Daniela López¿Por qué nace Crisol? ¿A qué necesidad del presente político responde?

En los últimos años nuevos movimientos sociales han surgido con fuerza con la idea de no sólo alcanzar una determinada demanda o reivindicación sectorial, sino que también para cuestionar los pilares del orden neoliberal vigente. Para poder realizar esto, los movimientos sociales requieren poner en cuestionamiento teórico y práctico los proyectos y discursos que legitiman el orden actual; y además crear propuestas alternativas de desarrollo, las cuales en su conjunto permitan ir delineando un nuevo orden social. Pero no sólo eso, sino que también tienen la necesidad, cada vez más imperiosa, de crear una nueva articulación entre, precisamente, sus luchas sociales y los espacios políticos. Es aquí donde Crisol jugará un rol, ya que buscaremos contribuir a estas tareas a partir de la creación de reflexiones y propuestas de desarrollo alternativo para nuestro país, que surjan a partir de la confluencia entre una perspectiva transformadora de la realidad social, el diálogo con los movimientos sociales y la investigación especializada. Todo esto también muy al calor de lo que sucede hoy en nuestro país y el debate público, que se encuentra atravesado por un ciclo de reformas inédito en las últimas décadas. Para abordar este trabajo, Crisol está compuesto por un equipo que agrupa a ex dirigentes estudiantiles de diversas Federaciones de estudiantes, dirigentes sociales de diversos campos y a profesionales y académicos de las distintas áreas del conocimiento y quehacer social.

Izquierda Autónoma lanza una nueva fundación o corporación ¿a qué se debe que una organización política apueste por un crecimiento de esta manera, en compartimentos distintos, en vez de apostar al fortalecimiento de una sola orgánica?

La tarea que nos hemos propuesto como autonomistas es fundar, en conjunto a otros esfuerzos y voluntades políticas y sociales de carácter transformador, una nueva fuerza política. Este es nuestro desafío del presente. Básicamente repensar una izquierda capaz de hacerse cargo de los desafíos del Chile de hoy. Sin embargo ¿cómo se hace eso? ¿cuál es la fórmula para evitar que tu esfuerzo quede en algo testimonial o sólo convocando a una minoría de convencidos?, claramente es uno de los grandes problemas de la izquierda de hoy. Por eso, creemos que no hay fórmula ni caminos determinados, sin dudas hay valiosas en el campo de la izquierda de las que extraemos aprendizajes sociales, ya que es claro que no somos los que vamos a venir a  inventar todo de nuevo, sin embargo, ocupando una frase de Mariátegui preferimos avanzar “sin calco ni copia”. Por eso, bajo el paragua ideológico y político que nos brinda el autonomismo, hemos optado por ahora diversificar nuestros trabajos e inserciones. De esta manera, además de Crisol, tenemos un trabajo en salud a través de la fundación Creando Salud, que cabe señalar ha hecho un tremendo aporte por estos días al tema de la concesión hospitalaria de El Salvador, un trabajo desde el aporte de las luchas feministas a una democracia más profunda, el aporte en formación política que hace la Fundación Nodo XXI y por supuesto nuestra inserción estudiantil a nivel nacional que hoy se expresa en nuestra presencia en al menos 6 federaciones de estudiantes.

¿Dónde ves a la Izquierda Autónoma en el debate sobre el futuro de la izquierda? Hoy tienen un diputado y han sido invitados por distintos sectores, como el PRO, el Partido Humanista y algunos sectores de la Nueva Mayoría, a levantar referentes ¿cómo pretenden posicionarse en la actual configuración del escenario político?

