aborto-2Diversos estudios en América Latina muestran que quienes abortan son, mayoritariamente, mujeres pobres, trabajadoras y jóvenes, las mismas que en general, comienzan con una maternidad temprana. Como señala la feminista Marta Lamas “No sólo jovencitas buscan interrumpir sus embarazos no deseados: también mujeres adultas, con dos o tres hijos, no se resignan a llevar a término un embarazo que significará otra boca que alimentar. Pero como la interrupción voluntaria del embarazo sólo está permitida en tres países (Cuba, Puerto Rico y Guyana), tanto las jóvenes como las mayores enfrentan los graves riesgos de la clandestinidad del aborto”[1]. Estudios de la Federación Internacional de Planificación Familiar señalan que en América Latina “se practican 3 millones 800 mil abortos en condiciones de riesgo”, con cerca de cinco mil muertes anuales y decenas de miles de secuelas por abortos mal hechas. En Bolivia, por ejemplo, el aborto está despenalizado en los mismos caso que quiere hacer la Nueva Mayoría en nuestro país: riesgo de muerte, violación, sin embargo el diario La Razón señala que “En Bolivia, el aborto es un delito, excepto en casos de violación, incesto y cuando la vida de la madre está en riesgo. No obstante, datos de las organizaciones que siguen la problemática aseguran que al año se practican hasta 80.000 legrados, los cuales provocan aproximadamente 480 muertes[2]” sobre todo de mujeres trabajadoras y pobres.

Carmen Barroso, Directora Regional de Federación Internacional de Planificación Familiar señalaba en el año 2007 “la región de América latina y el Caribe es la región más inequitativa del mundo, en
donde además la incidencia de abortos inseguros es mayor[3]”. Se traba en el 70% de los casos de mujeres menores de 30 años y pobres.

Como señala también el Guttmacher Institute, el aborto tiene clase “en muchos países en desarrollo en los cuáles el aborto está legalmente restringido, el acceso al aborto seguro parece estar aumentando, especialmente entre las mujeres del medio urbano, de clase media y alta, que disponen de los medios necesarios para pagar los servicios de médicos particulares”[4].

El mismo estudio da un dato fundamental “En países de bajos ingresos con leyes de aborto restrictivas, el costo es a menudo una barrera fundamental que impide a las mujeres pobres poder interrumpir un embarazo no deseado en condiciones de seguridad”. Por eso desde Pan y Rosas luchamos por un aborto legal, seguro y gratuito. Porque no alcanza con despenalizar, es necesario que las mujeres tengamos garantizado el derecho a abortar de manera segura, en hospitales públicos y de manera gratuita.

La realidad que hemos señalado no es distinta en nuestro país. El aborto es un tema de clase que sobre todo afecta a las mujeres trabajadoras y pobres, que no pueden pagar una clínica para realizarse un aborto privado. Las que han llegado a la justicia lo han hecho, condenadas moral y socialmente, con secuelas en sus cuerpos e incluso, en algunos casos, con riesgo de muerte.

Desde Pan y Rosas venimos impulsando una campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito y llamamos a las organizaciones feministas, de izquierda, sindicales y estudiantiles a sumarse a esta campaña.

 

Educación sexual no sexista, anticonceptivos gratis
Aborto legal, seguro y gratuito
Porque nuestros derechos no se mendigan, se conquistan

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Natalia Cruces es Militante de Pan y Rosas Teresa Flores

NOTAS:

[1] Marta Lamas, El aborto en al Agenda de desarrollo de América Latina. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0188-76532008000100004&script=sci_arttext&tlng=pt#notas.

[2] La Razón, 28 de septiembre de 2013. http://www.la-razon.com/sociedad/Exigen-legalizar-aborto-mujeres-pobres_0_1915008491.html

[3] Clarin, 22 de agosto de 2007. http://edant.clarin.com/diario/2007/08/22/opinion/o-02701.htm

[4] Guttmacher Institute, “Aborto a nivel mundial: una década de progreso desigual” http://www.guttmacher.org/pubs/Aborto-a-nivel-mundial.pdf