izkia siches¿Cuál es el proyecto político que esperan impulsar desde el Colegio Médico?

Nosotros éramos un grupo que nos llamamos “A oxigenar el Colegio Médico para reanimar la Salud Pública”, y que tiene médicos de distintas edades, pero sobre todo jóvenes, y lo que pretende es que un espacio como éste se fortalezca, los médicos se re-encanten y participen de él, pero a la vez no sólo eso, sino mejorar la salud en Chile. Creo que es un diagnóstico muy compartido por los profesionales de la salud, sobre todo para los médicos, ya que existen muchos desafíos tanto en el sector público como en el privado.

¿Esta lista se origina en una agrupación de médicos residentes, no?

Sí, más o menos como en 2011 partió como una organización de médicos residentes de la Universidad de Chile, que después con nuevos programas de formación, con las becas CONE, se crea una organización nacional, Residente Chile, que es liderada por Roberto Estay, que dio la pelea por dos años por la condiciones laborales de los médicos que están en formación y están en convenio con el Estado. Después de eso y de darse contra la pared, tanto como del Colegio como del Ministerio por dos años, se decide participar de esta elección en la lista A, que nos abrió las puertas para ser candidatos. Llevamos tres candidatos jóvenes. Uno a la mesa, uno al regional Santiago y otro a consejero nacional. El de la Mesa lamentablemente no lo pudimos sacar, que era Camilo Bass, nuestra carta más fuerte, y salimos los otros dos dándole un gran golpe a la otra lista ganando el Regional Santiago, que en este caso soy yo, que además soy mujer dentro de un ambiente muy machista.

¿Cómo fue que generaron la articulación necesaria para romper ese ambiente machista y también de mucho ostracismo?

En realidad, creo que gran parte del trabajo lo ha hecho el propio Colegio Médico desvinculándose de los colegiados, y siendo el gran motor de colegiatura ahora un seguro que viene agrupado al Colegio Médico. En general, tanto colegiados como los que no lo están tienen mucho desencanto, gente que paga una cuota muy alta y que no ve ningún dividendo de esta organización que, desde nuestra perspectiva, ha perdido el norte.

Has mencionado que ahora el Colegio Médico debe dejar en el pasado ciertos conflictos de interés entre el Ministerio de Salud, clínicas privadas e isapres, ¿cuáles son esos episodios que no quieren que se repitan?

A nosotros nos tocó en 2013 presenciar que el presidente de nuestro regional era a la vez un miembro muy importante del Ministerio, y que cuando intentamos tener el apoyo gremial necesario, éste era a la vez quien impulsaba las políticas desde el Gobierno. Ése es un conflicto de interés que desde nuestra perspectiva no puede estar, tal como también existe dentro de las clínicas o isapres, que quizás era donde estaba más abanderada la lista opositora. Por lo mismo, los médicos seguimos siendo solo espectadores de un sistema que cada día se mercantiliza más, y sin ninguna ética. En general los médicos, sin divisiones de partidos políticos, estamos todos anonadados de cómo ha evolucionado el sector salud en general.

Por ejemplo, la compra de muchas camas (sic) en clínicas privadas es algo respecto a lo que el Colegio Médico debería tener una voz fuerte, no solo por una posición política sino por ética y moral, de hacer un alto, y también defender los recursos de la mayoría de la población, que son los recursos públicos finalmente.

¿Se resume entones en que el Colegio Médico ha perdido protagonismo a la hora de plantear puntos de vistas respecto de la discusión de políticas públicas de salud?

Sin lugar a dudas. Uno de los llamados es que tiene que velar por la calidad ética y moral de la profesión y creo que eso también lo hemos perdido, y a la vez participar de cómo se desenvuelve la salud en una modalidad de mercado como ésta, porque todos entendemos que en la actualidad existe un sistema mixto, pero que ya se ha vuelto burdo. O sea, la cantidad de recursos que se pagan desde el bolsillo, y de diferencias que hay a la hora del acceso a la salud, en realidad necesitan que los médicos dejemos de ser espectadores y participemos en elaborar propuestas y en mejorar la salud que Chile tiene.

