obserLa propuesta viene a complementar el trabajo realizado por Fundación Sol, el observatorio del mundo del trabajo, con la experiencia directa de las organizaciones y el mundo social.

La iniciativa partió hace un año y tiene cuatro ejes fundamentales: trabajo, educación, salud y previsión. Derechos precarizados en el Chile de hoy, cuyos nortes serán trabajados en conjunto con la Confederación de Trabajadores del Cobre y la Unión Portuaria de Bío Bío.

“El objetivo principal es poder levantar estadísticas y un apoyo técnico a los distintos movimientos sociales”, señaló Recaredo Gálvez, ex dirigente estudiantil y actual coordinador territorial en Talcahuano.

El Observatorio Social de Conflictos Territoriales llevará adelante una serie de campañas, actividades formativas o de difusión que permitan fortalecer el trabajo social en tres territorios: Rancagua, Los Andes y Talcahuano.

La metodología de trabajo, complementario con la labor de los profesionales de Fundación Sol, integra de manera directa a las organizaciones sociales y sindicales de interés. “Es un espacio donde se está llevando a cabo una discusión en distintos niveles. La idea es generar una articulación mucha más clara con estas organizaciones que también están planteando agenda en torno a estos derechos”, argumentó Gálvez.

El proyecto fue lanzado el martes pasado y ya tiene información disponible en el sitio web defiendeytransforma.cl, donde se encuentran los datos generados hasta ahora y un mapeo de conflictos sociales.

 

La ruptura de los observatorios

observaPara Karina Narbona, encargada del Observatorio, el objetivo de “generar plataformas de conocimiento, construcción de argumentos y movilización” es clave. Sólo así se podrá dar un apoyo directo al levantamiento de luchas multisectoriales.

“Hay una línea transversal en los derechos que tiene que ver con la precarización y que se arrastra de un modelo neoliberal que ya está maduro”, argumentó. En este sentido, la idea de la nueva apuesta de Fundación Sol es intentar abordar la historia de dichos derechos y desnaturalizar su condición actual.

En el mundo del trabajo, por ejemplo, el diagnóstico revela la figura de un actor sindical muy atomizado. En educación, en tanto, el sistema ya ha dejado de ser mixto para funcionar de modo privado “con apéndice público”, según apuntó la investigadora. En salud y pensiones, en tanto, el Estado se ha convertido en el cómplice de un negocio que cada día crece más.

El proyecto busca aglutinar a organizaciones sociales de amplio espectro, generando una plataforma común de conocimientos y demandas “que permitan generar esfuerzos por transformar esta realidad”.

Además, se ha examinado en la historia de los movimientos y colectivos, y éstos mismos han tenido la oportunidad de plantear sus intereses, conflictos, estrategias de trabajo en ideas para la difusión.

“La idea apunta al mismo objetivo: desarrollar consciencia sobre “la importancia del desarrollo de organización en los territorios”, apuntó el ex dirigente estudiantil”.

En el corto plazo, el Observatorio tiene fijada la realización de seminarios que buscarán acercan a la gente a la discusión, normalmente más centrada en los espacios de poder. La idea apunta al mismo objetivo: desarrollar consciencia sobre “la importancia del desarrollo de organización en los territorios”, apuntó el ex dirigente estudiantil.

Narbona, coordinadora general del proyecto, señaló que la metodología de la iniciativa marca una ruptura respecto al trabajo de este tipo de organizaciones. Esto porque se apunta a la participación activa de las personas en la generación del conocimiento.

“Por un lado trabajamos con la estadística, pero también buscamos sistematizar la experiencia de las organizaciones. Recuperar la memoria que ellos tienen, de este día a día, que los afecta con estas instituciones precarizadas. Es esta mezcla entre el conocimiento indirecto con el conocimiento de las personas el que permite que justamente se genere una apropiación y una información más significativa”, detalló.