arcis contra la educación de mercadoHace unos días, como estudiante de cuarto año y delegado de mi carrera, Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesa en Universidad ARCIS, junto a otros compañeros, presenté un Recurso de Protección ante los Tribunales de Justicia. Para entender las razones que me motivaron a realizar esta acción, primero debo explicar algunas cosas y hacer algo de memoria.

Durante el 2008, cuando los pingüinos llevaban dos años intentando derribar la herencia educacional de la dictadura, tuve el honor de representar como presidente de HIJOS CHILE a los hijos y nietos de los ex Presos Políticos a nivel nacional. Ese mismo año, conseguimos, mediante movilizaciones, que se hiciera efectivo el traspaso de la llamada Beca Valech, lo que benefició a miles de hijos y nietos en todo el país, considerados por los tratados de DD.HH. suscritos por Chile, tan víctimas directas cómo sus padres y abuelos, sobrevivientes de la tortura. Esa organización y toda la lucha que dimos fueron respaldadas por muchos militantes comunistas y sus organizaciones, con quienes trabajé codo a codo, cómo independiente.

Así fue cómo el año 2011, haciendo uso de la reparación que me traspasó mi abuelo, un viejo y noble militante comunista, elegí matricularme en Universidad ARCIS. Lo primero que me inquietó fue la precaria infraestructura en que desarrollábamos las actividades académicas, aunque su nivel era excelente y los puntos de vista en que se trataban las materias eran siempre diversos, sin que existiera el siniestro adoctrinamiento marxista o el maquiavélico lavado de cerebro, de corte maoísta, que sugería la contra-propaganda. Por lo que la mayoría aceptábamos dicha precariedad como el precio por levantar un proyecto educacional crítico, más allá de su rentabilidad en un Chile completamente sobre-ideologizado en el neoliberalismo.

Ese mismo año reventaron las movilizaciones masivas en todo el país, las que agudizaron las contradicciones internas en nuestra Universidad, en la que por ejemplo, no existía una organización estudiantil democrática (ni democracia interna alguna), como tampoco transparencia en el uso de los dineros.

Las paredes de la sede Libertad ese mismo año decían: “Estudiamos cómo en La Habana pero pagamos como en Miami”.

 

Llegando los Monos

Desde entonces, las críticas, principalmente del estudiantado, a la forma en que se conducía la Universidad se hicieron cada vez más fuertes, tanto en el tono como en la consistencia de sus argumentos. Hubo tomas, paros, y sobre todo, duros enfrentamientos al interior de cada estamento y entre ellos.

Durante algún tiempo el discurso oficial, emanado desde la dirección, fue propio de la guerra fría: El enemigo interno, manejado por la derecha fascista, estaba minando el proyecto ARCIS. La mayoría de los comunistas respaldaba este discurso y acusaba de títeres de la derecha, de anticomunistas, capuchas y hasta de monos a quienes nos atrevíamos a develar las contradicciones y a exigir la democratización y la transparencia.

Las declaraciones iban y venían, dejando ver además, las pugnas al interior del grupo controlador, dónde casi todos eran miembros del Partido Comunista. Entre ellos había quienes creían en un proyecto que superara las máximas neoliberales, es decir, no importaba si una carrera era o no económicamente rentable, lo que importaba era su aporte al país, en términos de crear profesionales con una mirada crítica, sobre todo, pensando en que la mayoría de las otras universidades privadas entregan una mirada funcional al sistema. También había quienes pensaban, y piensan, que la Universidad debía ser rentable, es decir, que se autofinanciara, y que las carreras que no cumplieran con ese requisito de mercado debían desaparecer, contradiciendo de paso el discurso público del actual gobierno.

Las pugnas se sucedían a todo nivel, siendo casi siempre estas entre el Partido Comunista y las demás fuerzas políticas al interior de la Universidad. Así, todos los estamentos se dividieron en fracciones comunistas y no comunistas. Los militantes del partido siempre defendieron la posición oficial a como diera lugar, conformando una suerte de núcleo duro e impenetrable. Eran los dueños de casa y así lo demostraban. Los demás como siempre, solo éramos los “monos” y en esa calidad se nos desprestigió y descalificó constantemente.

 

Asaltar al Che

Paralelamente, en ese mismo agitado periodo entre el 2011 y el 2013, se produjo en silencio una serie de leasings, compras y ventas de los edificios y otras operaciones, que al parecer, dejaron a la Universidad sin patrimonio y que habrían producido, exclusivamente por este concepto, un ingreso de cerca de dos mil millones de pesos, solo en el 2013, de los cuales nada se sabe, según datos recabados por el Sindicato Histórico de Trabajadores y Trabajadoras.

Ese mismo año se produjo una toma que finalizó con un acuerdo de democratización interna, firmado ante notario entre los estudiantes y la dirección de la Universidad. Además, el Partido Comunista anunció su retiro (solo formal) de la corporación que dirige el plantel y declaró saneada, gracias a su gestión, la situación al interior de UARCIS.

A pocos meses de esa declaración autocomplaciente, ya van dos paros por no pago de remuneraciones a funcionarios y académicos, sin explicación oficial alguna a estos últimos. La situación es absolutamente crítica. A la precariedad total acostumbrada, se suma el hecho de que ahora no hay ni tinta para impresión. Funcionarios, profesores y hasta el vicerrector académico y el de calidad han renunciado recientemente.

