castro cárcelGolpes, tortura y otros abusos motivaron a los internos de la Cárcel de Castro a denunciar anónimamente a sus autoridades. Según lo señalado en la carta escrita de puño y letra, se ven en la necesidad de revelar los malos tratos debido a “los altos grados de abusos físicos y sicológicos por parte de Gendarmería”, quienes, en opinión de los reos, no están capacitados para sus cargos en la unidad de detención preventiva.

Los internos señalaron que son esposados de pies y manos mientras reciben combos y patadas en diferentes partes del cuerpo, sin medir sus fuerzas y sin hacer diferenciaciones entre internos, condenados o imputados, incluso. Es decir, entre los individuos sometidos a malos tratos se encuentran, incluso, personas a las que no se les ha determinado su culpabilidad y permanencia en el recinto penitenciario.

Además, aseguraron que son allanados dos o tres veces a la semana, momento en el que son mantenidos durante un par de horas en posiciones “de reducimiento y tortura”, mientras sus pertenencias son destrozadas y cualquier objeto de pequeño valor, como dinero o joyas, son perdidos sin apelación.

“Estamos en época de lluvias y mojan la ropa, los colchones y las frazadas para así atormentarnos más”.

“Estamos en época de lluvias y mojan la ropa, los colchones y las frazadas para así atormentarnos más, todo esto dictado por el capitán y jefe de régimen interno, el sub oficial Gómez”, declararon.

Los reos aseguraron que los beneficios carcelarios no se están otorgando, incluso a internos que están privados de su libertad por delitos comunes y han cumplido con más de la mitad de su condena. “A las personas que están por robo no se les brinda ninguna oportunidad de rehabilitación o de demostrar ser capaces de reinsertarnos a la sociedad”, apuntaron, asegurando que es la única unidad donde no se otorgan beneficios como la ley lo expone.

En tanto, respecto al funcionamiento de visitas, denunciaron que sus familiares pueden entrar cerca de media y dos horas más tarde de lo previsto, debido a las decisiones arbitrarias de Gendarmería. Los internos manifestaron que nadie se atreve a quejarse por el temor de ser golpeados y traslados a otra unidad, lejos de sus familias.

 

“¿Dónde están los Derechos Humanos?”cárcel

En tres archivos de audio grabados desde la cárcel, los reos dan a conocer la golpiza que recibió recientemente un interno que, al ser golpeado, habría dañado a un funcionario con un cuchillo artesanal.

“¿Dónde está el Seremi de Justicia y los Derechos Humanos? Hace muy poco se maltrató brutalmente a un interno por ser acusado de propinarle una puñalada a un funcionario. Eso fue presenciado por casi todos los internos y en ningún momento el joven le pegó al funcionario. ¿De qué manera? Si estaba esposado de pies y manos, si tenia una chaveta, cuchillo artesanal para sus artesanías, en un bolsillo de sus ropas y el funcionario, de tanto golpearlo en el cuerpo, patadas y combos, se enterró ese cuchillo”, argumentaron.

Los archivos, con música de fondo, evidencian la dura golpiza recibida por el interno y las reacciones de Gendarmería, quienes, mientras reducían al reo inculpado, amenazaban con “allanar todo”. Mientras, desde la comunidad terapéutica que trabaja con los internos de Castro y Ancud y ha sido testigo de los vejámenes a los que son sometidos, aseguraron que el reo está siendo presionado para inculparse y negar las golpizas que recibió antes del incidente.

Antes de firmar su carta, la población penal de Castro aseguró que están dispuestos a comenzar con huelgas y “cualquier otra forma de ser escuchados”.

cárcelLa tortura y los abusos al interior de las cárceles chilenas son una realidad continuamente denunciada e ignorada por las autoridades. A fines del año pasado, El Desconcierto reveló que, en la Cárcel de Valdivia, los internos son castigados incluso con ataques de perros de raza rottweiler y golpes de lumas en las manos. Además, a través de los testimonios, ha quedado en evidencia que al interior de los recintos penales abundan métodos de tortura, con técnicas utilizadas durante la dictadura. Entre ellas, el conocido “botecito” y otras prácticas tales como tapar la cabeza del reo castigado con una bolsa.

En 2013, en su Informe Anual de Derechos Humanos, el Instituto Nacional de Derechos Humanos consignó las prácticas degradantes que viven miles de reos en el país. El mismo año presentaron, además, un recurso de amparo contra Gendarmería por presuntas torturas en la Cárcel de Valdivia. Sin embargo, pese que la continuidad de los abusos al interior de las cárceles es un secreto a voces en Chile, el Estado aún no ha tomado medidas para enfrentarlo y la actual administración no se ha referido al tema.

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