macha cultiva tus derechosMás allá de la cifras, ayer el Parque Forestal estaba lleno. Repleto. Los organizadores dijeron 150 mil, pero para algunos eran más. Allí, en las inmediaciones del Museo de Bellas Artes, terminó una de las marchas más relajadas que se recuerden en el último tiempo y el evento artístico pasó incluso a un segundo plano ante la masividad de los asistentes. Si bien en eso tuvo harto que ver la pobre preparación de los organizadores, que en términos de sonido dejó a gran parte sin escuchar mucho de lo que tocaron Los Tetas y Santa Feria, poco importó a las decenas de miles que compartían libremente la cannabis traída desde sus hogares (y de otras partes también).

Sí, porque la consigna a favor de la despenalización del autocultivo se tomó las calles con fuerza, de manera contundente y con el apoyo de un amplio espectro generacional que dio cuenta de la transversalidad de la demanda. Familias jóvenes, acompañados por sus niños, sin preocupaciones por posibles revueltas o desmanes. Adultos también, incluso uno que otro senior. La mayoría compartía los cigarros y pipas con marihuana en tranquilidad, casi en completa armonía.

Y es que el paso relajado, cansino y sin apuros fue la tónica de la marcha. Partió una hora más tarde de lo planificado y avanzó tranquilamente por Alameda desde Plaza Italia, para doblar en Miraflores y terminar en el lugar de peregrinaje de muchos volados santiaguinos. El Forestal. Detrás del Bellas Artes. Sentados en los pastos, donde hasta pequeñas batucadas y grupos musicales dieron vida a cientos de mundos paralelos en uno solo, la jornada puso nuevamente en el tapete la demanda por poder cultivar libremente marihuana, y por el derecho a hacerlo sin arriesgar por ello la cárcel.

En el camino, las batucadas acompañaban la comparsa donde por momentos los antiguos Carnavales Culturales de Valparaíso parecían revivir en las calles capitalinas. Queques verdes, cocadas, hamburguesas, jaleas especiales y bebidas de todo tipo saciaron como nunca el hambre y sed de los manifestantes. El “bajón”, ese efecto propio de la cannabis y que ayuda incluso a algunos pacientes con cáncer en sus tratamientos, fue además muestra de cómo estos eventos sirven para decenas de vendedores. Casi un impulso a la economía.

Marcha-cultiva-tus-derechos-1Eso sí, no faltaron momentos únicos que sólo una marcha de fumetas podría proporcionar, como un grupo de asistentes que formó un sahumerio en medio de la marcha con una cúpula de naylon, o como alguien por ahí sacó un pito que era un verdadero cono de marihuana casi del diámetro de una taza de café, tan grande que nadie lo pudo prender. Una especie de competencia colectiva por quién es el que tiene más pulmones. Algo que no deja de ser llamativo, incluso cuestionable.

También hubo algunos que repartían bolsitas con cogollos al aire, casi como rockstars repartiendo al que le tocaba, y provocando amontonamientos de algunos desesperados por conseguir una mano en medio de tantos tipos de humo diferentes. Y allí, el comercio tampoco se detuvo. Hay que decirlo también, lamentablemente.

Si bien esas no son las mejores postales de la jornada, tampoco son la más representativa. Porque a fin de cuentas, lo que para algunos parecía un mini Woodstock, concluyó en buenos términos. No hubo desórdenes ni malos ratos que aguantar. Ni con exaltados ni con los pacos.

Lo que sí, lamentablemente el “carrete” en el que se transformó el evento dejó toneladas de basura, muchas latas de cerveza y botellas de licor amontonadas por el Forestal, por más intentos de algunos que sí retiramos los desechos que generamos. Y cómo no, si desde que empezó la marcha pasaron 9 horas hasta que la gente terminó de retirarse. Ahí el desafío para los organizadores será mayor, pero también las exigencias de las autoridades deberían aumentar, ya que la falta de contenedores de basura no ayuda en nada. Y no es primera vez que hacen actos masivos ahí. Siempre es la misma historia.