Los programas del primer semestre no pudieron ser completados a cabalidad por toda esta situación. Sin embargo, se sabe que los sueldos de ciertos funcionarios de alto rango, y de altísima responsabilidad en su militancia política, se siguieron pagando puntualmente, lo mismo sus cotizaciones e impuestos, cuando al resto de los trabajadores aún no se les regulariza las situaciones anómalas de ya larga data. No hay ninguna certeza de que el segundo semestre se pueda llevar a cabo en estas condiciones. Las vacaciones de invierno ya se han alargado en una semana.

A pesar de que desde el último paro, el tono de las declaraciones y correos oficiales ha cambiado, y ya no parecen escritos por Stalin ni por el Gran Hermano, gracias al nuevo carácter que le ha dado el Secretario General, Mauro Salazar, se insiste en no judicializar la situación y en mantenerla lejos de los medios de comunicación para que la UDI no haga leña del árbol caído. La ropa sucia se lava en casa.

El problema es que quienes quedamos prácticamente a la deriva somos trabajadores, o hijos de trabajadores, provenientes de sectores populares, muchos de izquierda y que financiamos parte de nuestros estudios con la reparación por la prisión política y la tortura y/o endeudándonos con el CAE, por lo que, cómo dijo alguien por ahí, esto es como asaltar al Che. Mientras para los dirigentes responsables de esta situación solo se trata de maniobras políticas, virajes comerciales y operaciones con daños colaterales, para nosotros puede ser una verdadera tragedia. Nosotros, indudablemente, somos los daños colaterales. Cunde el temor a perder los años de estudio e incluso a posibles represalias por dar nuestra opinión frente a todo esto.

 

El Recurso

En cuanto al proceso de democratización, se implementó una mesa técnica para avanzar en los estatutos que darían marco al gobierno triestamental. Los estudiantes comunistas quedaron fuera, luego de perder las elecciones a representantes en dicha instancia. Este proceso ha sido lento, debido a la oposición constante de los que lo identifican como una maniobra de los llamados “monos” por evidenciar posibles oscuros manejos económicos. Pero se ha logrado legitimar y sus avances han sido considerables. Ahora que el propio gobierno ha derogado el DFL2, es posible conformar regímenes triestamentales, es decir, que los “monos” seamos parte de la dirección universitaria, por lo que el llamado de quienes se oponen a la legitima democratización, es a desconocer los avances de la mesa, echar abajo el trabajo realizado e imponer estatutos que sean convenientes a quienes perdieron las elecciones para ser parte de ella. Es la única estrategia posible que les va quedando.

Hace pocos días se designó a la nueva rectora de la Universidad, Elisa Neumann,  quién era parte del directorio, con el apoyo irrestricto de los de siempre. A lo que se opone la mayor parte de la comunidad, incluso la ELAP (Escuela Latinoamericana de Posgrados) que ha recibido apoyo internacional a su postura. Más allá de una oposición a la figura de la nueva rectora, esta se debe a los mecanismos utilizados para su designación en pleno proceso de democratización, los que, dicen, pueden ser legales pero no legítimos.

En este clima la única constante es la total incertidumbre y desazón ante nuestro futuro inmediato y en cuanto al valor de nuestros estudios una vez egresados. Lo mismo para los trabajadores, que hasta ahora solo tienen promesas de superar esta máxima precarización, y los académicos que en su gran mayoría sólo boletean y no tienen ninguna seguridad laboral.

Es por eso que un grupo de estudiantes, la mayoría con excelentes calificaciones e intachable conducta al interior del plantel, decidimos presentar ante los Tribunales de Justicia un Recurso de Protección, apelando al único derecho que consagra la Constitución, el de propiedad, ya que la educación no es reconocida en nuestro país como un derecho fundamental. Apelamos también al menoscabo a nuestra integridad psíquica que esta inestabilidad nos produce, al no saber si la contraparte podrá cumplir con los acuerdos contraídos al momento de firmar el contrato con cada estudiante, toda vez que al finalizar el primer paro, la autoridad universitaria aseguró estar en condiciones de terminar el año académico sin problemas, y a tan sólo dos meses de eso, ya podemos ver que, simplemente, esto no es así.

En ese mismo repertorio de acción, que propone salir de nuestro encierro, hace pocos días el Sindicato Histórico de Trabajadores visitó el Parlamento para explicar todo lo que ocurre e invitó a representantes de los otros dos estamentos, es decir, estudiantes y académicos, encontrando oposición nuevamente en quienes dicen que esta visita está blindada por la UDI. Claro que no explican por qué los parlamentarios del PC no han tendido la mano a los trabajadores afectados por estas desafortunadas circunstancias, ni los de la bancada estudiantil a los estudiantes.

Lamentablemente  nuestro Recurso de Protección fue rechazado por temas de forma, pero se sabe que otras acciones legales están siendo preparadas desde los distintos estamentos e incluso desde personas individuales.

Este próximo lunes 11 de agosto se dará comienzo al segundo semestre, mientras gran parte de la comunidad se encontrará en paro y movilizada, con algunos ramos sin profesores y con total incertidumbre sobre el futuro de nuestra casa de estudios.

Muchos de los y las que estudiamos y trabajamos en Universidad ARCIS hemos sido parte de las luchas de nuestro país desde muchos frentes, somos una izquierda multi diversa, libertaria, tenemos una visión crítica de la realidad, vocación de lucha y muchas propuestas respecto a educación y a la construcción de otro mundo posible. Es el momento de asumir nuestra responsabilidad de recuperar el prestigio de nuestro plantel, de levantar nuevamente a la Universidad que fuera el orgullo de la izquierda y la intelectualidad latinoamericana. Esta Historia… es nuestra.