malaimagenMalaimagen es Guillermo Galindo, el autor de los reconocibles dibujos que desde hace un tiempo hacen un guiño a los movimientos sociales y a los discursos que hoy se enfrentan en la opinión pública. Abastecido de una visión directa y sin censura, el dibujante ha logrado ganar seguidores de sus trazos sin evitar tomar posturas y darlas a conocer.

En entrevista con ElDesconcierto.cl, Malaimagen comentó los inicios de su trabajo en el humor político, sus referentes y personajes favoritos a la hora de dibujar. Además, hizo un recorrido por las motivaciones que impulsaron sus viñetas sobre el programa de debate de CHV, Tolerancia Cero.

 

¿Cómo nace la intención de dibujar y hablar de los temas que caracterizan tu trabajo y cuál es el potencial del humor político?

A mí siempre me ha gustado dibujar, lo que pasa es que empecé a publicar a través de Internet y me fui metiendo en la política a medida que iba avanzando, me fui metiendo en la coyuntura y empezaron a pasar cosas divertidas con Piñera o salieron muchos temas del movimiento estudiantil y empecé a dibujar mucho de política, pero no es algo tan novedoso. Lo que pasa es que yo quizás hago un humor político más simple de entender, porque dibujantes de humor político en Chile ha habido siempre.

 

malaimagenPero son medios enredados, ¿o no? Por ejemplo en los diarios, donde hay siempre viñetas de humor político, a veces uno se quedaba sin entenderlos.

Es que la viñeta en el diario, claro, tienes a Hervi, a Jimmy Scott, no sé, pero ese humor yo lo entiendo para la gente que sigue el diario. Los que leen el diario todo los días me imagino que entienden las viñetas, pero lo que yo hago, como está en Internet, tiene la ventaja de que lo puedes ver apenas pasa algo, es como más rápido. Creo que en eso influye el que yo soy también de otra escuela, soy más chico. Más chico que Hervi, por lo menos.

 

Durante el movimiento estudiantil tus viñetas tomaron mucha importancia. Algunas reflejaron las demandas de los propios estudiantes, me gustaría saber si has hablado tú mismo a través de esos dibujos y cuál fue el costo de dar tu opinión de forma a veces tan directa.

Yo creo que siempre, en todas las viñetas, hay mucho de la opinión del autor, pero también uno tiene que lograr cuestionarse a uno mismo las cosas que hace, en el sentido de que a veces hay que dibujar cosas que quizás le cuestan más o que le causa mayores conflictos, ahí hay que ser lo bastante maduro en cuanto al trabajo para saber aterrizar la idea. Hacer una cosa bien hecha que a veces sea más objetiva de lo que uno es.

Yo no digo que sea objetivo ni que tenga la obligación de serlo, pero así como a veces está la opinión de uno, uno debe saber cuestionarse a uno mismo. Y sin duda que tiene un costo, en el sentido de que, así como se te abren unas puertas, se te cierran otras. Cuando uno hace un trabajo que tiene una opinión muy marcada o muy fuerte para alguna gente, generas más anticuerpos con algunas personas o con algunos medios.

 

9Es el costo de tomar una postura, en el fondo.

Es tomar una postura, lo que pasa es que yo creo que si hay temas en los que uno puede aportar un granito de arena, tiene que hacerlo. Al final es eso, un granito de arena. Yo tenía muy claro que para el movimiento estudiantil los que se estaban sacando la cresta eran los estudiantes, yo lo único que hice fue hacer algunos dibujos de apoyo, pero es una cosa como simbólica no más. También era difícil abstraerse de esos temas porque era lo que se estaba discutiendo a nivel nacional. Si yo hacía humor de contingencia, el tema que había que tocar era ese. No fue una cosa de populismo o de querer sacar partido a algo, porque yo venía publicando hace mucho tiempo ya.

 

Respecto a tu trabajo dibujando algunos momentos de Tolerancia Cero, donde algunos llegaron a decir que tú eras el último panelista, ¿qué fue lo que te motivó a ilustrar estas discusiones y cuál ha sido la reacción, el feedback de los panelistas?

La parodia de Tolerancia Cero nació como casualidad, yo simplemente estaba mirando tele, dibujé algo, lo publiqué y funcionó. Nunca planeé hacer una parodia de un programa de la tele ni continuarlo, no hubo una intención. Salió de casualidad y me di cuenta que era entretenido para mí y para la gente y empezó a funcionar cada vez más.

