brigadaSurgieron a finales de los 80, al interior del Partido Comunista de Chile. La brigada muralista fue fundada por Danilo Bahamondes con el objetivo de estampar en diversos puntos de la ciudad el sentir del pueblo.

Dueños de una tipografía característica, heredada de la tradición desarrollada por la Brigada Ramona Parra en la década de los 70, los papelógrafos urbanos de Chile han desarrollado una técnica simple, apoyada por el uso de la brocha y la exhibición de mensajes directos y breves.

Desde su origen, la Brigada Chacón opera desde la clandestinidad, en una práctica organizada bajo los estrictos códigos políticos que han permitido su existencia ilegal. Bahamondes, quien murió en 2001, empezó a los 12 años con la tarea de rayar mensajes en las paredes de las calles y su conocimiento en muralismo político ha pasado de boca en boca en las generaciones. Hoy, el fundador de la brigada muralista es considerado una de las figuras más importantes del país en esta área.

Sin embargo, más allá de las técnicas, la finalidad del colectivo fue reflejar el sentir del pueblo, con sus rechazos y expectativas políticas y sociales. Dar cuenta del estado de la opinión popular que los medios de comunicación ignoraban, en estrecho vínculo, eso sí, con las visiones gestadas al interior del Partido Comunista, especialmente en sus juventudes. brigada

Instaurados como un nuevo formato de medio alternativo y callejero, los papelógrafos de la Brigada Chacón ya forman parte del inventario de  la capital, con carteles que se reparten, mayoritamente, en los muros de Los Héroes, Moneda, Universidad de Chile, Santa Lucía y Universidad Católica.

Sin embargo, la llegada del PC a La Moneda y su impacto en las diversas organizaciones con las que se vincula, no ha pasado desapercibido. En las líneas políticas, el partido y sus dirigentes reciben críticas desde el mundo de la izquierda y estos cuestionamientos han llegado incluso a rozar el trabajo de la brigada muralista, cuyos mensajes ya no son tan aplaudidos como en los viejos tiempos.

 

“Joven… a no perderse”

“Este es un medio inédito. Algo así como un diario mural, pero donde sólo se entregan los titulares. Es el lector quien le agrega el contenido, el cuerpo a la noticia”, explicó Danilo Bahamondes hace unos años sobre el mítico proyecto. La fórmula ha dado resultados durante décadas, reactivando la conciencia de los transeúntes que alcanzan a leer los papelógrafos desde la micro o caminando por el centro capitalino. Una voz que interrumpe desde los muros la resignación de la rutina.

1454940_10202773309279042_799065291_nLa historia cuenta que el colectivo se forjó una mañana, cuando un muro cercano a la iglesia San Francisco amaneció con un papelógrafo que criticaba la labor del ministro Carlos Cáceres, en plena dictadura. La Brigada Chacón bautizó su nombre en homenaje al diputado comunista del Frente de Acción Popular, Juan Chacón Corona.

En sus comienzos, la brigada funcionó al interior de las sedes del PC, hasta que decidieron buscar un nuevo hogar producto de las diferencias naturales que se producían con el partido. Éstas se basaban principalmente en las temáticas impulsadas por el colectivo muralista, que durante los 90 no apuntaban exactamente a las inquietudes del partido.

Sin embargo, gracias a sus voluntarios y a la colaboración del mundo social, los brigadistas siguieron trabajando, exhibiendo, en ocasiones, recordados papelógrafos. Durante los últimos años, no obstante, la Brigada Chacón ha enfrentado nuevos desafíos de la mano del partido que la vio nacer.

Desde el Gobierno, vinculados a las figuras de la Concertación que alguna vez criticaron, el Partido Comunista ha ejercido cierta presión política en el discurso de los brigadistas. De hecho, durante la campaña presidencial de la Nueva Mayoría, que impulsó a Bachelet a la presidencia por segunda vez, la Brigada Chacón publicó diversos mensajes apoyando a la candidata e imitando la arenga del partido respecto a la importancia del programa.10455849_10204101913893327_1004870310846192190_n

Con el PC ya instalado en el poder, las visiones de la Brigada Chacón ya no parecen lo que eran antes. Con un discurso antes oído de otras bocas, han reiterado una y otra vez sus diferencias contra la derecha tradicional del país, omitiendo visiblemente las críticas hacia la Concertación, sus figuras y sus prácticas. Algo que ha puesto en entredicho su independencia de los lineamientos del partido.

A la caricatura de los sectores más conservadores –uno de sus lienzos rezaba “joven… a no perderse, el enemigo es la derecha”-, se suman contenidos cada vez menos débiles y agudos, lo que se ha profundizado tras el fin del gobierno de Sebastián Piñera y sus ministros. La ausencia del ex presidente, que fue objetivo directo de la Brigada Chacón durante su mandato, aún pena entre quienes se encargan del humor y la sátira política.

Alineados con un discurso que hoy es cuestionado desde algunos sectores, los brigadistas han tenido que pagar también el precio de su apuesta política. Sin embargo, a sus mensajes en las calles se han sumado también algunos criticados posteos en las redes sociales, especialmente en Twitter, donde son regularmente activos.

“Esa niña que protestó, nunca ha sido ni semanera siquiera… solo buscaba sus 15min de fama”, señalaron a un usuario que defendía a la estudiante que protestó ante Bachelet en el cambio de mando de rector de la Universidad de Chile. Luego de ser increpados, señalaron: “Es muy divertido “picar “a los monos, salen como locos a defender cualquier wea… ,son como la Udi… no sé qué es, pero me opongo”. En respuesta, algunos tuiteros pidieron “un poco de pudor”.

De cara a un país más organizado, que hoy reconoce diversas expresiones de izquierda, la Brigada Chacón se mantiene en las calles, aunque acertando menos y expuesto a la crítica constante. Una que ya no emerge solo desde la derecha tradicional y le plantea el desafío más complejo de todos: sostener en su mítica trayectoria los objetivos que impulsaron su creación. Expresar el sentir del pueblo, más allá de las circunstancias del partido y sus objetivos políticos, devolviéndole el sentido a su clandestina rebeldía. La misma que hoy es opacada públicamente por la propaganda que no toca al gobierno de la Nueva Mayoría.