Josecarlo Henríquez optó por ser prostituto luego de barajar opciones. Su pasión por el sexo, las desigualdades de un trabajo tradicional y la posibilidad de generar sus propios recursos terminaron inclinando la balanza a favor de la prostitución, un camino aún poco explorado por los medios chilenos y mirado con recelo por las diversas corrientes políticas.

Hoy, de la mano del activismo feminista, el joven defiende la necesidad de organización entre quienes practican su oficio y apunta a la deuda del movimiento gay y la izquierda con las expresiones más marginales de la disidencia sexual.

Una vez dijiste que te dedicas a la prostitución porque es un hobby para ti, porque te gusta follar. ¿Por qué prostituirse hoy? ¿Es una opción que recomendarías a otras personas?

Mi prostitución responde a la necesidad básica que toda prostitución intenta responder como partida: la sobrevivencia económica sin el trámite convencional de por medio. Súmale a esa necesidad básica mi gran fascinación por el sexo, más aun cuando son padres los que me buscan y, a la vez, cumplen mi fantasía del hijo abusador mientras ellos cumplen la suya como padre pedófilo. Me ha dejado tiempo para escribir y hacer activismo disidente sexual. Me ha dejado tiempo para leer y grabar videos porno. La gente pobre como yo tiende a generar sus propios medios de sobrevivencia en este sistema hipersexual de mercado. Siempre recomiendo la prostitución y también asumirla. Muchas personas no tienen consciente que se prostituyen tanto como yo y mis colegas de la calle.

En Chile la prostitución no se encuentra organizada, los y las prostitutas no se han colectivizado ni mostrado mayor interés en la política. ¿Por qué crees que pasa? ¿Es importante la organización?

“Si no nos organizamos –lxs putxs, los estudiantes, lxs abortistas, etc-, seguiremos viendo desde abajo cómo arriba nos siguen controlando”.

Cuando estuve en Buenos Aires, invitado a una congreso de sexualidad y economía –conferencia del IASSCS-, me di cuenta que en Chile somos como una islita tercermundista del siglo 19. Allá las prostitutas están muy organizadas y son capaces de dialogar y exigirle tanto a la Academia como al Estado. Entiendo que son contextos culturales muy distintos, pero es esa diferencia contextual la que hace que en Santiago, por ejemplo, apenas se hable de prostitución en televisión solamente bajo el interés de espectáculo, por morbo, por rating. Te das cuenta que en Chile los movimientos sociales están en deuda con las sexualidades marginales y la prostitución, sospechosamente, es percibida solo como una obligación trágica y/o una linda historia romántica que contar. Entonces, en un país donde se nos educa para despolitizarnos, difícil que lxs prostitutxs nos organicemos: somos también una construcción cultural programada para obedecer a nuestra individualidad. Hasta que no tomemos consciencia de lo transgresor de la organización social, seguiremos percibiendo la prostitución como lejanas víctimas aferradas a su precarizada individualidad. Si no nos organizamos –lxs putxs, los estudiantes, lxs abortistas, etc-, seguiremos viendo desde abajo cómo arriba nos siguen controlando.

¿Qué opinas de los prejuicios de la misma izquierda y desde la disidencia sexual hacia tu trabajo? Por alguna razón, la prostitución no parece como un trabajo deseable, se ha mostrado a través de los años como una medida desesperada, poco digna. ¿Qué piensas de eso?

Es que el cristianismo, al igual que el capitalismo, se han vuelto estilo de vida, parte de la cultura. Conozco comunistas ateos muy cristianos: la culpa, la dignidad, el sacrificio, lo sagrado del cuerpo son vestigios de ese dañino cristianismo que sigue colonizándonos. Entonces, como la prostitución tiene directa relación con el mercado y el cuerpo sexual, los conservadores y los izquierdistas coinciden en su rechazo. La izquierda tradicional siempre ha rechazado toda emancipación sexual que no sea puritana. La prostitución no es puritana. Mi prostitución es una contaminación más: querer subvertir con los mismo códigos del mercado, pero bajo mi decisión sobre mi cuerpo. La incoherencia le asusta a la izquierda dogmática. Nos miran como víctimas, nos asignan esa figura llorona, aunque sepan que algunxs nos prostituimos desde una postura emancipadora. Cada vez que me argumentan una critica anti-prostitución con valores como la dignidad, prefiero reírme. Ya no gasto el tiempo discutiendo con cristianos camuflados.

Una vez dijiste que eras homosexual, pobre y prostituto. Además, feminista. ¿Cómo va eso en Chile?

A pesar de lo jodido que estamos como sociedad, veo y participo de un círculo mutable de feminismos disidentes que ha venido activándose fabulosamente en el despolitizado Chile actual. Seguimos siendo una minoría, pero no nos asustan los números. Hay que asumir que la dictadura pinochetista y la dictadura neoliberal de la Concertación han hecho bien su trabajo despolitizándonos. Y por lo mismo, porque lo asumimos, estamos generando nuevos imaginarios políticos. Chile está jodido y nosotrxs hemos decidido visibilizarlo, irrumpirlo, molestarlo. Pero seguimos siendo la minoría de la minoría.

