seleccionLlegó la hora de hacer historia. Este sábado al mediodía, Chile enfrentará nuevamente al Scratch en el estadio Mineirao, la primera llave de los octavos de final de la Copa del Mundo en Brasil.

Desde la repartición de los grupos, los hinchas chilenos tuvieron clara la posibilidad de enfrentar nuevamente a la bestia negra de La Roja. Tras la derrota ante Holanda, el último rival del Grupo B, el peor de los temores se confirmó en un ambiente cargado de optimismo por el buen nivel demostrado por los pupilos de Sampaoli.

Este no es un enfrentamiento más ante los pentacampeones del mundo. La selección chilena viene de un excelente proceso en las clasificatorias y dos partidos históricos en el Mundial, especialmente el librado ante España, actuales campeones del mundo que fueron abatidos por el impecable y rebelde juego colectivo de Chile.

El peso de la historia, sin embargo, se siente por estos días. Si bien hay confianza en las habilidades del plantel nacional, los hinchas han seguido el historial de errores de arbitraje presentados en el campeonato y miran con desconfianza el rol que puede cumplir la FIFA en el próximo encuentro. El fantasma de Blatter y compañía se ha extendido incluso a los jugadores de La Roja.

“Estoy muy contento de jugar con Brasil. Lo que me preocupa más es el arbitraje, pero bueno, ya se verá”, señaló Alexis Sánchez en su última conferencia de prensa, donde alentó a los chilenos asegurando que van a salir a ganar el partido.

El discurso de Sánchez –posicionado en el ranking de los 10 mejores futbolistas de la competencia internacional- y sus compañeros

 

¿La derrota del anfitrión?

vidalLos temores de la marea roja se contextualizan en un escenario de múltiples críticas hacia los organizadores del mundial y sus decisiones. Luego de la sanción impuesta al jugador estrella del plantel uruguayo, Luis Suárez, quien mordió a un rival mientras empujaba a su equipo al triunfo sobre Italia, los rumores no han cesado.

En Uruguay reaccionaron con indignación. Para Suárez, la FIFA determinó un duro castigo: El delantero no podrá jugar en nueve partidos oficiales y tendrá que permanecer cuatro meses alejado de cualquier actividad futbolística. Así, las críticas llovieron, desde Mujica hasta otras figuras políticas del Frente Amplio.

La hinchada charrúa culpa a la FIFA de tener intereses económicos en torno al campeonato y de tener una clara intención de obstaculizar el camino de Uruguay en el mundial y facilitar las cosas para la carrera del país anfitrión.

La misma desconfianza se siente en Chile tras la derrota ante Holanda en un partido marcado por los errores de arbitraje, lo que se vio reflejado en las redes sociales en polémicas consignas apelando a los organizadores del campeonato. Por su parte, el volante Arturo Vidal también hizo sus descargos: “Es una pena el resultado porque queríamos ganar el Grupo B, pero no se pudo en parte por el juez. Es una pena, se notó mucho la ayuda del árbitro (…) ojalá que el arbitraje que viene sea más parejo, pero ya hay que centrarse en lo que viene en octavos de final”.

Para el encuentro ante El Scratch ya hay árbitro vinculado: Howard Webb, un inglés con amplia experiencia que no escapa de los cuestionamientos por su desempeño en la final del Mundial de Sudáfrica 2010, cuando dejó pasar una visible falta de los holandeses contra el equipo español.

“(…) su ausencia en el resto de la Copa podría generar el desinterés de los brasileños, una reducción del público en los estadios y un posible endurecimiento de las protestas en contra del gasto desmedido del Estado en la construcción de estadios y coordinación del torneo”.

Hoy, las principales dudas se concentran en la eventual voluntad de la FIFA de ver al país anfitrión instalado en la final del campeonato. Pese a que la verdeamarelha no ha rendido el mejor de sus mundiales, tienen un lugar protagónico en la organización y su ausencia en el resto de la Copa podría generar el desinterés de los brasileños, una reducción del público en los estadios y un posible endurecimiento de las protestas en contra del gasto desmedido del Estado en la construcción de estadios y coordinación del torneo.

Consecuencias que son analizadas por los hinchas, quienes deben preocuparse además del vértigo que produce el tercer encuentro entre Brasil y Chile en esta fase del mundial. Un desafío de amplias proporciones que enfrenta a La Roja a su histórico verdugo y hace reflexionar a los chilenos sobre la resignación y el hambre de triunfo.

Precisamente -haciendo a un lado a Blatter- el paso de Chile por este Mundial ha convocado al colectivo a plantearse la posibilidad de ganar, por una vez en la vida, enfrentando a la sociedad completa a la necesidad de creer. Los hinchas ya muestran síntomas de hastío de triunfos morales y toda una generación, históricamente pisoteada y acostumbrada a la derrota, comienza a dejar de lado la resignación futbolística. El triunfo de mañana puede ser el primer paso, uno determinante y decisivo.