furiosos ciclistasDesde hace más de diez años, miles de ciclistas de Santiago han levantado como una tradición la cicletada mensual, realizada todos los primeros martes, y que en los últimos meses se habían hecho particularmente noticiosas ante la masividad de la convocatoria, y la consecuente molestias de los automovilistas por los problemas de congestión que se han generado.

Plaza Italia, punto de encuentro capitalino para la mayoría de las manifestaciones, no podía dejar de ser la excepción, y a eso de las 20 horas, todos los primeros martes de cada mes, una masa de ciclistas, algunos autodenominados como “furiosos”, pedaleaba en medio de bocinazos de molestos automovilistas, lo que tenía pendiente a la autoridad.

Así lo aseguró César Garrido, vocero del movimiento “Furiosos Ciclistas”, señalando que siempre han tenido buena relación con Carabineros, ya que “siempre hemos tenido efectivos durante las cicletadas, pero nos reclamaban que informábamos a última hora, lo que no permitía gestionar los desvíos de tránsito”, indicó, y agregó que gracias a una afinidad de Claudio Orrego con los ciclistas, pudo gestionarse el permiso.

“Así pasa con las autoridades. Si no son afines al tema, les da lo mismo, y como Claudio es afín al tema, más los reclamos que tiene que haber recibido como intendente, nos invitó a conversar de la cicletada para ver cómo resolvíamos esto y poder hacerlo tranquilos”, señaló Garrido.

Garrido explicó que cada mes habrá un equipo conformado con miembros del Seremi de Transportes, Intendencia Regional, Carabineros y Furiosos Ciclistas para definir el recorrido, “con el objeto de poder consensuar la ruta y así informarla con anticipación”.

“Nosotros ejercemos nuestro derecho a manifestarnos, que en la práctica podemos hacerlo con o sin el permiso de la autoridad, pero como nuestra intención es fomentar el uso de la bici, cachamos que era mejor hacerlo de común acuerdo para que a los automovilistas se les pueda informar antes, y así puedan optar por una ruta distinta”, agregó Garrido.

 

¿Ciclistas ya no tan furiosos?

El acuerdo entre el movimiento de ciclistas y la autoridad metropolitana generó comentarios suspicaces en redes sociales por el acercamiento y posible transformación del acto, esencialmente espontáneo y sin permisos, en uno de carácter menos crítico. Garrido señaló al respecto que “con la autoridad sólo vemos los puntos conflictivos de la cicletada, pero eso y nada más”, y agrega que “aquí claramente el intendente ve una oportunidad de sumar y no de restar, porque si nos prohibía la cicletada estaba cagado porque se iba a hacer igual”.

“Este espacio sigue siendo autónomo, porque no hay otra forma de que seamos activistas si no somos autónomos”, concluyó el vocero de Furiosos Ciclistas.

Por su parte, Claudio Olivares, fundador y director de la consultora “Bicivilízate”, calificó el acuerdo como “positivo”, y aseguró que tiene un efecto mediático importante, “ya que Orrego tiene una voluntad importante y positiva para validar el uso de la bicicleta como medio de transporte”.

Para Olivares, el permiso es reflejo de cómo está cambiando la ciudad “y tiene que ver claramente tiene que ver con la crisis de movilidad y de transporte en Santiago, y cada vez hay más congestión por el exceso de vehículos motorizados”, y agrega que “esto se empezó a notar ahora “pero los ciclistas venimos haciendo esta cicletada hace más de diez años, y vamos en la núnero 108, o quizás más”.

Para el director de “Bicivilízate”, la cicletada de cada primer martes del mes ya era parte del patrimonio “de facto” de la ciudad, y defiende el carácter educativo de la actividad, “porque es un instrumento que sirve a la gente para poder conectarse en bicicleta para reconocer la ciudad”.

Olivares asegura que sólo una mayor utilización de este medio de transporte permitirá alivianar la carga de estrés que significa trasladarse en la capital, y que eso ayudará descongestionar las calles para una mayor eficiencia de todos los medios de transporte.

“Claramente todos estamos teniendo una mala experiencia urbana, desde el automovilista hasta el que usa el transporte público, y si logramos tener menos autos, vamos a estar todos más contentos porque así, cuando nos toque usarlo, no vamos a tener tantos tacos y le podemos sacar más provecho a un vehículo que tiene que ser usado cada vez con menos frecuencia, a favor del transporte público, la caminata y la bicicleta. Se trata en definitiva de un uso más consciente de la energía y del uso del espacio”, finalizó.