La Asociación de Editores de Chile, AG, entidad que reúne a aproximadamente 60 editoriales chilenas independientes, universitarias y autónomas, que en su conjunto es responsable del grueso de la edición chilena, se ve en la necesidad de explicar a la opinión pública chilena las razones de nuestra ausencia en dicho evento.

 

CONTEXTO

La participación de Chile en la Feria de Buenos Aires contó con financiamiento del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, y de ProChile, y su administración fue encargada a la Cámara Chilena del Libro, AG.

El aporte de ProChile fue comunicado a los editores y autores a su debido tiempo, quienes vía concurso presentaron su solicitud de apoyo para asistir a la Feria.

El aporte del Consejo del Libro suponemos que estuvo destinado al arriendo, implementación del stand y traslado de libros.

 

LOS HECHOS

1.- Vía mail, de fecha 2 de abril, recibimos la convocatoria para asistir a la feria, explicitando que los libros debían estar entregados el 7 del mismo mes para ser trasladados a Buenos Aires, como se puede apreciar la copia textual de dicho correo:

Este año la presencia de Chile está a cargo del Consejo Nacional del Libro y la Lectura y como Cámara hemos postulado a la licitación de la administración del stand. Sobre este proceso el Consejo recién nos ha informado hoy 2 de abril que la Cámara Chilena del Libro ha sido seleccionada para llevar a cabo este proceso. Este retraso nos obliga a poner unos tiempos bastante ajustados para convocar y recibir los libros (deben entregarse en nuestras oficinas a más tardar este lunes 7 de abril).

2.- Se nos informó además, que el costo de participación sería de casi $ 100.000 por metro lineal (aprox. 6 libros por metro), a lo que los editores deben sumar pasajes y estadía: los libros sin sus editores son en general invisibles en mercados extranjeros.

3.-No tuvimos información sobre quién se encargaría de atención del stand y se nos advirtió que los libros no vendidos serían donados a una institución pública.

 

EVALUACIÓN

1.- La comunicación de la Cámara, recibida a última hora, nos daba 5 días para decidir si estábamos en condiciones de participar, plazo demasiado estrecho para muchos editores que trabajan con escaso apoyo de personal.

2.- Desconocíamos, hasta ese momento, que tanto el Consejo del Libro como ProChile estaban a cargo de la Feria. No fuimos informados ni tuvimos parte alguna en la organización de nuestra presencia en la Feria.

3.- El costo de participación ($ 100.000 mínimo el metro lineal), más los gastos de traslado y estadía, resultaba prohibitivo para la mayoría de las editoriales pequeñas y medianas, que por lo tanto no podrían asistir.

 

CONCLUSIÓN

Ante esta realidad, la Asociación decidió no asistir a la Feria del Libro de Buenos Aires este año.

Nos parece inaceptable que la participación de Chile en un evento tan fundamental para el libro como aquel, además financiado con fondos públicos, se haya realizado con estos niveles de improvisación, además inconsulto con los editores, y que, en la práctica, discrimine a los pequeños que editan parte substancial de la literatura chilena.

La actuación de ProChile fue impecable, pero, al parecer, falló la coordinación con el Consejo del Libro y con los editores.

Los editores sentimos que esta forma de proceder resulta en un perjuicio grave a la imagen país, y exigimos un trato responsable y respetuoso de parte de la institucionalidad pública para con la producción literaria del país, sus autores y editores.

Marisol Vera, Presidenta
Diego Álamos, Vicepresidente
María Eugenia Lorenzini, Secretaria
Francisca Muñoz, Tesorera
Máximo González, Director

 

Santiago, mayo 6 de 2014.