Al principio yo no parodiaba el programa como después, me fui haciendo más riguroso, dibujaba a todos los invitados, anotaba todo lo que decían en la tele, desarrollaba guiones mucho más elaborados. Se fue haciendo algo que acompañaba al programa, que era como parte del programa. Y el programa mismo lo asumió así. De los únicos que tuve alguna especie de feedback fue con Matías del Río, que una vez me entrevistó para Radio Adn y con Paulsen que me respondió unas cosas por Twitter. Después supe que en el programa todos veían los dibujos, para mí eso era un misterio.

 

17En algunas viñetas se ridiculizaba un poco la figura de Fernando Villegas, por ejemplo, o de Cristián Bofill. ¿Nunca recibiste un comentario de ellos?

No, nunca supe y prefiero no saber, yo creo. No creo que la opinión de ellos sea muy positiva, pero son las reglas del juego. A Villegas como que le gusta que lo odien y yo creo que dentro de todo fui bastante respetuoso con las caricaturas. Si bien a veces se me iba un poco la mano era cuando se lo merecían. Hubiera sido muy fome si me hubiera autocensurado para no molestar a los panelistas, como que nunca hubiera funcionado como parodia y no hubiera tenido el éxito que tuvo.

 

Y no sentiste en algún momento esa presión, como de tratar de limitarte un poco en algunos dibujos, evitar ser tan pesado…

No, no. Es que yo sentía que si hacía eso… lo que pasa es que uno, cuando se autocensura, o por lo menos yo, me salen cuestiones muy fomes y la gente percibe que estoy como controlándome, yo también me doy cuenta, entonces los dibujos se ven como limitados, se nota y se ve muy poco espontáneo. Entonces yo decía no, démosle no más y como salga. A veces decía no, con este hueón me tengo que desquitar, así que hasta con mala leche.

 

Este trabajo de Tolerancia Cero fue muy difundido por Twitter, fue como el espacio donde más fácilmente se dio a conocer. ¿Cuál ha sido la importancia que ha tenido esta plataforma en tu trabajo y cuáles son las desventajas que ves?

Yo soy bastante adicto a Twitter, lo reviso bastante. Creo que tiene muchas ventajas, es muy inmediato, a mí me ha servido mucho para promocionar mi trabajo, pero también para expresar opiniones, para reírme o matar el tiempo. Creo que las redes sociales tienen la gracia de que le dieron una voz a gente que nunca tuvo espacio como público. Antes, para salir en la radio o en la tele, era imposible, no había forma, no podías ser parte de un medio. Internet abrió eso, a que mucha gente pudiera crear medios independiente o pudiera opinar sobre algunos temas de forma pública. Y yo fui uno de tantos que empezó a ocupar esa herramienta.

 

adherentesHay algún persona o figura política que sea tu regalón a la hora de dibujar?

Piñera fue el número uno, regalaba material para dibujar, cualquier cosa que dibujaba con Piñera como que dejaba la cagá.

 

Fue muy inspirador para los dibujantes Piñera, ¿no?

Sí, es que él era como un guionista de humor, era impresionante ese hombre, yo no sé cómo lo hacía. Fue muy impactante el nivel de material que regalaba, pero de los otros me gusta Carlos Larraín, Evelyn Matthei… ahora estoy tratando de sacar el rollo de Bachelet, aunque es más fome que la cresta, pero hay que darle de algún modo. Carlos Larraín era mi favorito pero cuando el hijo se mandó el cagazo se entra en una materia más delicada, hay que ver cómo agarrarle el lado del humor, como que cuesta por ese lado. Pero yo creo que Carlos Larraín es uno de los hueones más raros que hay en política.

 

Leí que vas a sacar pronto un nuevo libro, ¿algún adelanto de lo que viene?

Sí, va a ser mi segundo libro de humor gráfico político, después del libro de Tolerancia Cero. Debería salir en unos tres meses más, es un libro que compila mucho de lo que he estado haciendo últimamente.

 

Y este es un bonus: necesito preguntarte por tu fanatismo declarado por Jorge González. ¿Por qué surge y cuál es su legado en tus viñetas?

Yo siempre o varias veces he dicho que mis mayores influencias en el dibujo no fueron otros dibujantes, lo que más me influenció a mí fue la música. Las letras de Los Prisioneros o de La Polla Records, que fueron los grupos que más me marcaron, descubrí ese sentido de observación, de ironía, de humor negro y de síntesis que tiene la música y letras tan directas e irónicas que hacían estos compositores. Es de lo que más aprendí al momento de hacer humor gráfico, entonces, ná’ po, yo me saco el sombrero ante González, creo que el fanatismo que tenemos algunas personas con él lo tiene completamente ganado. No es una cosa gratuita, es el más grande y ojalá que siga por muchos años más.