bancadaHasta el momento, el 2014 ha sido un año activo por las olas que han levantado las reformas anunciadas por el Gobierno. Olas cruzadas, además. La Nueva Mayoría se enfrenta a una derecha desgastada en que predomina la discusión entre conservadores y liberales, mientras los movimientos sociales están alerta pero, en muchos casos, desorientados ante la inercia de las reformas en educativa, tributaria y energética.

En medio de este escenario, se constituyó una bancada parlamentaria “Por la Asamblea Constituyente (AC)”, que agrupa principalmente a sectores de la Nueva Mayoría, pero que alcanza a exhibir la presencia de diputados de la derecha. Llama la atención la transversalidad y los grados de acuerdos que existen ante una demanda que apunta a la refundación de la relación entre el Estado y la sociedad. Ante tal diversidad cabe preguntarse ¿Quiénes impulsan hoy la Asamblea Constituyente? ¿Cuán precisas son hoy las coincidencias entre quienes se declaran sus partidarios? ¿Cómo podría re-barajarse el naipe del poder a través de esta demanda?

De “Marca tu Voto” al Gobierno

todos por ACEl retorno de Michelle Bachelet a la presidencia y el nuevo actor conformado por la antigua Concertación más los referentes que consolidaron la Nueva Mayoría ha traído consigo una promesa de cambio, aunque los primeros meses de gobierno muestran los límites de las viejas referencias político-institucionales. Una de aquellas banderas que fueron alzadas durante el periodo de campaña de la Nueva Mayoría -entre otras reformas- era la de propiciar una nueva Constitución. Esta propuesta, entre las tres consideradas las pilares del programa, quedó para el final por su alcance y complejidad.

Durante la campaña, las diferencias en el actual oficialismo se expresaron de forma emblemática a través del mecanismo: mientras las fuerzas más conservadoras apostaban por una reforma desde el Parlamento, las más progresistas propiciaban una asamblea constituyente. Bachelet guardó silencio al respecto, hasta el día de hoy.

Su base de apoyo, además, excede a la del Gobierno: la demanda por la creación de una Asamblea Constituyente no tiene un arraigo dentro de un movimiento social o político específico. Se ha caracterizado más bien por ser un punto de encuentro entre los distintos grupos sociales, dirigentes estudiantiles, ambientalistas, líderes sindicales, feministas, políticos, o simplemente ciudadanos. Hoy goza de una amplia transversalidad en los sectores no conservadores.

El hito más relevante que ha tenido hasta el momento fue la iniciativa de la organización de “Marca tu Voto”, donde se llamó a la ciudadanía a marcar “AC” en los votos de elección presidencial el año 2013. A pesar de que dicha acción no tuvo vinculación oficial con los resultados, se convirtió en un hecho político que permitió comprometer a parlamentarios y al Ejecutivo, para avanzar en la construcción de una Asamblea Constituyente.

Los resultados de “Marca tu Voto” arrojaron que 150.000 personas marcaron AC de un total de 6.699.011 votantes en la primera vuelta. Más allá de las celebraciones por una campaña exitosa, las cifras dan cuenta de que la necesidad de conformar una Asamblea Constituyente permanece siendo una demanda elitizada en sectores sociales y políticos.

Los resultados de “Marca tu Voto” arrojaron que 150.000 personas marcaron AC de un total de 6.699.011 votantes en la primera vuelta. Más allá de las celebraciones por una campaña exitosa, las cifras dan cuenta de que la necesidad de conformar una Asamblea Constituyente permanece siendo una demanda elitizada en sectores sociales y políticos.

javiera paradaLa mermada experiencia de “Marca tu Voto” además suscitó críticas por la situación de su principal vocera, Javiera Parada, militante de Revolución Democrática, quien participó en un comienzo en el comando de Michelle Bachelet y luego de la campaña fue designada como agregada cultural en Estados Unidos.

