hidroelectrica_58_2Un nuevo informe advierte que en menos de tres décadas, Estados Unidos (y el resto del mundo) podría enfrentarse a una crisis insuperable de agua si no cambiamos la forma en que generamos energía.

A medida que la población aumenta, también lo hace el consumo de agua y el uso de la energía. En Estados Unidos la producción de energía es el mayor consumidor de agua del país – sorber el 41% de toda el agua dulce. Por su parte en Chile, el componente hidroeléctrico de nuestra matriz, considerando tanto centrales de embalse como de pasada, representa cerca de un 30%.

De acuerdo con un estudio realizado por la CNA Corporation, durante el siglo pasado, se triplicó la cantidad de población mundial y las necesidades de agua dulce aumentaron seis veces en cantidad. Si estas tendencias continúan, habrá una brecha insalvable (40%) entre la oferta y la necesidad de agua. Normalmente, cuando la demanda supera a la oferta, el bien en cuestión puede subir el precio para equilibrar la demanda, pero cuando se trata de agua no se puede operar de esa manera.

Aunque gran parte del agua utilizada en la producción de energía hidroeléctrica se devuelve al medio ambiente, una parte de ella se pierde en el proceso y otra se contamina o queda inutilizable. Por ello, el estudio señala que si el desarrollo energético no se mueva hacia fuentes de energía que requieran menos agua dulce para su operación, como la eólica y la energía solar, para el año 2030, las necesidades de agua podrían crecer hasta el punto que la brecha entre lo que se necesita y lo que está disponible suma al planeta en una crisis del agua sin precedentes.

El estudio se centró en Texas en los EE.UU. debido a su creciente población y la variedad de fuentes de alimentación energética. Los datos revelaron además que la producción de energía eólica en el estado ayudó a mantener el abastecimiento energético durante una sequía en 2011. De lo contrario, el Estado habría experimentado apagones durante el verano de ese año.