bandera tercera repúblicaPareciera que ese viejo cuento de hadas y princesas típico de los cuentos de Disney está quedando en el pasado. Al menos así parece ser el caso tras la abdicación del Rey Juan Carlos, quien ha dejado a la corona española en un interregno, a la espera de saber cuanta agua pasará antes de la proclamación de su hijo Felipe de Borbón.

Esa aspiración colectiva pero tan absurda de querer que una persona común y corriente, un simple plebeyo o plebeya, llegase a ocupar un cargo en la corona, parecía ser la decepcionante reacción tanto en Inglaterra con Kate Middelton, como en la misma España con Letizia Ortiz. Como olvidando que ello supone un sistema de castas que, en pleno siglo XXI, no parece tener ningún sentido, y cada vez menos cabida.

Por suerte, la reacción en las principales ciudades españolas no tardó en dar cuenta de un nuevo impulso republicano, que por el momento se tiñe de un variopinto colorido de banderas, algunas de la Segunda República -proclamada en 1931 que tras inestabilidades internas y la Guerra Civil de por medio, concluyó en 1939 dando paso a la dictadura de Francisco Franco- y otras, en el País Vasco, o con la insignia de Catalunya.

puerta del sol abdicaciónLas reacciones se dividen entre un reconocimiento a la labor desarrollada por Juan Carlos de Borbón, a quién se le adjudica la consolidación de la democracia luego del Franquismo, otorgando para algunos el periodo más duradero de “paz y prosperidad” de la historia española. Aquellas voces, que van desde el PSOE al PP, pasando por el presidente del Banco Santander, han sido secundadas por un verdadero alzamiento de algunas autoridades que ya han izado las banderas republicanas en oficinas estatales.

Incluso, a la distancia, periodistas como Amaro Gómez-Pablos han dado sustento a la tesis de que las Monarquías Constitucionales son “las democracias más estables”.

Más allá de lo que opinen unos u otros, el clamor por un referéndum en donde los mismos españoles decidan qué tipo de Estado prefieren para España ha salido a las calles, siendo la Izquierda Unida, el Podemos, Equo y otras organizaciones sociales las más entusiastas hasta el minuto.

Pablo Iglesias, líder del Podemos ha emplazado a que el PSOE no “se preste para el acuerdo de casta” con el Partido Popular, y no entregue su respaldo al gobierno encabezado por Mariano Rajoy, de modo de frenar la Ley Orgánica que permita proclamar al nuevo soberano.

Analistas debatirán en los días que vienen si es únicamente Juan Carlos de Borbón el que ha resultado damnificado tras la crisis institucional que vive la corona, o si bien hay un golpe al corazón de los pactos de la transición iniciada por el rey saliente, quien fue puesto en el trono por el propio dictador, en su última hora.