ciberdayChile tiene un largo historial de estafas comerciales y una frágil memoria. Los escándalos del retail han acaparado las portadas de los medios en ocasiones y en otras no, pero al final, la única lección aprendida parece ser que el show debe continuar. Así al menos lo han entendido las empresas que, sin hacer grandes esfuerzos, exportan a Chile nuevos embelecos comerciales, encima de los fracasos anteriores y sin necesidad de limpiar imagen alguna.

El mercado manda. Muy a tono, los grandes medios de comunicación han apoyado a sus eternos auspiciadores con grandes avisos y una campaña publicitaria que, según sus horarios de exhibición en televisión, busca permearlos a todos. A quienes pueden pagar y a quienes estén decididos a endeudarse.

“CyberDay Chile es la primera versión chilena de ventas por internet donde las principales marcas del eCommerce se reúnen para presentar sus ofertas”, reza la web oficial del evento, en sintonía con el lenguaje sofisticado de este tipo de eventos, donde abundan los términos en inglés.

ciberdayComo suele suceder en Chile, la iniciativa tiene una serie de pillerías básicas: la mayor parte de sus ofertas exhiben precios normales absolutamente inflados, con el objetivo de hacer lucir los productos en eventa mucho más atractivos. Así, en medio del fervor del consumo, el bombardeo de la publicidad y la propaganda descarada del periodismo a las empresas –abundan notas destacando ofertas- muchos usuarios tienden a caer en compras que poco o nada de ahorro tenían.

La patraña poco rebuscada de exhibir rebajas falsas sólo evidencia la actitud irrespetuosa y mezquina del rubro hacia los consumidores, un ánimo que recuerda fácilmente las viejas maniobras del retail. Nada nuevo, después de todo, pero que sigue funcionando gracias a la vulnerabilidad de sectores obnubilados por el deseo de consumir.

Cyberday demuestra, una vez más, que los empresarios chilenos no están dispuestos a perder. Lejos del concepto de oferta, el evento evidencia la búsqueda desesperada de las empresas para seguir haciendo lo que el retail aprendió con éxito. Esta vez, abriendo la puerta al mercado digital, uno que permite jugar con la sofisticación y otras aspiraciones de un público al que observan como a un rebaño.

 

Libros sin IVA y divorcio express

Los lectores fueron de los pocos que celebraron la realización del Cyberday. Para aumentar las razones que matan el orgullo nacional, los altos precios de los libros en Chile –mezcla del IVA y el oportunismo de las editoriales y librerías- impulsan a quienes desean comprarlos a celebrar cada oferta del mercado.

En este caso, Cyberday, en vínculo con Buscalibre.com, permitió a los usuarios encontrar publicaciones a precios aterrizados, en contraste a los valores observados con normalidad. Ni más, ni menos. Y dicen que fue lo único digno de destacar.

Otras ofertas insólitas capturaron la atención. Por ejemplo, el divorcio express unilateral o cambio de nombre y/o apellido, ofrecido por Urbania por 89.900 pesos, en comparación a los 400 mil que dicen ser su precio real. Hasta la tarde de hoy, iban 7 cupones vendidos.

“Las transacciones comerciales apuntan hoy a la venta por Internet porque es éste su formato más adecuado: lejos de la relación entre vendedor y cliente, simulando ofertas reales –con o sin Ciberday- y con un desarrollo funcional a la tarjeta de crédito y las cuotas”.

Mientras este tipo de eventos siguen sin sorpresas, no deja de sorprender el fomento a la desigualdad y endeudamiento que invisibiliza, por ejemplo, a espacios del comercio popular como una fuente de ofertas. Las transacciones comerciales apuntan hoy a la venta por Internet porque es éste su formato más adecuado: lejos de la relación entre vendedor y cliente, simulando ofertas reales –con o sin Ciberday- y con un desarrollo funcional a la tarjeta de crédito y las cuotas. Además, con un ingrediente adicional: hecho por chilenos para chilenos, con todo lo que eso conlleva.

El nuevo ardid publicitario no puede ufanarse siquiera de su funcionamiento: la mayor parte de los usuarios ha denunciado problemas técnicos, falta de stock en las ofertas ofrecidas y el protagonismo del uso de tarjetas (como CMR) para concretar las compras. Así, mientras Chile sigue demostrando su vulnerabilidad al marketing y la fragilidad de su memoria a corto plazo, el retail y las grandes empresas pavimentan un nuevo camino de trucos en los tiempos del consumo digital, en base a las lecciones aprendidas. Por estas tierras no hay tiempo que perder.