 ¿Has tenido clientes políticos? ¿Has follado con un facho?

No tengo claro si he follado con fachos y políticos cada vez que me acuesto con uno. No les pregunto y no todos van a contarme sobre su vida. La discreción es importante. Pero he logrado relacionarme con unos pocos de forma muy íntima y sí me han contado sobre su trabajo, su familia: la mayoría de mis clientes maduros tienen que ver con la derecha nacional.

Te has referido en varias ocasiones a los homosexuales ABC1, a todo ese grupo de gente como Jaime Parada y Pablo Simonetti que conforman una idea higiénica de homosexualidad que, por cierto, está muy en boga. ¿Son ellos homosexuales de mercado? ¿Se te ocurre quiénes estarían desde la vereda opuesta?

“El movimiento homosexual ha virado hacia la derecha justamente por las decisiones de estos cabecillas oportunistas. Sólo porque son homosexuales de mercado han logrado hipervisibilizarse hoy en el país”.

Son defensores de esa libertad que le sirve al capitalismo. El movimiento homosexual ha virado hacia la derecha justamente por las decisiones de estos cabecillas oportunistas. Sólo porque son homosexuales de mercado han logrado hipervisibilizarse hoy en el país. En la vereda opuesta veo a mucha gente. En realidad, prefiero hablar de veredas opuestas. Somos muchos en la contracorriente, pero como no tenemos la fascinación política por el renombre de líder carismático, no podría darte nombres exactos. Somos veredas opuestas de nombres colectivos.
¿Es la diversidad sexual la mascota del poder y los partidos políticos?
Me parece que están preocupados de casarse muy pronto, acceder a las mismas deudas de la familia heterosexual para tener una linda casa, bellos muebles y equipos tecnológicos de última generación. Este supuesto movimiento homosexual se ha convertido en la cartita bajo la manga de todo candidato presidencial. Los dirigentes de este supuesto movimiento homosexual sólo están interesados en negociar cómodamente con el poder para ser cuanto antes completamente incluidos en las maravillas del sistema neoliberal que nos gobierna. Lo gay es la nueva mascota del poder.

Has planteado que la demanda por el matrimonio homosexual es un retroceso histórico, que no implica algo realmente sentido por el pueblo homosexual. ¿Por qué?

“Habemos muchos fletos de pueblo que queremos estudiar gratis, tener casa y no es, precisamente, el matrimonio lo que nos quita el sueño”.

Es que nos bombardean de un supuesto deseo por matrimonio. Se hegemoniza una demanda muy conservadora. El problema no es que quieran casarse, sino que se pone ese discurso -muy conservador, por lo demás- por sobre otros discursos que estamos al fondo, siendo aplastados y deslegitimados. Habemos muchos fletos de pueblo que queremos estudiar gratis, tener casa y no es, precisamente, el matrimonio lo que nos quita el sueño. El problema es que se hegemoniza una demanda que invisibiliza las otras que dañan aun más. Yo por ejemplo, como prostituto, creo que si no estamos organizados lxs trabajadores sexuales es precisamente porque las políticas sexuales solo giran entorno a esa política conservadora de la inclusión: adquirir los mismo privilegios heterosexuales para legitimarnos.

¿Cómo ha sido tu experiencia de cercanía con la CUDS? ¿Por qué te defines como feminista?

Desde que ingresé a la CUDS (Colectivo Utópico de Disidencia Sexual) he podido experimentar mi prostitución sin problemas de una forma mucho más creativa y política. La CUDS me ha dado buenxs amigxs y hermosas formas de hacer activismo sexual. Como prostituto tengo espacio con ellxs. Somos un colectivo de trabajadores sexuales, al fin y al cabo. El feminismo ha sido uno de esos bellas experimentaciones que aprendí en la CUDS. Un feminismo sin genitales –o con todos cruzados- que no busca la coherencia ni la hegemonía, como otros feminismos clásicos, sino que colectivizarnos por sobre el género para molestar, imaginar otras realidades y hacer terrorismo sexual. Por eso me defino feminista, porque es ese feminismo el que me convoca.

Te has referido al aborto en varias ocasiones, ¿qué te parecen los anuncios de Bachelet al respecto? ¿Crees que se pueda avanzar?

Solo te puedo decir que Michelle Bachelet es el rostro de la política de “la medida de lo posible” muy tradicional en nuestro país. Todo lo que ella y su grupo de viejos digan me parece poco interesante. Son predecibles. No es difícil descubrir las truculencias de quienes han hecho de esta democracia una vil forma de negociaciones con sus propios enemigos políticos. No creo mucho en una política de tiempo lineal. El “avanzar” puede ser tan tramposo cuando es “en la medida de lo posible”.

A ti te gusta mucho leer, recomiéndanos alguna lectura interesante para aprender más sobre prostitución, disidencia sexual o feminismo.

Sí, claro. Mi libro que será pronto publicado –¡por fin!- por la editorial Cuarto Propio.