soledadLa Articulación Feminista por la Libertad de Decidir es otra de las organizaciones que ha seguido con atención y paciencia el lento progreso de la discusión sobre el aborto y otros asuntos de interés reivindicativo en el país. En entrevista con ElDesconcierto.cl, la psicóloga Soledad Acevedo, quien milita activamente en AFLD, se refirió a las diversas dimensiones del anuncio y la discusión sobre el derecho de las mujeres a decidir.

 ¿Cuál es su visión sobre el reciente anuncio de Bachelet respecto al aborto y a la polarización del ambiente respecto a la discusión, con la derecha y la Iglesia Católica involucradas?

Desde el retorno a la democracia que el contexto siempre ha sido difícil para quienes abogamos por el derecho a la vida de las mujeres y así, además, ha sido muy fuerte la contraparte de las personas antiderecho que se oponen a la libertad de decidir respecto del cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

Ahora, sobre el último anuncio del 21 de mayo, nosotras obviamente aplaudimos que desde el Ejecutivo se mencione además en ese día, que es tan especial, por el tipo de anuncios que se hacen al país. Nos parece muy bueno que haya disposición del Ejecutivo para despenalizarlo.

“Se trata de la despenalización del aborto pero por tres causales, que es distinto al aborto terapéutico, que es mucho más acotado, aún más restrictivo con la decisión de las mujeres y más bien quien toma la decisión sería el cuerpo médico y otras personas”.

Yo creo que hay que hacer la diferencia porque, como ella dijo, se trata de la despenalización del aborto pero por tres causales, que es distinto al aborto terapéutico, que es mucho más acotado, aún más restrictivo con la decisión de las mujeres y más bien quien toma la decisión sería el cuerpo médico y otras personas. Esto de despenalizar el aborto por las tres causales es un avance pero, según nuestra mirada, desde la Articulación Feminista por la Libertad de Decidir y un gran número de feministas, abogamos por el aborto libre, es decir, que la mujer tenga la libertad de decidir sobre qué hace con su cuerpo, su sexualidad y embarazo no deseado.

Hace muchos años que el contexto es difícil y, además, desde los sectores conservadores, se nota que hay una organización y articulación sobre cómo responden a estas demandas del mundo civil que ahora son tomadas en cuenta por los gobiernos.

 

Tras el anuncio, hay quienes señalan que esto implicará un retroceso a la hora de discutir sobre el aborto como un derecho para las mujeres y otros que argumentan que es un paso importante en esa dirección. ¿Cómo ven ese escenario?

Efectivamente están presentes ambas visiones. Cuando yo digo que aplaudimos este anuncio porque logra sentar un precedente, es verdad que creemos también que es como una trampa si queremos alcanzar el aborto libre. Vemos que hay posibilidades de que sí se hablen estos temas en el Parlamento y podamos tener en pocos años más la despenalización del aborto, pero sin embargo ese proceso se quedaría hasta ahí y no considerando que esto tiene que ver con la libertad de decidir de las mujeres, como un derecho a la libertad de decidir, más que con el hecho de interrumpir un embarazo. Hay un sentido más amplio.

“Nosotras sostenemos que esto no es paso a paso, sino que tenemos que abogar porque la libertad de las mujeres sea la meta última, mientras que otras feministas dicen que este sería el primer paso para conseguir lo otro”.

Nosotras sostenemos que esto no es paso a paso, sino que tenemos que abogar porque la libertad de las mujeres sea la meta última, mientras que otras feministas dicen que este sería el primer paso para conseguir lo otro. Ahí hay diferencias que tienen que ver con las estrategias desde cada colectivo u organización, pero no nos hemos podido poner de acuerdo en eso.

Lo positivo, por supuesto, es que esto se comience a hablar. Lo malo es que desde el conservadurismo quieran imponer un punto de vista desde la religión fundamentalista sobre todos los chilenos y chilenas. Lo que nosotros buscamos, en realidad, es una ley que le da derecho a decidir a la mujer, a la pareja, a la familia, y no obliga a nadie a abortar.

Ellos dicen que son provida y nosotras somos asesinas, pero pensamos que en realidad, ellos son antiderecho, nosotros sí estamos por la vida de las mujeres.

 

providaEn este escenario tan polarizado, donde vimos a algunos estudiantes protestando frente a la Moneda, la mayoría de ellos de un sector económico alto -que es algo que también marca el debate-, ¿es posible imaginar a Chile con un aborto absolutamente libre y gratuito para las mujeres?

Para nosotros siempre es imaginable pero vemos que el contexto es desfavorable para un aborto libre en Chile en estos momentos. Nuestra tarea, lucha y consigna es seguir abogando porque el concepto y todo este debate se amplíe en la sociedad. Si bien conseguir una ley es importante, porque cuando tenemos una ley que despenaliza el aborto y no criminaliza, es una ley que beneficia a todos los sectores.

Sabemos que la movilización, la manifestación que hubo ayer es de un grupo de personas que seguramente tiene el acceso económico. Las mujeres acuden a un aborto camuflado bajo otros diagnósticos y no corren riesgo sus vidas. Cuando tenemos una ley, la mujer puede decidir tener ese derecho y que no hayan diferencias de clase, de una atención digna, y que la mujer no sea criminalizada.

 

Por último, ¿cree que este tema de que el aborto haya llegado a ser un asunto de Estado, es una conquista del feminismo chileno y de la presión que se ha ejercido durante los últimos años en las calles al respecto?

Yo creo que sin duda, el que estemos hablando ahora es mérito del movimiento de mujeres y feministas de Chile y también de Latinoamérica y el Caribe. Muchas de nosotras tenemos lazos muy fuertes con todas las feministas de la región y hace poco hubo un encuentro de los 6 países con las leyes más restrictivas en aborto. Se realizó en San Salvador, en Centroamérica, donde ahí también se generaron estrategias para ver cómo en estos 6 países abordamos el tema para ampliar la discusión parlamentaria pero también hacia otros sectores de la sociedad. Entonces, sin duda es mérito de las feministas, de las mujeres y de aquellas personas que creen en la libertad de decidir de todos y de todas.