reagettonCon la decadencia del Axé, muchos vaticinaron que el reaggetón pasaría de moda rápidamente. Pese a que el fenómeno musical brasileño tuvo una rápida masificación en Chile gracias a los programas juveniles de turno –Mekano, por ejemplo-, sus ritmos dejaron de sonar en un corto margen de tiempo y todo el merchandising se fue a la basura.

En la televisión chilena se reciclaron algunas de sus figuras. Años después, hubo un par de intentos infructuosos por hacerlo sonar nuevamente. Nada funcionó: el reaggetón ya se había instalado como el nuevo ritmo de moda y, esta vez, prometía quedarse.

Su popularidad trascendió las fronteras. En Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Colombia, los exponentes del género se transformaron en los líderes indiscutidos de las fiestas y los eventos de juventud. En televisión, Internet y otros medios masivos su alcance se duplicó. Hoy, al menos por estas tierras, no existe nadie que no haya escuchado jamás una de las pegajosas melodías de El Cangri o alguno de sus pares.

Sin embargo, el masivo estilo musical nacido en Puerto Rico ha causado debate desde sus inicios en las radioemisoras, debido al contenido de sus letras y, durante algún tiempo, por efectos del escándalo que provocaron sus insinuantes coreografías.

Por ello, la noticia de la campaña colombiana que busca concientizar acerca de la violencia de género presente en el reaggetón no sorprende. Se ha discutido antes, por años, en las diversas generaciones que de una u otra manera han tenido que enfrentarlo en fiestas y otros círculos cercanos.

 

“A ella le gusta que le den duro”dos

Violento contenido sexual y una visión despreciativa del género femenino. Ese es el diagnóstico al que llegó el trío de fotógrafos colombianos creadores de la campaña “Usa la razón, que la música no degrade tu condición”. La iniciativa busca cuestionar el contenido de las canciones que han hecho bailar a América Latina y el Caribe.

Una serie de fotografías con interpretación literal de algunos temas populares del reaggeton son el corazón de la campaña que ya da de qué hablar en los países donde su música sigue sonando y renovándose. Chile, entre ellos.

“La crítica va dirigida a los contenidos de las canciones que solo dejan a las mujeres como objetos sexuales, que no solo en las letras son agredidas, sino que además en los vídeos son usadas como símbolos de sexo”, argumentó Lineyl Ibáñez, uno de los impulsores de la idea.

Daddy Yankee, Tego Calderón y Arcángel son alguno de los artistas aludidos en las fotografías, que seleccionan estrofas llamativas de algunos hits del reaggeton. “A ella le gusta que le den duro y se la coman”, es una de los extractos de Daddy Yankee que fueron seleccionadas para la sesión.

La campaña sostiene que 8 de cada 10 mujeres que escuchan canciones del estilo se han sentido maltratadas por sus letras. Al panorama se suma, además, un estudio de psicología de la Universidad Bamako (Malí), que aseguró demostrar que los amantes del reaggeton son menos inteligentes que quienes prefieren otros estilos musicales.

El informe, realizado entre 5 mil personas, midió el coeficiente intelectual de los individuos observados, además de profundizar en sus gustos musicales. Al contrario de los amantes del rock y la música clásica, quienes demostraron ser más receptivos con su ambiente y gozar de una capacidad crítica superior, los reaggetoneros mostraron un coeficiente intelectual menor.

 

Reaggeton, causa y efecto

cervezaA estas alturas, es importante reconocer que la discusión acerca del reaggetón debe considerar, como tantos otros temas, el contexto cultural y económico que impera en Latinoamérica. Especialmente en el caso de Chile, donde el mencionado género musical es asociado a los sectores más populares de la sociedad.

En un mundo en donde la industria cultural y su difusión mediática se ha transformado en una forma de colectivizar valores, parece mucho más interesante analizar el trasfondo de los ritmos que el reaggeton y otros formatos están inculcando a las sociedades, especialmente a los jóvenes. Rozando, por supuesto, los productos que las propias empresas y autoridades han puesto a disposición.

Desde esta perspectiva, cobran sentido las declaraciones de los impulsores de la campaña colombiana, que han apuntado que la idea no es esparcir un mensaje masivo en contra del género y sus exponentes, sino generar más consciencia acerca de los mensajes que se difunden a través de sus canciones, especialmente en aquellas composiciones que retratan, una y otra vez, a la mujer como un objeto sexual.

En Cuba, por ejemplo, el parlamento se ha referido al tema sin la intención de “estigmatizar ningún género musical” y buscando poner en el tapete el cuestionamiento hacia el contenido de la música que no aporta a la igualdad de género. Esto, en vista de que “los medios de comunicación son espacios que socializan valores y reproducen ideología”, según apuntaron.

En nuestro país, sin embargo, aún es necesario que el mismo debate se extienda a otros rincones en donde la mujer es constantemente denigrada: la publicidad, por ejemplo, que diariamente mezcla diversas perspectivas que tienden a menospreciar al género femenino y sus roles en la sociedad.

En la larga cadena de repetición de las visiones del patriarcado, el reaggeton no es más que uno de los síntomas de la cultura dominante. La misma que ha eternizado un discurso que, al ritmo del perreo y del mundo popular, espanta. Al parecer, mucho menos que la publicidad, el cine, la televisión y sus machistas reproducciones.