colegioniñosPara nosotros era importante no discriminar por conocimientos adquiridos, ni por ningún otro motivo. Entendiendo que hay muchas razones que influyen en los resultados académicos de un estudiante. Entendimos que era importante no establecer barreras de entrada apuntando a fortalecer en nuestro colegio el llamado efecto par, y también conscientes que era un deber nuestro como educadores lograr que los estudiantes puedan desarrollar los aspectos académicos de mejor forma.

Asumimos que todas las familias que postulan piensan que este colegio es el adecuado para ellos. No nos cabe duda que todos los que se inscriben, así lo piensan y a todos ellos se les explica cómo funciona el proceso.

¿Es un proceso llamativo? Lo es, porque en nuestro país nos han acostumbrado al falso argumento del mérito que lo que esconde son privilegios (algunos más desarrollados que otros) de cuna. Está probado en muchos estudios, que en Chile lo que más prima a la hora de los resultados académicos son las condiciones de origen socioeconómico de los estudiantes.

En el proceso de admisión que realizamos, es cierto que hubo un número desmedido de postulantes en relación a las pocas vacantes disponibles, pero todas las familias postulantes conocían el punto y aún así se inscribían.

Se sostiene que el Estado debería velar para que en casos como este se pudiera crear otro curso, lo que evidentemente no es tan fácil, en primer lugar porque la educación no puede estar sostenida por el juego de la oferta y la demanda (aunque Piñera haya dicho que la Educación es un bien de consumo), otro curso son más instalaciones, más profesores, etc, etc. Nuestro colegio tiene en la actualidad dos cursos por nivel desde pre kínder hasta cuarto medio y llegar a esa cantidad de estudiantes fue un largo proceso de crecimiento que se extendió por trece años.

En definitiva lo que estaba en la tómbola transparente no era la educación de los niños, sino una cantidad de vacantes definida, muy limitada. Quizás la solución pase porque existan otros colegios como el Raimapu, que posean Proyectos Educativos de verdad, comunidades escolares activas y que no persigan fines de lucro.

El domingo 10 de agosto el senador Allamand nos señala; en su intervención en el programa “Estado Nacional” ; como un ejemplo de colegio subvencionado con financiamiento compartido. Hace unos meses hizo lo mismo Arturo Fontaine en La Tercera. (Queremos aclarar que esas declaraciones son de exclusiva responsabilidad de quienes la emiten). Fuera de broma, es bastante pobre que estos representantes de la derecha solo tengan a mano un ejemplo para nombrar. Quizás somos la excepción y no la norma en el mundo de los colegios particulares subvencionados con financiamiento compartido.

Si hubiese más escuelas con proyectos educativos genuinos, con comunidades escolares activas, quizás no sería necesaria la transparente tómbola y los representantes de la rancia derecha tendrían más nombres a mano.