“Vamos Chile, vamos todos al Mundial, con caipirinha y piscola vamos a celebrar”, reza la canción mundialera del Negro Piñera que invita a los hinchas a carretear. “Un asado y un buen vino, Chile va a ganar”, agrega la lírica. Es que en Chile pareciera no haber festejo sin un poquito de destilado o fermentado. La realidad es que Chile lidera el ranking de consumo de alcohol en América Latina.

Ni la ley “Tolerancia Cero”, ni la futura alza de impuestos ha podido frenar significativamente el alto consumo de alcohol entre los chilenos. Al parecer, nuestra identidad está estrechamente relacionada con “el ser buenos para el copete”.

La nueva detención por manejo en estado de ebriedad del animador de televisión y poeta Pablo Makenna, seguramente tendrá un alto nivel de repudio y las bocas opinantes se llenarán de descalificativos contra el ex C.Q.C. La misma situación ocurrió con la impactante noticia de la reiterada detención por la misma causa del ídolo de la selección, Johnny Herrera. Pero la verdad es que no son más que el reflejo de una comunidad que es completamente vulnerable al alcohol. El problema es transversal.

Más de dos mil chilenos mueren al año por causa directa del alcohol según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El consumo anual per cápita en el país es de 9,6 litros de alcohol puro y en los jóvenes, el consumo es mayor en los niveles socioeconómicos más altos.

bautizoSi bien año a año las cifras parecen abrumadoras, la respuesta de la ciudadanía ante el evidente hecho de que hay un alto grado de alcoholismo no parece estremecer ni cambiar conductas.

Se acerca la copa mundial de fútbol y el tema reaparece: hasta los grandes ídolos de la roja han sido sancionados por el mismo problema. Basta recordar el “caso bautizo” o ver el auspicio de camisetas de equipos nacionales, derechamente ligadas al consumo de productos alcohólicos.

chile ebrioNo sólo las cifras lo dicen: los chilenos somos reconocidos por celebrar con “copete” en cada situación familiar, amistosa o celebración. Un ejemplo es la siguiente ilustración de Chile, según álbum del Mundial de Alemania Federal 1974.

Es difícil plantear la situación sin sonar “pacato”, pero la realidad es que el alcoholismo es una enfermedad que no tiene cura.

Las adicciones son crónicas y necesitan tratamientos constantes, las personas que han salido de la adicción viven con la constante amenaza de volver a ella. Cuando Pablo Makenna chocó por conducir en estado de ebriedad, declaró que no se internaría en una clínica de rehabilitación ya que su problema era más bien “psíquico”. Pero la verdad es que si bien existen factores de ésa índole, las adicciones terminan comprometiendo al organismo, obligándolo a solicitar la droga, ya sea alcohol u otros.

El Senda comenzó una campaña de prevención de accidentes durante el mundial de Brasil llamada “Tómate el mundial con responsabilidad”, dirigida no sólo a automovilistas sino que a ciclistas y peatones también. Si bien la prevención es una política mínima, el hecho es que los niveles de consumo en Chile ya están instalados y todavía no existe un fuerte impulso desde los servicios de salud para tratamientos, que consideran un alto costo y profesionales involucrados.

Por ahora podemos apuntar el dedo contra Makenna, pero al mismo tiempo otros miles de compatriotas seguirán expiando sus culpas y alegrías en el alcohol, hasta que encontremos otra forma de ser “buenos muchachos” pero no borrachos.