Ubicado en la porciyasuni Viveón amazónica de Ecuador, es uno de los lugares con más biodiversidad en el planeta. El Parque Nacional Yasuní posee una riqueza que impresiona. Alrededor de 560 especies de aves, más de 170  de mamíferos, 105 de anfibios y 83 de reptiles componen un universo ecológico que además alberga a cerca de 1.576 plantas identificadas. Es tanta su biodiversidad, que una hectárea dentro del parque equivalen a toda la riqueza de árboles, aves, anfibios y reptiles presentes en Estados Unidos y Canadá juntos. El parque además constituye un territorio ocupado por los Tagaeri y los Taromenane, dos tribus amazónicas que residen allí en aislamiento voluntario.

Durante la semana pasada, el Ministro de Ambiente emitió la licencia ambiental para la extracción de crudo en el cuadrante Ishpingo-Tambococha-Tiputini, en el área norte del Parque Nacional Yasuní. Esta decisión constituye la continuación del proyecto petrolero en Yasuní, cuando hace meses el Presidente ecuatoriano Rafael Correa declaró fallida la iniciativa medio ambiental Yasuní ITT, que pretendía evitar la extracción de crudo desde el parque nacional. Bajo este marco, Petroamazonas, empresa subsidiaria de la compañía petrolera estatal, podrá comenzar con la construcción de rutas de acceso, campamentos y otros con el fin de materializar la extracción de petróleo el 2016. Se estima que el yacimiento tiene una reserva de 846 millones de barriles, constituyendo el 20 por ciento de las reservas del país, y se cree que le podrían generar al estado ecuatoriano un ingreso de siete mil millones de dólares.

La actitud de explotar el yacimiento responde a una lógica política, ya que durante el pasado mes de abril el gobierno ya había rechazado una petición de grupos opositores para no explotar el área. La intención era reunir 600 mil firmas para que se pudiera realizar una consulta ciudadana, todo esto amparado en la propia Constitución ecuatoriana. Sin embargo, a pesar de que el movimiento anti extractivo presentó cerca de 850 mil firmas, el gobierno sólo declaró como genuinas alrededor de 360 mil. A pesar de esto, aún quedan esperanzas, ya que el Consejo Nacional Electoral no se ha pronunciado sobre la impugnación que se entregó para la verificación de la firmas.

Muchos creen que la aprobación del proyecto petrolero en Yasuní se debe en gran parte a presiones externas y de los grandes grupos de poder. Ya en diciembre del 2013, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA, había denunciado el rol de la empresa nacional ENAP para impulsar este proyecto, tras lo cual realizaron un comunicado que fue firmado por 49 grupos ambientalistas, nacionales e internacionales.

La extracción de petróleo desde el parque Yasuní podría acabar con uno de los sitios con mayor diversidad a nivel planetario, y significaría la liberación de 407 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.