roberto roman-¿Qué futuro tienen proyectos hidroeléctricos emblemáticos como Alto Mapo luego del anuncio de la agenda energética?

“Estuve presente en el lanzamiento, tengo una copia de la agenda y estuve en las reuniones que organizó el ministro, por lo que estoy bastante enterado… Sobre Alto Maipo, estoy convencido de que se va a hacer. Y de hecho ya se está trabajando en él. Creo que la gente que se ha opuesto a él no ha hecho una buena agenda. El proyecto no es tan malo como se quiere decir, pero tiene algunas debilidades. Y era obvio que se iba a hacer porque está al lado de Santiago”.

-¿Cuáles son esas debilidades?

“Dos cosas. Primero, un mal manejo de la gente que se oponía. Yo no me considero ni opositor ni a favor. Pero no se fijaron estándares mínimos de suministro de agua de parte de Alto Maipo en situaciones de estiaje, cuando el río trae el mínimo, que garanticen que se puedan realizar las actividades que normalmente se pueden realizar en el río; kayak, rafting, y ese tipo de actividades. Lo único que Aes Gener prometió fue unos porcentajes de reducción de caudal, pero en un río que tiene una variación de caudal de 5 a 1, o 10 a 1, un porcentaje no significa nada. Eso es algo claramente deficitario, por mal manejo de la parte contraria principalmente. Lo segundo es que, por el sistema de Alto Maipo, se transporte agua de Aguas Andinas que después va subir el agua potable de Santiago. No están claras las circunstancias, y temo mucho que se pueda tentar Aguas Andinas en transformar esa agua en dinero, y que las reservas del embalse El Yeso sean comprometidas. Ya se ha visto en otros casos. Sucedió con la laguna El Laja, con laguna El Maule. Cuando existe la oportunidad de transformar los recursos en una ganancia en el corto plazo, la tentación de la empresa privada es hacerlo sin pensar en la reserva a futuro”.

-¿Eso pone en riesgo el recurso hídrico para la Región Metropolitana?

“Podría poner en riesgo por no haber un claro protocolo de manejo de las reservas de agua. No es una garantía que ello ocurra, pero está el camino abierto al no existir los protocolos adecuados”.

-En la Agenda Energética se planteó que los proyectos socialmente conflictivos debían trabajar en la relación con sus entornos para conseguir el respaldo, ¿eso debió hacerse en el caso de Alto Maipo?

“Claro, eso se ha hecho y como sucede con todos estos grandes proyectos, una de las consecuencias es que la comunidad se divide. Yo diría que la mitad de la comuna de San José de Maipo está a favor del proyecto, y la otra mitad está en contra. Eso es malo para las comunidades porque tiende a producir clivajes y tensiones dentro de ellas. Es cosa de mirar lo que pasó con Ralco, donde la gente pehuenche que vive en el sector quedó dividida y herida. Ahora, Alto Maipo es preocupante no por el proyecto en sí, si no por algo que se conversó con el ministro, que es que debería declararse como una cuenca como agotada. Ya hay demasiados proyectos hidroeléctricos en la alta cuenca del Rio Maipo, y siempre se pueden producir nuevos proyectos que generen más daño. Ojalá se pueda aprovechar esta agenda para fijar ciertos límites, dado que existen oportunidades en otros lados, y no hay por qué impactar tanto las pocas cuencas que tenemos en Santiago”.

-En el caso de HidroAysén, ¿Qué es lo que se puede colegir de su futuro a partir del anuncio de la Agenda Energética?

“En ella no se dice nada explícito, está claro. Pero sí se menciona que hay más de 10 mil mega watts desde Santiago hasta el Río Puelo, y por lo tanto es una manera indirecta de decir que no se necesita HidroAysén, porque desde Puerto Montt hasta donde está el proyecto, faltan todavía más de mil kilómetros. El proyecto sigue complicándose, porque cada vez está resultando más caro y complejo. Ahí es donde habrá que cobrar la palabra al ministro, respecto de la fijación de lo que se puede hacer en los territorios, y aceptar explícitamente lo que está dentro de la agenda, porque no hay ninguna necesidad de desarrollar HidroAysén en el corto plazo, y eso significa dentro de los 10, 15 o 20 años más. Hay opciones mucho mejores antes que eso, y creo que tendría que quedar en stand by probablemente per secula soculorum. Lo bueno es que no hay nada explícito al respecto y se habla de otras cosas”.

-¿Es posible que igual se desarrolle el proyecto, considerando que la Agenda Energética plantea que se tienen que realizar los proyectos que están dentro del Plan de Obras, e HidroAysén sigue dentro de ese plan?

