Raimapu1La coyuntura sociopolítica sobre la Educación en Chile tensiona a distintos actores acerca de cuál es la mejor propuesta a considerar en relación con la reforma, cuál es el camino más adecuado a seguir. Sobre todo no existen consensos sobre temas prácticos. Si queremos financiamiento estatal para la educación, cuál será el modo en que este se entregará; en función de la asistencia de los estudiantes como es ahora, o respecto de la matrícula total, o como un financiamiento basal sin importar matrícula ni asistencia…esos son temas aún no resueltos.

Tal vez el tema que más consensos genera es la necesidad de eliminar la selección de estudiantes. Seleccionar segrega, seleccionar discrimina. No sería posible tener una educación inclusiva, de calidad, integral, si se continúa seleccionando a los estudiantes, por las razones que sea. Esta es la idea que está presente en las discusiones tanto de estudiantes, como de apoderados y docentes.

Es así como algunos establecimientos educacionales se han atrevido a modificar sus modos de ingreso. Tras el discurso de No a la Selección, han innovado en la manera de permitir el ingreso de estudiantes a sus aulas.

Tal es el caso del colegio Raimapu, que este año inauguró una nueva forma de ingreso. Esta forma se resume de la siguiente manera: Se definieron un número de vacantes por nivel. Luego durante el mes de Julio hubo tres semanas en que los apoderados podíamos llenar una ficha de ingreso que sólo pedía datos de identificación del estudiante y su apoderado, más un certificado de nacimiento y certificado de alumno regular del estudiante que postula. No se pedían informes de personalidad ni de notas, ni entrevista, ni menos examen de admisión. Durante esas tres semanas cualquiera podía postular, considerando el costo que se debía pagar mensualmente, que siendo un establecimiento particular subvencionado, asciende al máximo permitido. Finalmente el proceso culmina con una cita a todos y todas quienes postulamos, para participar de un sorteo que arrojaría por azar los nombres de quienes ocuparían los cupos definidos previamente. Hasta ahí, todo sonaba muy transparente, democrático e igualitario.

Raimapu2Debo decir que el colegio Raimapu es un establecimiento que tiene un proyecto educativo centrado en las personas, con una fuerte apuesta por el desarrollo personal de los estudiantes y que, según lo que declaran los principios de su proyecto educativo, está afincado en la autonomía, la equidad y la diversidad entre otros. Así, este establecimiento se ha convertido en uno de las instituciones educacionales que, desde su nacimiento, ofrece una alternativa a la educación tradicional, rígida y conservadora. Es en este marco que este colegio cambia su forma de ingreso y propone esta innovadora manera de cubrir las vacantes que define para el próximo año.

Volviendo al sorteo, comentar que fuimos citados a las 19:30 hrs. del lunes 04 de agosto. Reunidos en el patio techado del establecimiento, nos esperaban algunas bancas para sentarnos y una mesa en la testera, con un par de micrófonos y una caja con bolas de bingo, más la consabida tómbola, muy hexagonal y muy transparente.

En la entrada del patio techado había unos listados con los nombres de los postulantes por curso. Nuestra postulación era al 1º medio, que contaba con 7 vacantes y 36 postulantes. Esto va a estar difícil, pensé. El espacio se fue llenando hasta que no cupiera ni un alma más; algunos sentados, la mayoría de pie. El director del colegio se presenta, presenta a su directiva que lo acompañaba adelante y luego se nos explica que en los listados, cada nombre de postulante estaba asociado a un número, así es que se sacarían las bolitas con los números y los primeros corresponderían a los que quedaran seleccionados, según la cantidad de vacantes disponibles por nivel, más cinco nombres que quedarían en la lista de espera de cada curso. Y comenzó a rodar la tómbola…

Raimapu3Se nos explicó que comenzarían con los cursos con menos vacantes para ir despejando el salón. Comenzaron con 2º medio, luego 3º medio, 3º básico…A cada seleccionado le seguía un aplauso que yo comencé, como para distender el tenso ambiente. Cuando le tocó al 1º medio las 36 bolas fueron puestas en la tómbola, según la cantidad de postulantes. Fueron sacando las bolas una por una, yo sudaba como en el Caribe. Una a una fueron sacando las bolas y cantando los números. El primero, el segundo…el sexto, el séptimo y quedamos fuera; el azar no nos tocó ni para lista de espera. Cuando terminó, salí del salón, adentro quedaron quienes esperaban que ese mismo azar los eligiera.

Es indudable que este colegio convoca, los postulantes fueron muchos más que las vacantes definidas. En nuestros rostros se adivinaba no sólo el deseo de resolver la matrícula de nuestros hijos para el próximo año; en este sorteo se jugó la educación de nuestros hijos, el espacio donde pasarían buena parte del tiempo, donde aprenderían a aprender, a jugar, a relacionarse con otros, a respetar, a construir colectivamente…todas estas cosas tan importantes y centrales para la vida formaron parte de la apuesta que se jugó cuando la tómbola daba vueltas. Antes de estar frente a frente con la tómbola algunos confesaron mandas y rezos múltiples; otros asumimos que al querer siempre lo mejor para nuestros hijos, si no eran elegidos por el azar, entonces era porque ese espacio no era el adecuado. En cualquier caso lo que rondaba nuestras mentes y corazones era la necesidad de resolver de la mejor manera posible, pero ahora entregados al azar, a la suerte, al destino, a los designios de señas desconocidas y sin la posibilidad de manejar en lo más mínimo los resultados. Esto tanto para elegidos como para quienes no lo fuimos.

En este sistema se deja fuera el apellido, la procedencia, las opiniones de terceros; pero también queda fuera el mérito personal, el esfuerzo, las capacidades personales y los intereses de los estudiantes y sus familias. Imagino que en el afán de ser justos y erradicar la selección de estudiantes, se instaló una apuesta de ingreso que, en opinión de una apoderada madre de un Raimapu4estudiante que postuló, sigue siendo una forma de selección. Pero esta forma ahora se transforma en un remedio que no ataca la enfermedad, sino que se convierte en un paliativo que traslada la selección desde un proceso discriminador por estratos sociales a un circo azaroso que integra pero continúa seleccionando.

Si nos ponemos rigurosos, ante un escenario de 36 postulantes para 7 cupos, y frente a una decisión de NO seleccionar, lo que correspondería es abrir un segundo curso para ese nivel, de manera que todo aquel que quiera y necesite ingresar, pueda hacerlo. No debería ser resorte de la escuela determinar cuántos estudiantes pueden ingresar, para eso el Estado debe garantizar que esta escuela, que recibe subvención estatal, pueda acoger a todos los niños, niñas, jóvenes y sus familias que adhieran a su proyecto educativo. No puede ser que ante las incertidumbres que se nos plantean con una reforma estructural de la envergadura de la educacional, se den ejercicios como este, que dejan el futuro educacional en manos de una tómbola.