La justificación, se dijo, es que uno de los compromisos de Michelle Bachelet era construir una nueva constitución, “Es hora de tener una carta fundamental nacida en democracia y que sea producto de una discusión amplia y diversa y que recoja los cambios que Chile ha vivido en las últimas décadas”, afirmaba en su programa (http://michellebachelet.cl/compromisos/nueva-constitucion/)

Los “fumadores de opio”

El viernes 7 y 8 de septiembre de 2012 se llevó a cabo el primer encuentro en donde distintos sectores se reunieron para discutir la necesidad de cambiar la constitución de 1980. La “Cumbre Social” fue el primer hito que reunía  organizaciones de todo tipo, ambientalistas, sindicatos, estudiantes, trabajadores públicos. En primera instancia nació a raíz de las movilizaciones estudiantiles, como una mesa social de apoyo pero que decantó en una necesidad mayor: la Asamblea Constituyente. Al encuentro llegaron dirigentes del Partido Comunista, como Bárbara Figueroa, Camila Vallejo, y dirigentes sociales, como el ahora diputado por Aysén, Iván Fuentes, Noam Titelmann, ex presidente de la FEUC (NAU). A aquella cumbre llegaron organizaciones de todo tipo, desde el Movilh hasta la Agrupación de Familiares Ex – Presos Políticos.
Uno de los principales promotores de la instancia como coordinador fue Patricio Rodrigo, secretario ejecutivo del Consejo de Defensa de la Patagonia (Patagonia sin Represas), quien además de sus vínculos ciudadanos tiene cercanía con dirigentes del espectro político, como el senador Guido Girardi. En paralelo, la Fundación Chile 21, presidida por el ex senador Carlos Ominami, organizó junto a la Universidad Central, un seminario para abordar el proceso constituyente desde una mirada más académica. En entrevista con El Desconcierto, el ex senador Ominami señaló que “estamos convencidos de que Chile necesita una nueva constitución para relegitimar su sistema político”.

Sobre los contenidos o el carácter que debiese tener una nueva constitución, Ominami señaló que “yo me niego a entrar en mucho detalle de cuales van a hacer los aspectos de la Constitución si no tengo una cancha donde esa discusión tenga pertinencia”.

votoEl 20 de julio de 2013, se organizó un segundo encuentro, con el fin de demandar un plebiscito para que se realice la AC. A raíz de la popularidad que empezó a existir en torno a esta demanda, incluso al interior de la Nueva Mayoría salieron al paso el ex presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, quien señaló a La Tercera que “si no hay una crisis institucional, y existe un fenómeno crónico de desencanto, de distanciamiento, cuando nos ponemos a fumar opio, con propuestas inalcanzables, más se acentúa ese fenómeno crónico”.

A pesar de los dichos de Escalona, dentro de la Nueva Mayoría ha empezado a tomar fuerza la idea de cambiar la Constitución, sin embargo los sectores más conservadores descartan la realización de una Asamblea Constituyente. Esta situación ha sido replicada en todos las reformas que hasta ahora ha propuesto el Gobierno, en que los sectores conservadores de la Concertación han ejercido liderazgo público contra las propuestas vinculadas a sectores más a la izquierda al interior de la Nueva Mayoría, como RD y el propio Partido Comunista.

Mientras, la ministra secretaria general de la Presidencia, Ximena Rincón, tomó la iniciativa y el 13 de mayo se reunió con expertos legislativos, representantes de Marca AC por una Asamblea Constituyente y Plebiscito por una Nueva Constitución (quienes están en proceso de unificación). Además, la ministra invitó al ex senador Carlos Ominami, Patricio Segura, Patricio Rodrigo, Genaro Cuadros, Sebastián Depolo, Raúl de la Puente y el senador PS Alfonso de Urresti. La iniciativa de Rincón (DC) se produjo tras la propuesta de Osvaldo Andrade, quien pidiera que el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo (PPD), asumiera la coordinación del diseño de la nueva Constitución.

ominamiPara Carlos Ominami, al igual que como lo ha señalado su hijo, el ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, la discusión por un proceso constituyente va a tomar fuerza en La Moneda en el momento en que la derecha intente frenar con mayor determinación las primeras reformas propuestas.