Vemos a Izquierda Autónoma siendo un activo partícipe en el debate sobre el futuro de la izquierda, creemos que tenemos mucho que aportar en este tema. Ahora, creemos que es esta discusión no se  puede realizar en frío sino que considerando el ciclo de reformas que atravesará este período presidencial, porque una cosa es lo que se dice y otra cosa es lo que se hace. Aquí la Izquierda enfrenta oportunidades de avance no antes vistas, de hecho hoy el eje que define la disputa política no es el dictadura-democracia como en los 90, sino a nuestro juicio el de cuales será la dirección, profundidad y carácter que tomarán los cambios que se harán, y esos ejes son los que la izquierda y el movimiento social han puesto en debate en la última década. Entonces, en función de esto es que tenemos que ir avanzando, en conjunto a otros partidos o movimientos, incluso con los que señalas tú, bienvenidos esos y también otros, de hecho hay expresiones políticas en el campo estudiantil que creemos están en la misma búsqueda nuestra, pero siempre que estemos por realizar aquellos cambios que las mayorías exigen, cambios que no son píldoras a este neoliberalismo agobiante y a esta democracia antipopular que saca la política del escrutinio de la ciudadanía y la deposita en los cafés que se sirven en la casa de los empresarios, sino que apunten a cambiar el paradigma de la sociedad en la cual vivimos. Este cambio de paradigma tiene al menos que ver con dos cosas: con hacer retroceder al neoliberalismo de nuestras vidas, lo que se expresa, entre otras cosas, en la idea de la recuperación de nuestros derechos sociales y con construir una nueva democracia que contemple nuevas reglas del juego, las que permitan que la soberanía del pueblo se ejerza en plenitud.

¿Existen distintas visiones al interior de Izquierda Autónoma sobre cómo abordar el futuro?

El autonomismo hoy se encuentra en un proceso de discusión interno que desde Crisol caracterizamos como de transición, es decir, un esfuerzo que surge hace unos años desde las luchas sociales, principalmente estudiantil, hoy se propone la tarea de crear un nuevo espacio político que sea incidente en la lucha política.

El autonomismo hoy se encuentra en un proceso de discusión interno que desde Crisol caracterizamos como de transición, es decir, un esfuerzo que surge hace unos años desde las luchas sociales, principalmente estudiantil, hoy se propone la tarea de crear un nuevo espacio político que sea incidente en la lucha política. La gran mayoría de nosotros se formó en las luchas estudiantiles de los últimos diez años, por tanto no ha tenido otra experiencia militante, además es un grupo bien joven, todo eso hace que este tema sea más complejo, pero a la vez desafiante. En todo colectivo, partido o movimiento hay diferentes opiniones, sino seriamos como un regimiento, ¡qué bueno que éstas existan!, más en el momento en que nos encontramos, de hecho queremos propiciar no sólo el debate dentro de nuestro colectivo, sino en la izquierda en general que no debate mucho; pero siempre dentro de los marcos políticos que nos definen como autonomistas. Nuestro desafío como autonomistas es abocarnos a la construcción de un nuevo actor político, desde una posición de autonomía política, que se construya desde las luchas sociales de los últimos años.

¿Cómo ven la política de alianzas que sectores progresistas han tomado con la Nueva Mayoría y su capacidad de incidencia, como Revolución Democrática o el Partido Comunista?

La mejor manera de saber si las apuestas que uno realiza como partido o movimiento tienen los frutos pretendidos en política, es poniéndola en tensión con lo que sucede en la lucha política misma. Una de las aristas, como te señalaba con anterioridad, con que se puede analizar es por ejemplo con lo que pasó con el tema del consenso tributario y la dirección que ha ido tomando el debate educacional, es precisamente determinar si la forma en que estos temas se han resuelto responde al conflicto de las llamadas “dos almas” dentro del gobierno, una progresista y otra conservadora, que supuestamente tironean las reformas hacia una u otra dirección. Esta idea es la que llevó al PC y también a RD a la colaboración crítica, que para mi es estar igual dentro del gobierno sólo que decirlo con un nombre más elegante, y así jugársela por presionar por dentro el cumplimiento de esta zona gris política llamada “programa”.

