landscapeEl fracking,o fracturación hidráulica, es una técnica utilizada para la extracción de hidrocarburos que se encuentran en el subsuelo y que debido a diferentes restricciones no permiten ser explotados de manera convencional. El fracking consiste en la perforación de un pozo vertical al cual se le inyecta una solución de agua, arena y otras sustancias químicas a alta presión, de manera de abrir las fracturas existentes en el subsuelo, las que poseen gas o petróleo, para favorecer su migración hacia la superficie. Estas formaciones de hidrocarburos presentes en ciertos tipos de rocas sedimentarias se denominan gas de esquisto o shale gas.

El debate sobre la fracturación hidráulica ha estado presente por décadas entre las empresas perforadoras, los científicos, grupos ambientalistas y la comunidades afectadas. Este debate internacional ha llevado a varios países a limitar su uso, mientras que en Francia, Países Bajos, Bulgaria y en algunos estados de Estados Unidos se ha prohibido. Si bien no existe consenso entre las consecuencias ambientales reales derivadas del fracking, se mencionan entre estas la contaminación de napas subterráneas, contaminación del aire debido a la liberación de metano y otros gases de efecto invernadero, consecuencias a la salud humana y aumento en la actividad sísmica. Esta última es la única consecuencia que no ha podido ser refutada por las empresas petroleras, es más, existen académicos y científicos han relacionado los pozos de inyección de agua de desecho del fracking con la ocurrencia de temblores de diferentes magnitudes. Si bien la mayoría de los sismos asociados a la extracción de gas de esquisto son casi imperceptibles por la población, existe evidencia de temblores con magnitud mayor.  Entre los casos reportados se encuentran Ohio, Gran Bretaña y Canadá.

no-al-frackingJunto al aumento de la actividad sísmica, la contaminación de reservas de agua subterránea asoma como uno de los principales problemas ambientales derivados de la actividad. Aun cuando existe una marcada oposición sobre sus efectos reales, lo cierto es que la defensa por parte de las grandes petroleras que practican el fracking deja mucho que desear. Se alega que sólo un porcentaje menor de lo que es inyectado posee elementos químicos, y que estos se encuentran habitualmente en nuestro hogar (como derivados del petróleo y elementos utilizados en cosméticos, detergentes y otros). Sin embargo, dichos químicos no se encuentran naturalmente en el subsuelo, por lo que las consecuencias ambientales sólo podrán ser registradas en el largo plazo.

En 2011 un informe de la Casa de los Representantes de Estados Unidos dictaminó que de los 2500 productos empleados en la fractura hidráulica, más de 650 contienen químicos potencialmente cancerígenos. Esto pone en riesgo las aguas subterráneas y superficiales ya que la ‘sopa química’ que se inyecta durante la fractura puede filtrarse por problemas de cementación de las cañerías o migrar más allá de la formación geológica que se pretende intervenir, también derramarse durante su manipulación en superficie o tratamiento y disposición inadecuada de las aguas residuales.

La falta de un visión común con respecto al daño medio ambiental puede deberse a falta de estudios en esta materia, así como también a los grandes intereses económicos que reinan en torno a la energía.

Actualmente, la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) se encuentra explotando un pozo mediante fractura hidráulica, teniendo resultados exitosos desde el punto de vista comercial e ingenieril. A su vez, uno de los puntos especificados en la agenda energética anuncida por Bachelet es “fortalecer y profundizar la exploración y explotación de petróleo y gas natural, con esfuerzo especial en la cuenca de Magallanes, en petróleo y gas no convencional”, es decir la obtención de gas y petróleo mediante fracking, por lo que se espera un importante aumento en su utilización en los próximos años.

En este marco cabe hacer la siguiente reflexión, la que muchos científicos consideran la base para la investigación, el principio de incertidumbre. Considerando todos los puntos de vista, existe un hecho que no es objetable. Todos los modelos sobre los cuales se trabaja poseen un grado de error, especialmente cuando se interviene sobre el medio ambiente. Es precisamente ese nivel de incertidumbre de los sistemas naturales el que pone al fracking en tela de juicio, más aun considerando las consecuencias sísmicas que puede traer en un país que naturalmente ya lo es. Es decir, incluso si consideramos como ciertas las observaciones de las empresas petroleras, diríamos que hoy no existe relación entre la fracturación hidráulica y la contaminación de acuíferos o el aumento en la actividad sísmica. Pero, tampoco nadie puede probar que en 15 años esta actividad no generará consecuencias muy graves para el medio ambiente y la salud de las personas de las que probablemente nos podamos arrepentir.

En Argentina, debido al caso de YPF en “Vaca Muerta”, existe un intenso debate respecto a este método de extracción, el cual ha recibido importantes criticas por parte de la ciudadania y de las comunidades afectadas.