“Finalmente la reforma educacional, la reforma tributaria comienzan a toparse con trabas constitucionales y la derecha está amenazando en todos los planos con llevar esto al Tribunal Constitucional que puede terminar anulando el proceso transformador que ha tenido lugar en la sociedad y en el propio congreso”, señaló el presidente ejecutivo de Chile 21.

Jamás ha existido una Constitución democrática…

El historiador Sergio Grez, en su libro “La Ausencia de un Poder Constituyente Democrático en la Historia de Chile” asegura que “la Constitución de 1925 –calificada generalmente como “la más democrática de la historia de Chile”- fue, pues, aprobada por menos del 50% de los votantes potenciales, pero con el apoyo decisivo de los militares, que expresaron con sutileza la amenaza de una nueva intervención.

Para Gabriel Salazar, premio nacional de Historia, los movimientos sociales tienden a delegar la construcción de la Constitución a caudillos, como fue en el caso de 1925. “Hay un problema de fondo ahí que hay que discutir hoy: o los movimientos sociales enfrentan la disyuntiva por sí mismos, como sociedad, como clase, o lo hacen por comodidad. Ése es el problema, que por comodidad se lo deleguen a una élite, sus propios dirigentes, o a un caudillo, el líder carismático.

Para Gabriel Salazar, premio nacional de Historia, los movimientos sociales tienden a delegar la construcción de la Constitución a caudillos, como fue en el caso de 1925. “Hay un problema de fondo ahí que hay que discutir hoy: o los movimientos sociales enfrentan la disyuntiva por sí mismos, como sociedad, como clase, o lo hacen por comodidad. Ése es el problema, que por comodidad se lo deleguen a una élite, sus propios dirigentes, o a un caudillo, el líder carismático. O lo hacen ellos, que es trabajoso, es más arriesgado, requiere mayor esfuerzo, mayor aprendizaje, mayor preocupación de los ciudadanos, mayor tiempo para autogobernarse”, aseguró el historiador.

“Esto es un problema que los sociólogos plantearon desde el siglo 20, la llamada “Ley de Hierro de las Oligarquías”. Los movimientos tienden a generar oligarquía, un grupito, una vanguardita, una élite, al final con una supuesta representación, va a hacer lo que las masas debieron hacer por si mismas”, agregó.
Sobre aquello, Ominami también destaca que la demanda por una Asamblea Constituyente aún no es una demanda transversal a los movimientos sociales, ya que a su parecer, “falta explicar que ni los problemas de la educación, ni los problemas de los pueblos originarios ni tampoco los problemas del desarrollo van a poder resolverse en el marco de la constitución actual. Todavía el movimiento social le falta llegar a esta comprensión y también es responsabilidad de quienes estamos en este esfuerzo, los sectores políticos que tenemos esta convicción”.

¿Quiénes deben hacerse cargo?

Hasta el momento la actitud del Gobierno ha sido esquivar una Asamblea Constituyente e insinuar un sistema de cabildos en donde la ciudadanía alcance a dar su perspectiva. Sin embargo este mecanismo ha sido criticado porque no entregaría poder resolutivo a las personas, y sería el mismo Parlamento quien tome las determinaciones finales.

Gabriel Salazar asegura que “estamos en una carrera en este momento. O ellos (la clase política) se van a apoderar una vez más del proceso constituyente y nosotros los tontos vamos a creer que sí, lo van a hacer bien, o nosotros nos apuramos en nuestro aprendizaje para producir nuestro propio proceso constitucional”.

Ominami asegura que hoy existe un amplio espectro que la Nueva Mayoría no es capaz de convocar, y que en esta vuelta es necesaria para recomponer un referente que permita abrir el “nuevo ciclo”. Según el economista, aún falta incorporar a “los movimientos sociales, las fuerzas que no estuvieron con Bachelet en la primera vuelta presidencial, que es un sector que sacó un 15%, o sea más que cualquier partido de la Nueva Mayoría, la votación de Marcos, la votación de Sfeir, la de Claude…”