grecia eleccionesAsí, mientras el líder de Syriza, Alexis Tsipras, espera que la convocatoria europea sea “el plebiscito sobre el memorándum que nunca se llevó a cabo” (en referencia al anuncio hecho a finales de 2011 por el entonces Primer Ministro Yorgos Papandreu) y apela a “la unidad social por encima del chantaje de la estabilidad”, el mensaje del dirigente de ND, y actual Primer Ministro, Antonis Samarás, incidió en que estas deberán servir a los ciudadanos para “decidir si quieren seguir teniendo estabilidad o volver hacia atrás”, pues tanto gobierno como medios de comunicación ya iniciaron su campaña de acoso a la opción de Syriza como la vuelta al caos.

En lo que respecta a lo sucedido en la primera vuelta de las elecciones municipales y regionales conviene recordar que las particularidades del sistema político griego en este tipo de convocatorias hacen difíciles los análisis a partir de las cifras de votos, y más aún la posibilidad de extrapolarlos a la segunda vuelta.

De modo que si bien ND obtuvo a nivel regional algo más del 20% de los sufragios, Syriza cerca del 15%, el Partido Comunista por encima del 8% y los neofascistas de Amanecer Dorado el 7,5%, fueron los candidatos independientes, con cerca del 40% de los votos, los que realmente dominaron en la mayor parte de las circunscripciones y serán ellos quienes ocupen muchas de las plazas en litigio en la segunda vuelta.

La ventaja de ND es aparente. Es cierto que consiguió situar a 7 de sus candidatos (por 5 de Syriza) en la lucha por los 12 gobiernos regionales que hay en pugna, pero muchos de sus votos se perderán al haber malogrado sus opciones en Ática (la región de Atenas, donde se encuentra cerca del 40% del electorado) o en Macedonia Central, así como en los principales centros urbanos. En la capital quedó fuera por primera vez en 40 años y en Tesalónica, la segunda ciudad del país, desplazado por el apoyo popular al alcalde independiente, Yanis Butaris (centroizquierda), quien aventajó en diez puntos al aspirante conservador, Stavros Kalafatis.

Una de las batallas más emblemáticas se dio en la capital entre el actual alcalde y principal favorito, el independiente Yorgos Kaminis, y el resto de formaciones que buscaban acompañarlo a la segunda ronda. La sorpresa procedió de Syriza al alcanzar el segundo puesto con un joven y desconocido candidato, Gabriel Sakellaridis, que dejó fuera al más experimentado Aris Spiliotopulos (de ND) y al ultraderechista Ilias Kasidiaris, que llegó a sumar el 16% de los votos.

Además, la formación de izquierdas obtuvo en Ática una victoria muy ajustada gracias a, la ahora exdiputada nacional, Rena Duru, frente al actual gobernador Yianis Sguros, quien se presenta como independiente pero cuenta con el respaldo del PASOK e Izquierda Democrática.

Una de los interrogantes de la jornada la sirvió, precisamente, el PASOK pues sin haber presentado listas oficiales se adjudicó los votos recibidos a sus antiguos candidatos (aún en el cargo y hoy aspirantes bajo la fórmula de independientes), por lo que los resultados de la segunda vuelta, y especialmente los relativos a la cita europea, son una incógnita. En las últimas encuestas el PASOK no parece capaz de superar el 6% de los votos -pese a formar parte de la coalición El Olivo, cuyo objetivo es aglutinar el voto de centroizquierda- mientras que en las anteriores elecciones europeas (2009) obtuvo el 34% de los votos.

Otro de los sobresaltos lo brindó la organización neofascista Amanecer Dorado al conseguir la cuarta plaza en la ciudad de Atenas e idéntica posición en Ática (11%). Aunque en el cómputo nacional sus cerca de 450.000 votos son solo ligeramente superiores a los obtenidos en las elecciones generales celebradas en 2012, el resultado del domingo les puede proporcionar algunos escaños.

Las urnas del Parlamento Europeo pueden suponer un vuelco en el panorama político griego. Las fuerzas neoliberales parecen retroceder pero no lo suficiente, mientras que el mensaje antiausteridad de Syriza no llega a movilizar a una mayoría social, y todo ello regado por un altísimo nivel de abstención y un porcentaje no desdeñable de indecisos.

No es extraño que ante un panorama inédito en Grecia, las encuestas de opinión no acierten a despejar las incógnitas del futuro inmediato.

Fuente: Rebelión (www.rebelion.org)