Cones-A11-. Participación Vinculante

Por estos días se está definiendo la participación de diversas organizaciones sociales y estudiantiles en los diálogos ciudadanos en los que el Mineduc espera socializar el proyecto de reforma educacional. Pero tanto el Confech, que ayer decidió sumarse a la instancia, como lo secundarios, se han mostrado desconfiados a la hora de poder asegurar que no estarán allí sólo para la foto.

“Los actores de la educación hemos instalado la necesidad de una reforma profunda. No queremos que sólo nos consulten, queremos incidir en la reforma”, plantean.

 

2-. Fin a las pruebas estandarizadas

El cuestionamiento de diversos sectores hacia la estandarización de las evaluaciones emblemáticas como el SIMCE ha generado incluso campañas como “Alto al SIMCE”, que cuentan con el apoyo de destacados académicos y pensadores.

“Pruebas como el SIMCE hoy reducen la labor de nuestras escuelas y liceos a la mera competencia, fortaleciendo algunas áreas del conocimiento en desmedro de otras”, aseguran.

 

3-. Fondos basales a la Educación Pública

Como en la educación superior, la demanda por un trato especial de parte del Estado radica en la necesidad de garantizar el correcto cumplimiento del rol público de sus establecimientos. Si bien no se mencionan aún porcentajes, se entiende que la cantidad de recursos debe atender de manera adecuada las necesidades de cada liceo o escuela.

“El Estado debe tener un trato preferente con las instituciones que cumplen un rol público”, afirman.

 

4-. Fin al Lucro también en los establecimientos privadosexigencia cones

La demanda por el fin al lucro alcanza a todos los niveles, y la educación particular pagada no escapa de ello. Tanto la Cones como la Aces, principales organizaciones de estudiantes secundarios en el país, han criticado la decisión de no erradicar por completo la visión mercantilista de la educación.

La educación es un bien social, por tanto el lucro debe desaparecer de los establecimientos tanto subvencionados como particulares pagados”, demandan.

 

5-. Financiamiento por matrícula y no por asistencia

El subsidio a la demanda vista desde un plano individual ha llevado a que la crítica se centre en que los liceos deben llevar un seguimiento acucioso de la asistencia de sus alumnos, y ello condiciona la cantidad de recursos que reciben los establecimientos.

“La Educación Pública hoy alberga a jóvenes marginados por el sistema y, por tanto, más vulnerables a la deserción escolar. El financiamiento por asistencia hoy castiga a las instituciones públicas”, indican.

 

6-. Democratización

A la anunciada derogación del DFL 2, el cual limitaba la participación de los estamentos no académicos en el cogobierno estudiantil a nivel superior, los secundarios igualmente demandan participación de apoderados, funcionarios y estudiantes en los objetivos que se trace cada establecimiento.

“La educación requiere de espacios reales de incidencia para que los profesores, asistentes de la educación, apoderados y estudiantes participen de las decisiones”, aseveran.