tatianaTatiana Hernández es licenciada en Sociología y magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile. Desde su perspectiva feminista, contribuye al Observatorio de Género y Equidad y otros espacios. Como muchas, no quedó indiferente a la noticia que, durante la jornada de ayer, dio a conocer un nuevo caso de aborto clandestino en Chile.

En entrevista con ElDesconcierto.cl, Hernández se refirió a la vulneración de los derechos de la menor de 17 años que se mantiene grave tras interrumpir su embarazo.

¿Qué opinas de la noticia que impactó a todos ayer respecto a la joven de 17 años que está en riesgo vital por un aborto?

Creo que han pasado a llevar derechos internacionales de las mujeres y de los niños. Chile tiene una normativa que hace que los medios cumplan con cierta confidencialidad con ese tipo de pacientes que realizan abortos inseguros, que en este caso no se cumplió. Hay un Estado que no está haciendo su trabajo en términos de hacer seguimiento. ¿Qué pasa con el cumplimiento de esa normativa?

Por otro lado, está el tema de los medios de comunicación. Creo que fue una de las agencias, UPI o Uno, la que mandó la información, y uno puede entender que los periodistas a veces reproduzcan sin filtrar nada más, pero ahí hay una falta ética grave que incumple normativas internacionales que tienen que ver con la intimidad de la menor. Yo creo que aquí se han vulnerado muchos derechos.

¿Qué te parece la hipocresía nacional que impera a la hora de mirar la realidad de los abortos clandestinos? En nuestro país, es un tema muy vinculado al poder adquisitivo.

Si uno lo plantea desde el punto de vista de esa mujer que decide interrumpir su embarazo, efectivamente el poder adquisitivo -cuánto dinero tengas tu, de qué familias provengas, etcétera- te permite tener cierta seguridad respecto a la acción que estás tomando. Lamentablemente las niñas con pocos recursos acceden a abortos inseguros.

Hace un tiempo el presidente de los obstetras decía que gracias al misotrol hoy las mujeres no se estaban muriendo en Chile. En ese sentido, yo creo que uno podría decir que con el misotrol se accede a un aborto más seguro, pero sigue siendo inseguro cuando la pastilla funciona mal.

“Cuando una mujer accede a hacerse un aborto seguro en una clínica y paga por eso, ella está pagando por seguridad pero tampoco está asociada a un derecho, a la voluntad de decidir respecto a la maternidad voluntaria o al proyecto de vida que quiera tener”.

El debate, más allá del tema del aborto seguro, pasa por los derechos. Cuando una mujer accede a hacerse un aborto seguro en una clínica y paga por eso, ella está pagando por seguridad pero tampoco está asociada a un derecho, a la voluntad de decidir respecto a la maternidad voluntaria o al proyecto de vida que quiera tener.

Además de los medios, el doctor también decidió denunciarla. ¿Qué opinas de que esto quede a criterio de esos profesionales? Se dice que arriesgan sanciones si no acusan.

Yo espero que hayan sanciones importantes a ese médico. Hay una normativa del año 2009 que en este caso no se cumplió y eso es gravísimo. Aquí hay derechos que se están vulnerando y eso tiene que quedar como antecedente, no puede volver a ocurrir. Si no se sanciona a este médico, otros incumplirán la normativa y eso no puede suceder mientras en Chile se nos siga negando la posibilidad de interrumpir el embarazo, por las causales que sean.

¿Cómo ves las expectativas respecto al avance en este tema? El debate ha estado estancado por años…

Yo, honestamente con respecto a la idea de acceder al aborto como un derecho, sin apellidos, creo que lo veo muy difícil. Van a seguir existiendo este tipo de niñas en este país, porque la propuesta de ley que se está pasando tiene que ver con interrupción bajo 3 causales.

Es un avance importante en cuanto a la protección de la vida de las mujeres, se piensa en la salud integral de la mujer. La salud no es solamente un problema de vida o muerte si no que tiene que ver con el bienestar de las mujeres, pero para pensar en un país que avanza hacia el derecho de decidir de las mujeres respecto a la interrupción de un embarazo, sin importar la causa que sea, aún estamos muy lejos.