abortoPaola Arroyo Fernández es militante de La Violeta Rebelde, el brazo feminista del movimiento Libres del Sur. A fines de mayo, éstos se incorporaron a la naciente Coordinadora de Feministas en Lucha, que agrupa a numerosas organizaciones y colectivos feministas, y que tuvo su primer estreno en el escenario de movilizaciones durante el pasado 8 de marzo, con una masiva marcha por los derechos de las mujeres.

Para el próximo 25 de julio, la coordinadora está convocando a una nueva manifestación, que pretende poner en el tapete la demanda de un aborto sin restricciones, contrario a lo propuesto hasta ahora por el Ejecutivo. Además, piensan conmemoran un año desde que las puertas de la Catedral de Santiago fueron abiertas por el movimiento feminista, que se abalanzó sin más al interior del espacio en una noche que califican de “histórica”. De esto y más conversó Arroyo, en entrevista con ElDesconcierto.cl.

 

¿Qué les parece la polémica por los dichos de la iglesia católica respecto a la entrega de píldoras del día después a menores de 14 años? Si bien su entrega es legal desde 2010, ellos dicen que es un atropello a los padres.

No es nada raro, la iglesia nos tiene acostumbradas a esas reacciones, ella se yergue como la suprema defensora de la vida, en un sentido abstracto, alejándose, como suele suceder, de la realidad de las personas, en este caso de las jóvenes más precarizadas. La defensa sobre “el derecho de los padres” a decidir sobre sus hijas-cuestión que calza con la idea del derecho preferente de los padres a escoger la educación de sus hijos, que por cierto la iglesia defiende a pie juntilla- es, en buenas cuentas, el derecho de propiedad de los adultos sobre niños y niñas. La iglesia permanentemente ha impedido que nuestra sociedad avance en políticas públicas, pero también en la visión de mundo de una población fuertemente golpeada por el peso de la religión. Chile, en lo formal, es un país laico, pero bien sabemos que la iglesia católica es un poder fáctico que incide en todos los aspectos del país, no tan solo en lo moral, se inmiscuye en lo político, en lo económico, en la educación y, por cierto, en nuestra intimidad y sexualidad. Resulta lamentable que en pleno siglo XXI, esta institución añosa, altamente jerarquizada, clasista, machista y manipuladora, que en sus altas esferas se mueve bajo dinámicas corruptas, siga dictando cátedra acerca de la moralidad de las personas, cuando ellos no han sido capaces de asumir y resolver sus problemas internos, por ejemplo, en casos de pedofilia.

 

Hace poco, la encuesta Adimark reveló un 70 por ciento de apoyo a la despenalización del aborto. ¿Creen que se está avanzando en una buena dirección y cuáles son sus expectativas al respecto?

No cabe duda de que las permanentes campañas y la lucha de las feministas por establecer el aborto como un derecho de las mujeres, que solo dependa de su decisión, un aborto a secas, sin causales que lo restrinjan, va dando sus frutos. Todavía queda mucho por concientizar, más aún cuando el actual gobierno anunció la reposición de proyectos de ley que establecen la legalidad del aborto solo en tres casos muy concretos, lo que entendemos como una cooptación del movimiento social que exige un aborto libre, seguro y gratuito, un aborto garantizado por la salud pública.

 

¿Qué impacto ha tenido el regreso de Bachelet y su gobierno sobre el movimiento feminista en Chile?

De momento que una feminista se incorpora al gabinete de Bachelet, encabezando el Sernam, las intenciones de este nuevo gobierno de Bachelet son “controlar” al movimiento feminista, al menos aquellos sectores proclives a la Nueva Mayoría y que adhieren a la propuesta de aborto por las tres causales. El gobierno intentará entregar algunas cosas para anestesiar por un rato las demandas sociales, sin que se solucione el problema de fondo, pues en uno de los países más desiguales, donde ni la salud ni la educación son derechos, donde en verdad los derechos sociales no están garantizados ni cubiertos por el Estado, el aborto solo para ciertos casos, resulta insuficiente.

“Por eso se decide por enmarcar en márgenes muy estrechos el derecho de abortar, bajo el velo de la espectacularidad estilo “Teletón”, el drama de una violación o del riesgo de vida de la mujer, nada que reconozca la autonomía de las mujeres”.

¿Qué sucede con los embarazos de mujeres trabajadoras que ganan un sueldo mínimo y que no podrían en ningún caso entregarles una vida digna a sus hijos? Ellas son doblemente castigadas por el sistema. Pero estas no son preocupaciones de los sucesivos gobiernos neoliberales, pues asumir eso es asomar la crítica al problema estructural del que adolece el sistema chileno, por eso se decide por enmarcar en márgenes muy estrechos el derecho de abortar, bajo el velo de la espectacularidad estilo “Teletón”, el drama de una violación o del riesgo de vida de la mujer, nada que reconozca la autonomía de las mujeres, sino que son casos “objetivados” por el gobierno y los legisladores. Criticamos la lógica perversa detrás de esas medidas y el nulo sentido social de la discusión y de las iniciativas legales al respecto.

 

abortoSe cumple un año desde la irrupción en la Catedral de Santiago, a propósito de una movilización a favor del aborto. ¿Cómo recuerdan esa noche y qué significó para ustedes?

