El Lago Kivu, lLago Kivuocalizado en Ruanda, en la frontera con la República Democrática del Congo, abarca un área geográfica de 2.370 kilómetros cuadrados y alcanza los 485 metros de profundidad. Aparte de sus impresionantes condiciones naturales y bellos paisajes, el Lago Kivu se caracteriza por contener una gran reserva de gas metano disuelto en su fondo. Según las estimaciones, el metano  alcanzaría unos 60.000 millones de metros cúbicos, mientras que se cree que existen 300.000 millones de dióxido de carbono en condiciones similares.

Según Matthew Yalire, investigador del Observatorio de Volcanes de Goma, en Congo, los niveles actuales de estos gases son demasiado elevados y peligrosos. El riesgo radica en una erupción límnica, un tipo de desastre natural que puede deberse a actividad volcánica o deslizamientos de tierra y que produce la erupción súbita del dióxido de carbono acumulado en un lago, produciendo la muerte por asfixia de animales y seres humanos. Según Yalire, las condiciones naturales del Lago Kivu, podrían ocasionar ante un fenómeno de este tipo la muerte de 2 millones de personas.

Aunque actualmente el lago se encuentra en condiciones estables, se ha decidido extraer el gas, de modo de generar energía y evitar un desastre de proporciones mayores. Para esto, el gobierno de Ruanda inició un plan piloto en el poblado de Rubavu, en donde actualmente se están produciendo 2 megawatts de electricidad provenientes del metano presente en el Lago Kivu. Las iniciativas en este aspecto van más allá, y se planea que la empresa estadounidense ContourGlobal se instale en la parte este del lago para producir masivamente energía. El proyecto se llamará KivuWatt, y pretende generar energía de bajo costo para los hogares, reduciendo además el riesgo de un desastre natural. La ventaja es que el proyecto no realizará intervenciones en la forma ni en la flora y fauna del lago, ya que el metano será “aspirado” desde las profundidades Kivu. El proyecto se divide en dos etapas, donde esperan generar 25 megawatts en una primera instancia. La segunda fase espera elevar la producción en cuatro veces, alcanzando los 100 megawatts, es decir, casi el doble de la producción energética actual de Ruanda. Con esta medida, para el 2017 se podría asegurar el suministro energético para el 70% de su población.

Ante esta gran iniciativa, se espera que la energía sea efectivamente para alimentar a la población local y a bajo costo, ya que la incorporación de una transnacional estadounidense en el proyecto de generación eléctrica trae serias señales al respecto.
Fuente: Veoverde