apEn el primer periodo de este año, los líderes políticos chilenos han apostado por diversos hitos que han marcado las distintas apuestas que se van organizando en el mapa político de la región. La cumbre de la Tercera Vía inaugurada en Colombia por el recién asumido presidente Juan Manuel Santos, puede explicarse como una salida a las dos corrientes de influencia que están en disputa, por un lado la Alianza del Pacífico, y por el otro, el progresismo concentrada por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Para el economista Andrés Solimano, “ahora, en el contexto latinoamericano, con la ausencia de Chavez, el liderazgo del ALBA tal vez se ha visto más afectado, tal vez el grupo de la tercera vía está intentando llenar un poco ese vacío, aunque son de un grupo distinto, yo los veo más cercanos a la Alianza del Pacífico, que a Brasil, Argentina, Ecuador y Venezuela”.

Los guiños y demostraciones de cercanía comenzaron con la convocatoria a celebrar la cumbre del G-77 que agrupa a países en vías de desarrollo. La reunión se realizó en Bolivia, país que preside actualmente el grupo de cooperación. El encuentro estuvo marcado por la ausencia de la mandataria chilena, que según el cónsul chileno en La Paz, Milenko Skoknic, se debió a que “la agenda de la presidenta (Bachelet) es muy complicada porque está en marcha la reforma tributaria y educativa”.

Quien sí llegó hasta la cumbre del G-77, fue el ex candidato presidencial del PRO, Marco Enríquez-Ominami, a quién se le vio cercano a los principales líderes del sector progresista de la región, como Evo Morales y Rafael Correa, entre otros. Sus principales intervenciones fueron sobre integración energética, política y Unasur.

En el mismo mes, Bachelet asistió al llamado de la cumbre de la Alianza del Pacífico (AP) realizada en México, que reúne a Chile, Colombia México y Perú. Esta agrupación tuvo el propósito de generar una alternativa desde la derecha política, a las alianzas “bolivarianas”.

La activación de la AP, se gestó durante los gobiernos de derecha de los presidentes Piñera (Renovación Nacional), Felipe Calderón (Partido de Acción Nacional), y Álvaro Uribe (Partido de la U, y Centro Democrático), más Ollanta Humala (Partido Nacionalista Peruano).

Sin embargo, el recambio de los periodos presidenciales en Chile, México y Colombia, han establecido un giro más cercano al centro político, convirtiendo a la Alianza del Pacífico en una alternativa más cercana a la social democracia.

En este contexto, el primer mandatario colombiano, Santos, continuando con el giro que ha realizado desde su última campaña presidencial, hizo el llamado a reconstruir la política de “Tercera Vía”. Su principal consigna radica en un modelo económico mixto –público y privado– que se orienta políticamente en el centro. La tercera vía, que rigió a la socialdemocracia mundial en los años noventa, tiene como eje orientador la frase “el mercado hasta donde sea posible y el Estado hasta donde sea necesario”. Sus principales representantes fueron Clinton, Blair y en Chile, Ricardo Lagos quien retorna a la escena política local.

Según Solimano, “la tercera vía creó ilusiones pero también trajo desilusiones, en el sentido de que no fue una alternativa realmente progresista, a mi juicio, como prometió ser”.

En el mismo contexto, Marco Enríquez-Ominami señaló que, al igual que la Tercera Vía, “yo si creo en la economía mixta, como decía Rafael Correa, “no una sociedad de mercado, una sociedad con mercado”. Conozco muchas izquierdas latinoamericanas que la M de mercado no la pronuncian. Entonces, Estado, Estado, Estado, ¿y mercado? Estoy contra la competencia en educación, en el transporte público, en la previsión, quiero más Estado en muchas más áreas de la sociedad y en la economía”.

Solimano señaló que aún “no queda claro qué liderazgo está asumiendo Chile, la no participación de la presidenta en el g-77 le resta un poco de influencia en el progresismo latinoamericano, aunque es respetada, pero no sé en qué medida hay un liderazgo más medular”.

Los distintos matices que hoy rondan la geopolítica del continente americano están en un alto nivel de dinamismo y de a poco se ha convertido en la reactivación de líderes chilenos que orbitan, con mayor o menor cercanía, en la coalición de la Nueva Mayoría.