undimotrizEn el marco del Cambio Climático, la producción y masificación de energías renovables no convencionales (ERNC), se ha posicionado como un tema relevante para abordar los impactos ambientales producidos por la generación eléctrica. Es así como en nuestro país, durante el 2013 fue promulgada la llamada ley 20/25 (Ley N° 20.257). La normativa, reemplazaba al antiguo marco legal que obligaba a las empresas generadoras de energía a obtener un 10 por ciento de electricidad a partir de ERNC para el año 2024. De este modo, la nueva ley 20/25 obligará a duplicar esa cifra, alzando una generación de 20 por ciento para el año 2025. La promulgación de este marco normativo constituye una de las pocas políticas medio ambientales que posee Chile, la que pretende diversificar la matriz energética del país.

Actualmente, las ERNC tienen una capacidad instalada de 1.589 Megawatt (MW), representando el 8,35 por ciento del Sistema Interconectado Central, SIC (ver gráfico). De este total, la energía eólica constituye la fuente más utilizada, con un 36 por ciento. Por otra parte, el total de proyectos aprobados y construcción suman una potencia total adicional de 11.927 MW, con un fuerte énfasis en la energía solar y eólica (48 y 41 por ciento respectivamente). Sin embargo, existen diversas fuentes energéticas que están siendo exploradas, aunque aún no poseen ningún proyecto en el Sistema de Evaluación Ambiental. Entre estas, destacan la energía geotérmica y las energías mareomotriz y undimotriz.

Mareomotriz y undimotriz Sin título

Según el Centro de Energías Renovables (CER), del Ministerio de Energía, la mareomotriz es aquella que utiliza la energía de las mareas para generar electricidad, aprovechando sus cambios de altura y las corrientes generadas por el mar. Por otro parte, la energía undmotriz “es la que se aprovecha del movimiento oscilatorio de las olas”, siendo utilizada para la obtención de energía eléctrica, bombeo de agua y desalinización. Esta última está formada por diversas balsas que se asemejan a una cuncuna flotante, y que por medio de pistones y otros elementos hidráulicos, transforman la oscilación de cada una de sus partes en energía.

Nuestro país posee 4.270 kilómetros de costa y un potencial privilegiado. Según se constata en un informe elaborado por Carbon Trust (compañía de fomento creada por el gobierno del Reino Unido para ayudar a las empresas y los organismos públicos a reducir las emisiones de carbono mediante la prestación de ayuda, soporte y asesoramiento), Chile es uno de los países con mayor cantidad de recursos disponibles a nivel mundial. Según cifras del CER, si lográramos extraer sólo el cinco por ciento de la energía potencial que tienen nuestras costas, esta equivaldría a la capacidad instalada que tiene todo el SIC actualmente. Sin embargo, el problema radica en que la tecnología necesaria para aprovechar esta energía se encuentra aún en desarrollo, aunque la proyección de precios de la energía en el largo plazo justifican avanzar en su investigación.

Los proyectos más grandes del mundo que operan en base a este tipo de energía se encuentran en Corea del Sur y Francia, siendo la planta de energía mareomotriz de La Rance, en el viejo continente, la más antigua del mundo (fue inaugurada en 1966). En Europa saben las ventajas que presenta este tipo de energía, es por eso que la inversión privada en ese continente durante los últimos siete años asciende a los 825 millones de dólares.

Nuestro país se encuentra muy por atrás en cuanto al desarrollo de tecnologías, aunque durante los últimos años CORFO ha tomado la iniciativa. Actualmente hay casi una decena de proyectos en carpeta, los cuales se encuentran en su etapa conceptual y en la construcción de prototipos a escala, siendo la mayoría de ellos financiados por CORFO. Durante este año además se pretende concretar el Centro de Excelencia Internacional en Energía Marina, el cual constituye una iniciativa conjunta entre el Ministerio de Energía, el CER y la CORFO. Este centro pionero en nuestro país, pretende dedicarse a la investigación aplicada y a la transferencia tecnológica, contando con un presupuesto de 20 millones de dólares durante sus primeros ocho años de vida. Según Andrés Bauzá, analista del CER, “este programa permitirá contar con un centro de clase mundial que potenciará el desarrollo de las EM en Chile, convirtiéndose en una herramienta de interés para desarrolladores internacionales y nacionales, la industria asociada e investigadores. A su vez, permitirá desarrollar competencias y capacidades locales, posicionando a Chile en el concierto internacional de esta tecnología”.

Tecnología Nacional

Durante el año 2012, la empresa Ausind logró construir el primer prototipo de un equipo undimotriz, el cual tuvo como objetivo proveer de energía a una caleta de pescadores ubicada en la Región de Valparaíso. La empresa se encuentra operando un segundo prototipo, el “Cifuncho II”, el cual ocupa una superficie de 100 metros cuadrados en el mar y que contó con 80 millones de pesos de financiamiento de CORFO. El aporte de la corporación estatal no se queda allí, ya que financió en cerca de 300 mil dólares el proyecto “Wilefko”, el que pretende a futuro elaborar un dispositivo undimotriz de tamaño real, que tiene un costo aproximado de 2,2 millones de dólares. Wilefko se encuentra en la tercera de cinco etapas, tras lo cual pretende lograr la construcción final del equipo undimotriz, con un costo de 58 millones de dólares.

La tecnología undimotriz ha sido estudiada como una gran alternativa para las zonas aisladas costeras, muchas de las cuales carecen de luz y agua potable. De esta manera, la puesta en marcha de este tipo de equipos seguramente tendrá como objetivo principal el abastecer a caletas de pescadores en la zona norte y centro del país. Así, una segunda etapa podría su masificación para la generación masiva de energía, aunque aún dependemos de los resultados de las pruebas de prototipo y de la disminución en los costos de la tecnología.