También has mencionado la necesidad de transparentar las finanzas, ¿cuáles y dónde surgen las dudas para transparentar esa área?

Eso va en realidad más allá de que tenga la certeza de que haya fuga de dineros. Para nada. Eso va a lo que siente el colegiado de a pie, y es que tiene una cuota mensual y no le sirven ni un café. Con suerte le dan una receta. Ellos no ven ninguna cosa, y sabiendo que tenemos dependencias muy grandes, como un club de campo que está en La Dehesa, que son como 13 mil hectáreas, y existen casas como las de Esmeralda y las de Ñuñoa. Y esos espacios deberían estar mucho más abiertos. Yo no sé si es por el pasar de los años o porque los médicos se han alejado, pero ha pasado sin lugar a dudas que nada de las cuotas que dan los colegiados se ven replicadas, porque no hay secretarías locales, no se celebran los Días del Médico, cosas que en regiones sí ocurren. Tienen una cena y actividades sociales que son básicas para cualquier tipo de organización.

También has mencionado que al Colegio Médico le falta democracia y que hay que limitar las reelecciones, ¿crees que ha estado cooptado?

Es que finalmente Chile ha estado cooptado. Hay un gran cambio generacional después de un periodo oscuro, y que se nota bastante en el Regional Santiago, y que han sido los más veteranos los que han permanecido al pie del cañón para construir un Colegio Médico más inclusivo. Pero los médicos jóvenes no nos hemos interesado en participar. Por eso es que alguna de las formas para proteger, tal como se puede hacer con la participación de mujeres y médicos jóvenes, es limitar en algún sentido las reelecciones, para dar espacio a otros jóvenes. En la actualidad existen médicos que hoy son dirigentes, y que lo vuelven a ser después de esta elección, y que llevan 20 años en el Colegio Médico, cosa que no es mala de por sí. Pero claramente nos lleva a un estancamiento, porque vemos que son las mismas tácticas de hoy día las que habían en el pasado, y claramente hay muchas cosas por mejorar. Pero hemos logrado una sintonía con esas generaciones para que hoy día en conjunto poder hacer un trabajo mucho más interesante para los colegiados, y para que se sientan llamados a participar de él.

Anteriormente fuiste senadora universitaria de la Universidad de Chile, y has mostrado un respaldo a Ennio Vivaldi como candidato a rector de la universidad, en conjunto con Camila Vallejo y Julio Sarmiento, que también participa del Ministerio de Salud, ¿cómo se construye ese grupo de influencia?

Pertenezco a un grupo de influencia que es mucho más diverso, donde participa gente desde la Izquierda Autónoma hasta de la Democracia Critiana. Pero tengo mi propia historia política personal, y ante ello está la cercanía con gente que ha levantado banderas para el país, como es la educación, y que no sólo es Camila (Vallejo) sino que es Gabriel (Boric), es Giorgio (Jackson), que es Karol (Cariola), y también lo que ocurre dentro de la vida universitaria, cómo conseguimos que una universidad tan relevante como la Universidad de Chile esté al servicio del país. Eso es también lo que queremos impulsar desde el Colegio Médico. Salud tiene que ser un tema tal como lo lograron los estudiantes desde el 2006 y 2011, y cómo nosotros como trabajadores de la salud, junto a las organizaciones de los trabajadores y los usuarios, logremos instalar este tema como algo que ya sea insoslayable. Esto se dará obviamente cuando el tema de la Educación avance en esa materia.

¿Y cómo darle un impulso a la Salud Pública en desmedro de la privada que ha ganado tanto terreno?

Ahí hay que discutir cual es la forma más inteligente de hacerlo y de lograrlo para que no existan los resquemores de la gente que, con tanta salud privada que hay hoy día, es muy agradecida cuando le toca su atención privada. Así como también los intereses económicos y/o académicos de empresas que son muy rentables y atractivas para el desarrollo de la salud en Chile. Pero hay que por lo menos empezar a plantearlo porque estamos realmente retrasados en ese sentido.