lobo marino antárticoLa intervención del ser humano a nivel global parece no tener fronteras. En el lejano continente sur polar, científicos descubrieron una preocupante disminución en las poblaciones del lobo marino antártico (Arctocephalus gazella). La causa nuevamente parece ser el Cambio Climático.

Una investigación publicada recientemente en la revista internacional “Nature” señala que el fenómeno antropocéntrico ha cambiado los patrones reproductivos de la especie, haciendo que los adultos esperen más tiempo para reproducirse. Esto ha traído consecuencias a su vez en las crías, las que tienen un menor peso al nacer y por ende sólo sobreviven a edad adulta aquellas más grandes y robustas.

La investigación realizada por los científicos Jaume Forcada Joseph Ivan Hoffman, pertenecientes al Servicio Británico Antártico y al Departamento de Comportamiento Animal de la Universidad Bielefield, respectivamente, realizó un análisis de tres décadas de datos de una población de lobos marinos antárticos para generar sus conclusiones.

Según los investigadores, los datos arrojados por el estudio corresponderían a un efecto por la disminución de alimento de los lobos marinos antárticos. La principal dieta de estos mamíferos es el krill antártico (Euphausia superba), el cual ha decaído considerablemente durante los últimos años.

Una de las principales causas que afectarían al pequeño crustáceo sería la disminución del hielo en la Antártica, uno de los sitios preferidos por el krill para protegerse de sus depredadores y reproducirse.  Por este motivo, el cambio en el clima ha generado un desplazamiento de la especie, a lo que se le suma la presión que ejerce el ser humano sobre su población, ya que países como Japón y Polonia lo explotan a través de la pesca.

El caso del lobo antártico es una más de las muchas especies que peligran debido al ser humano, aunque si bien no directamente asociado al cambio climático, sí a la acción antrópica.

Según un especial publicado en la revista Science durante el día de hoy, a pesar de los esfuerzos internacionales la extinción de especies no ha cesado, lo que habla de la falta de compromisos reales que permitan atacar el problema de fondo.

Pero, tal como se menciona en la revista, el problema está relacionado a múltiples factores como la caza ilegal, el comercio de especies exóticas, la deforestación por recursos madereros o explotación de nuevos terrenos agrícolas, etc.

La “defaunación” como la catalogan en Science no se refiere sólo a la extinción escarabajode especies grandes e iconográficas, como el tigre o el panda, sino también al impacto que generan las acciones humanas sobre los invertebrados.

“Sabemos que la pérdida de animales, desde el elefante más grande al más pequeño escarabajo, también afectará la forma y función  de los ecosistemas de los que todos dependemos”, como se sostiene en la introducción del especial de la revista.

Las palabras de los autores del especial son respaldadas estadísticamente, y las cifras muestran una realidad preocupante para el futuro de la fauna a nivel planetario.

“Entre los vertebrados terrestres, 322 especies se han extinguido desde el año 1500, y las poblaciones de animales actuales muestran, en promedio, un declive de su abundancia de un 25 por ciento. Por otra parte, los patrones de los invertebrados van en la misma línea, ya que el 67 por ciento de las poblaciones monitoreadas muestra una disminución en su abundancia media de un 45 por ciento”, señalan los autores del artículo “Defaunación en el Antropoceno”.

Es por este motivo que los propios autores del texto, así como numerosos expertos alrededor del mundo, han coincidido en que estamos ente la sexta extinción masiva de especies. La diferencia es que esta vez es el ser humano, y no un meteorito, su causante.

El lobo marino antártico