“El Plan de Obras de la Comisión Nacional de Energía, desde que se privatizó el sector eléctrico, ha sido un chiste. Si uno revisa los planes pasados, al final los privados hacen lo que se les ocurre. Que la CNE ponga o no un proyecto dentro de ese plan, no significa nada. Es algo más referencial. De hecho, había cinco plantas de geotermia en el plan de obras hace no tantos años atrás, y no se ha ejecutado ninguna. No hay que olvidar que Endesa sacó a HidroAysén dentro de los proyectos que tiene para un par de años, por la dificultad del caso. Sigue en el Plan de Obras porque tiene cierto grado de avance, porque están los estudios, pero tiene demasiados flancos abiertos. Y además los costos van subiendo cada vez más y seguirám aumentando. Es mucho más lógico reforzar los sistemas de transmisión, tal como está en la agenda energética, para dar la posibilidad también de que se integren una serie de recursos que están más en el sur, sobre todo porque al sur de Temuco hay un claro déficit de energía eléctrica. E HidroAysén no soluciona eso para nada, porque la idea de ese proyecto era conectar la puerta de HidroAysén a la altura de Polpaico, para abastecer parte de la demanda de Santiago, pero sobre todo la mayor demanda minera que venía hacia el norte, partiendo por Andina, Disputada, Pelambres y así. La apuesta siempre fue capturar un pedazo de la mayor demanda eléctrica del mercado minero. El 60% del aumento de demanda eléctrica futura viene del mercado minero. Eso es clarísimo y hoy, de una demanda cercana al 30%, eso va ir creciendo”.

-¿Eso significa que las termoeléctricas quedan como una opción más cercana para abastecer a las mineras en vez de las hidroeléctricas? Considerando los miles de kilómetros de cableado eléctrico.

“Hay más opciones, no hay que olvidar por ejemplo que recién no más se abrió el proyecto de planta solar de Abengoa, que es de 110 mega, y estaría en operación en unos 18 meses más aproximadamente. Hay otras empresas haciendo proyectos de ese estilo, y sería muchísimo más rápido usar recursos como la geotermia solar o la eólica, en vez como un proyecto como HidroAysén, donde no se necesitan tener miles de kilómetros de cables, porque el recurso está mucho más cerca del punto de consumo. Hay un cambio de paradigma, un cambio de modelo, y es una de las cosas interesantes que encuentra la Agenda de Energía, que se da cuenta que la forma de hacer las cosas en el siglo XXI no son como se hicieron las cosas en el siglo”.

-¿Hay un impulso adecuado a ese tipo de energías?

“Está explicitada la forma de impulsarlas, por la sencilla razón de que han entrado menos de lo que podrían entrar, porque las grandes generadoras le ponen barreras. Hoy se ponen barreras para que el comercio o los hogares no las puedan tener, a pesar de que técnicamente es del todo factible y simple. En otros países, como Alemania, se genera una cantidad importante con la energía solar conectada directo a las casas, generando cerca del 4% con energía solar, y más del 30% a partir de energías renovables”.

-El típico argumento que señala lo caro de ese tipo de energía, ¿es cierto?

“Eso no es cierto, así de simple. Ya no lo es, y dejó de ser cierto hace un par de años, y cada día es menos cierto. Es un argumento que usaba Daniel Fernández (representante de HidroAysén) cuando estuve en varios foros con él, pero hace un par de años ya no era cierto y ya no lo sacan a relucir, porque ya es evidente que no es cierto”.

-¿Qué lugar ocupa la eficiencia energética?

“Eso es esencial, y está destacado con letras claras. Siempre destaco lo mismo cuando me lo preguntan. El primer gobierno que tomó en serio la eficiencia energética y las energías renovables fue el primer periodo de la presidenta Bachelet. Ahí hubo un cambio fuerte y real. Se inyectaron recursos, hubo leyes, y cambio. El presidente Piñera partió como avión pero rápidamente hubo problemas en el camino y se terminó frenando completamente. La agencia chilena de eficiencia energética quedó hecho un esqueleto a como era, sin agenda, sin programas y es muy bueno que se retome. De los muchos anuncios que hizo Piñera respecto de los recursos renovables muy poquito se logró, por las presiones de las grandes empresas. Ahora Bachelet, en su segundo periodo con el ministro Pacheco, creo que está tomando ambos temas como algo muy importante. La eficiencia energética es obviamente el pilar de cualquier agenda energética y ocupa un lugar destacado, tal como las energías renovables”.