Mientras los estudiantes y sus dirigentes, como lo han venido haciendo en los últimos años, colocan al centro de las discusiones los problemas que están sufriendo en su vida y que se refieren no solo a las consecuencias económicas que se derivan de una educación mercantilizada, sino que abarcan preocupaciones de fondo de nuestra sociedad; los expertos y varias personas a los que los medios de comunicación que están en manos de aquellos que precisamente no les interesa reforma de ningún tipo tienen espacios para opinar y hablar hasta la saturación de temas que ni siquiera rozan genuinamente una real preocupación por la educación de la mayoría de los chilenos.

Una forma de ejemplificar la afirmación anterior tiene que ver una columna del pasado Domingo 1 de Junio en un suplemento de La Tercera, escrita por el conocido cortesano Villegas que casualmente leí. No es mi intención ni será, gastar energías ni ocupar el valioso espacio que me ceden quienes publican estas líneas, en contestar ni referirme al Sr. Villegas. Sin embargo es necesario, por el tema de la educación y su importancia denunciar acciones como las que realiza este señor, seguramente cumpliendo algún contrato del canal Chilevisión y del diario en cuestión.

 

La mediocridad

Precisamente en esa columna este señor Villegas, demuestra el bajo nivel de la discusión que él entre otros intentan imponer respecto de la educación, lo hace mencionando de pasada conceptos como la dialéctica, refiriéndose al ministro de educación y a cosas como el yin y el yan, luego disfraza con cierta habilidad una antigua ley de los rendimientos decrecientes, etc, para finalmente hacer una promoción descarada del sustento ideológico de quienes lucran no solo con la educación sino con la salud y otras cosas que en cualquier país civilizado constituyen derechos, es decir el defiende el “management”, cuando dice repetidamente: GESTIÓN.

El intento de este señor, es precisamente con una introducción supuestamente erudita, hacer afirmaciones apodícticas que oculten el verdadero propósito: señor Villegas la dialéctica que usted pretende introducir en el texto pertenece a las trasnochadas lógicas difusas, representando solo juegos de palabras, hace tiempo que sabemos que la dialéctica corresponde a relaciones que constituyen a los términos, en fin dejo hasta aquí el asunto porque lo que queda claro es que a este señor, lo que le abunda en la cabeza es pelo y la tarea de defender el modelo mercantilizado chileno.

 

El llamado

El fondo del tema de la educación, es tratado por los medios siempre en referencia a las demandas estudiantiles, requiere (y este es el llamado) de una participación más decidida de las personas que forman el mundo académico de nuestro país, pero en su calidad precisamente de académicos y no de “expertos”, que dejan de lado cuestiones de carácter docente y visiones de transformación para nuestra sociedad.

Los docentes que pertenecen a más de una cincuentena de establecimientos que forman profesores en nuestro país, con la excepción de nuestras universidades públicas tradicionales, tienen una mayor responsabilidad que la que normalmente y en forma sistemática se les atribuye a los profesores de básica y media, porque precisamente la autonomía académica establecida por ley, produce en muchos casos un curriculum impertinente del punto de vista docente y obedece a cuestiones de mercado decididas por los dueños de la institución. Se hace urgente entonces que los docentes que forman profesores (FID), creativamente participen de la construcción de mallas curriculares que sean pertinentes, que signifique que un profesor formado en Iquique tenga la misma visión de uno formado en Puerto Montt. En fin, es necesario que estos actores entren al ruedo para que se discuta en serio sobre educación.

Por ejemplo el desarrollo de planes pilotos de carácter modular que se inicie desde ambas regiones extremas para que cada año se avance hacia el centro desmunicipalizando la educación pública e instalando profesionales docentes con financiamiento adecuado, dejando de lado la discusión tramposa de los colegios privados y las formas de financiamiento. Esos establecimientos tendrán derecho a tener un mercado educativo, al mismo tiempo que el Estado termina con el carácter competitivo y da paso a la colaboración en la educación. Este proyecto que implica un gasto mucho menor por iniciarse solamente en dos regiones, y podrá evaluarse cada año para dar paso a dos regiones más y así sucesivamente.

En fin esta pequeña columna es una invitación a una discusión seria del tema EDUCACIÓN en nuestro país.

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Felipe Valenzuela S. es sociólogo