basura1En la mitad del Océano Pacífico y alejada de los ojos de la civilización se acumulan cientos de desechos plásticos provenientes de diferentes partes del mundo. Es la denominada “isla de la basura”, que año a años continua creciendo y amenazando con afectar a toda la cadena alimentaria del océano.

La “isla de basura”, o “mancha de basura del Este” es producto de la gran contaminación por plásticos afecta al mar, y se formó por las corrientes oceánicas, las que hacen confluir la contaminación en un solo espacio geográfico.

Si bien se desconocen sus dimensiones reales, se cree que puede tener entre 1,7 y 3,4 millones de kilómetros cuadrados (dos veces el tamaño México) y acumularía un total 3,5 millones de toneladas de plásticos.

Cada año se producen cerca de 300 millones de toneladas de plástico, los que utilizamos en diferentes tareas de nuestra vida diaria. Sin embargo, el uso, al parecer indiscriminado, que le damos a este material parece no ir de la mano con sus posibles consecuencias negativas y con el costo ambiental que requiere su producción.

Los plásticos, también denominados polímeros, son sustancias químicas cuyo principal componente es el carbono y que se obtienen principalmente a través del petróleo. Por este motivo debido a su estructura química, posee una gran resistencia a la biodegradación, por lo que pueden permanecer por mucho tiempo en el medio ambiente.

Este material esconde un gran problema ecológico debido a su composición. El petróleo, principal materia prima de los polímeros, se genera a través de un proceso natural que dura millones de años, mientras que un vaso plástico, que permanecerá por cientos de años en el ambiente, tiene un promedio de vida de 15 minutos.

La isla de la basura está ubicada en el centro del Océano Pacífico Norte, y debido a su magnitud y a los vientos y corrientes marinas, moviliza cientos de desperdicios hacia las costas de Hawai (Estados Unidos) y Isla de Pascua, entre otras, produciendo también la contaminación de estos hermosos lugares.

El impacto a las especies marinas es muy grave, debido principalmente a que las aves y tortugas ingieren por error elementos contaminantes como tapas de botellas o bolsas plásticas, produciendo su asfixia. Por otra parte, existe una alta contaminación por toxicidad.

Entre los principales contaminantes presentes en los plásticos se encuentran los bifenilos policlorados (PCB), el hidrocarburo aromático policíclico (HAP o PAH) y el DDT, elemento tóxico usado como insecticida y que ha sido prohibido en muchos países para su uso agrícola.

Por este motivo, además de los posibles impactos directos a la fauna marina, la isla de basura genera contaminación por toxicidad en los seres humanos.Muchos de los polímeros presentes en el océano pueden ser degradados por los rayos ultravioleta, lo que descompone a estos plásticos en pedazos diminutos que finalmente son consumidos por microorganismos acuáticos. Finalmente, los peces que se alimentan de estos microorganismos contaminados y son consumidos por los seres humanos, afectado toda la cadena alimenticia.

Si bien existen diversas iniciativas para limpiar la isla de la basura, el acelerado ritmo de crecimiento de estas sólo puede ser modificado a través de un cambio en nuestra conducta, mejorando las iniciativas de reciclaje y generando conciencia sobre los efectos de los plásticos a nivel mundial.

A continuación dejamos dos videos que son parte del proyecto audiovisual “Midway”, del fotógrafo Chris Jordan, en donde se relata el drama que viven cientos de aves producto de la ingesta de plásticos en las islas “Atolón de Midway” en el Océano Pacífico Norte.