas concretas”, concluyó.