Seríamos súper ciegos, si negáramos la existencia de importantes diferencias en las visiones sobre educación que hay dentro de la nueva mayoría, son reales, pero otra cosa es decir que esa definió el giro que tomó la reforma tributaria o generó la intervención del ministerio de interior en el ministerio de educación, si ese fuera el  caso en estos rounds la izquierda de la nueva mayoría está perdiendo por KO. Entonces, creo que el lugar donde se está definiendo la conducción y sentido de las reformas es dentro de las fronteras del bacheletismo, ahí está el verdadero poder del gobierno, el resto es secundario o simple. Y voy más allá, creo que en el debate educacional lo que pasó es que se instaló la disputa presidencial, ver quien se queda con la posta de Bachelet, pero, ojo dentro del mismo bacheletismo. Devela esto, el rol de Peñaillilo y su camarilla política y también  el hecho que Eyzaguirre para dejar contentos a todos no haya dejado contento a nadie y cometa múltiples errores en todas direcciones. Creo que el bacheletismo está pensando desde ya en su reproducción, mediante personalismos, porque esta claro que no es una corriente, no es el peronismo, es un circulo de confianza, algo así como el montt-varismo de nuestro tiempo. Y si esto significa hipotecar una verdadera reforma educacional, lo van hacer, en definitiva, la educación les importa un verdadero comino.

¿Cómo evalúas el desempeño del actual Confech en el proceso de discusión sobre la reforma educacional?

CrisolDe aciertos y desaciertos, pero esto se entiende en cuanto al movimiento estudiantil le tocó enfrentar un año super complicado De hecho, la llegada al gobierno de la nueva mayoría, con una agenda que en el papel  discurso es de cambio, hizo que se redujera la amplitud del conflicto educacional, y que la iniciativa en educación preliminarmente no la tuviera el movimiento estudiantil sino ellos. Sumado a eso, las permanente contradicciones del gobierno, Eyzaguirre dice una día una cosa y al siguiente otra complejizan más el tener una apuesta acertada,  recién ahora desde el gobierno comienzan a existir ciertas claridades. Por eso, creemos que es fundamental que el segundo semestre del movimiento estudiantil sea de iniciativa y mayor incidencia en la reforma educacional, lo que permita dar un giro a la forma en que se enfrenta el debate educacional, giro que tiene que lograr, nos da la impresión, sacar a la discusión educacional del estrecho continente que entrega la discusión sobre política pública para reposicionar las demandas educacionales en su sentido más profundamente ideológico, es decir, de cuestionamiento al neoliberalismo, para precisamente lograr un cambio de paradigma en la educación de nuestro país. Y para eso el movimiento estudiantil tiene que meterse con todo en dos debates: el de la calidad y el de la educación pública.

La candidatura a diputada en Valparaíso ¿fue parte de una decisión electoral? ¿o existía la intención de consolidar un aporte político a la región más allá de la elección?

La candidatura de Valparaíso se encontró enmarcada en una apuesta nacional que teníamos como autonomistas, la cual buscaba proyectar al campo electoral, desde una posición de alternativa a la del pacto binominal, el malestar social del 2011. Restarse de la coyuntura no era opción, entendiendo que a partir del tema electoral los grandes conglomerados iban a buscar un temprano cierre del escenario político. En ese sentido fue necesario mostrar que existía un camino distinto, una alternativa, en el cual la calle debe tomar parte activa en la resolución de los conflictos. Las candidaturas Gabriel Boric, Pancho Figueroa y mía, respondieron a eso, y al final nos da la impresión que no estábamos tan equivocados porque la izquierda por primera vez pudo romper el binominal en la elección de Gabriel. Particularmente, la candidatura de Valparaíso respondió a un escenario nacional que tiene y sigue teniendo expresión en diversos conflictos regionales, que guardan relación con el abandono del Estado a Valparaíso y a la ausencia de una visión de desarrollo estratégico de largo aliento, lo que ha reproducido profundas desigualdades sociales, el terrible incendio de algunos meses es botón de muestra de aquello. Sucede también en Valparaíso que la política se encuentra secuestrada por una partidocracia rancia, que entre sus grandes logros se encuentra haber quebrado el municipio por millones de pesos y haber hecho otro tanto con las platas regionales. Pese a no haber ganado, durante la campaña compartimos con muchos porteños y porteñas, organizaciones sociales y expresiones políticas que están dispuestas a darle un giro a la situación en Valparaíso, con ellos nos gustaría seguir trabajando, ahora desde un espacio más permanente y convocante como pretende ser Crisol.