Esa situación se dio de manera espontánea, fue carabineros quien desvío la marcha hacia la Plaza de Armas, esa fue una manifestación no autorizada y producto de que llegaron 5000 personas, carabineros permitió marchar. Y claro, qué más podría pasar en un país donde el clero permanentemente menoscaba a las mujeres, y expone su superioridad moral señalando al aborto como un crimen, planteando argumentos absurdos, pero sobre todo, insultantes a la inteligencia y autonomía de las mujeres. Frente a eso, un grupo de personas ejerce su derecho de rebelión e ingresa a la Catedral, en la que se celebraba una ceremonia oficial, con el Arzobispo y la Alcaldesa de Santiago incluidos, con decenas de feligreses. Era el laicismo frente al catolicismo, y en ese contexto se dieron diálogos interesantes entre los fieles y los manifestantes. Como país no hemos dado una seria y abierta discusión acerca de la iglesia y su poder inconmensurable. Chile no ha hecho una reflexión acerca de su laicismo, o de la falta de este, a pesar de que desde 1925 se produjo la separación entre el Estado y la iglesia. Sin duda la transgresión de un símbolo tan potente como la catedral demuestra la indiscutible caída de la influencia de la iglesia como institución, pérdida de poder que se irá acrecentando cada vez más.

 

¿Cuáles son las motivaciones del movimiento feminista en la actualidad? El aborto es una de las grandes demandas, pero existen también otras disputas que dar en un país marcado por el machismo.

El capitalismo, como hijo más perfecto del patriarcado, ha provocado profundos daños en las mujeres, porque es un sistema que somete, de maneras cada vez más sutiles, que impide el desarrollo autónomo de los seres humanos en general, y de las mujeres en particular, que controla los cuerpos, las vidas y el futuro de las mujeres mediante la imposición de roles y estereotipos, con los cuales comercia y acrecienta sus obscenas ganancias. La industria de la belleza, la explotación laboral, las diversas formas de violencia hacia las mujeres, la naturalización de la inferioridad de la mujer, todo ello no solo no ha terminado, sino que se ha ido “perfeccionando” para el logro de sus objetivos.

“El feminismo que defendemos plantea el tema de clase como una cuestión esencial, es imposible entender el lugar de las mujeres en el mundo sin incorporar el asunto de la clase”.

El feminismo que defendemos plantea el tema de clase como una cuestión esencial, es imposible entender el lugar de las mujeres en el mundo sin incorporar el asunto de la clase, porque están indisolublemente vinculados, basta recordar la manifestación que frente a la moneda hicieron los “próvida”, días después del anuncio de Bachelet el 21 de mayo sobre reponer proyectos de ley relacionados con el aborto. Nuestras acciones, por lo tanto, apuntan a recuperar y conquistar derechos fundamentales que como mujeres se nos han arrebatado, disminuido o, lisa y llanamente, nunca se han reconocido. La educación es un ámbito en el que enfocamos nuestra lucha, porque entendemos que para derrocar al patriarcado capitalista que nos domina, debemos cuestionar este sistema en todos lados y en todas las etapas del desarrollo humano, haciendo tal cuestionamiento desde un accionar pedagógico, en un proceso que a su vez cuestione, por cierto, la educación tradicional que desde hace siglos se impuso desde occidente.

 

aborto¿Qué opinan de la articulación vista en el movimiento, que este año dio a conocer la conformación de, por ejemplo, la Coordinadora de Feministas en Lucha? ¿Existe una articulación real del feminismo?

El movimiento feminista no es una cuestión homogénea ni unificada. Existen diversos feminismos que intentan coexistir para poder levantar consignas y dar luchas conjuntamente sobre puntos que generan unión. Una de ellas es, sin duda, el aborto. Las organizaciones que participamos de la Coordinadora de Feministas en Lucha (CFL), estamos por un aborto a secas, libre, seguro y gratuito, y esa convicción nos permite actuar en conjunto. Pero también tenemos visiones políticas diversas sobre otras cuestiones. Nos queda mucho camino por recorrer, mucho que crear y que avanzar, pero sobre todo, resulta consustancial e ineludible al feminismo cuestionar la institucionalidad chilena en un sentido amplio, pues cada cosa que el sistema propone para las mujeres no es más que la evidencia de una concepción heteronormativa, sesgada, patriarcal, excluyente del mundo, de la sociedad, y de los modos de relacionamiento altamente y absurdamente jerarquizados. Los feminismos chilenos debemos dialogar e ir construyendo, con paciencia e inteligencia, un derrotero común encaminado a la emancipación de las mujeres, y de la sociedad toda.

 

 ¿Qué las motiva a movilizarse el próximo 25 de julio y cuál es el llamado que hacen a quienes podrían sumarse?

Nuestra motivación, sin duda, es seguir poniendo en el tapete y lograr cada vez mayor apoyo de la opinión pública, sobre el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra sexualidad, sobre si queremos o no tener hijos. El aborto, finalmente, es un tema que permite evidenciar la estructura patriarcal, potenciada por un sistema injusto y que agudiza las contradicciones de clase, como es este sistema neoliberal, donde son las mujeres más pobres las que se ven más perjudicadas por esta prohibición y por el ladrillo moral que cae sobre sus vidas, que culpabiliza a las mujeres cuando queremos renunciar a la maternidad. Desde ese punto de vista, nuestra lucha no está separada de las demás lucha que desde hace años se han ido levantando en Chile: educación gratuita, derecho a la salud, justicia laboral, etc. Por lo tanto, nuestro llamado es a toda la población, a los estudiantes, trabajadores, a la ciudadanía en general, y por cierto, a todas las mujeres, para que se sumen a esta manifestación y así poder demostrar la fuerza de una demanda que es justa, que es urgente y e indiscutible: las mujeres tenemos derecho a decidir.