scl201307251004jmv7650smHistóricamente Santiago ha sido la ciudad con peor calidad del aire en Chile, con niveles tan altos que incluso durante los meses más fríos del año nos hemos acostumbrado a sobrevivir en medio de alertas ambientales y preemergencias.

Sin embargo hoy, ciudades como Rancagua, Chillán, Temuco, Talca, Calama y Copiapó presentan índices de contaminación incluso más altos que en la capital.

La contaminación atmosférica produce el desarrollo de diferentes enfermedades respiratorias, entre las que destacan la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, EPOC, y diferentes infecciones agudas, especialmente en niños y adultos mayores. Inclusive, la contaminación ambiental producida por gases tóxicos se asocia a la aparición de enfermedades cardiovasculares y puede tener relación con ciertos tipos de cáncer.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 7 millones de personas mueren al año –una de cada ocho del total de muertes en el mundo- como consecuencia de la exposición a la contaminación atmosférica.

Los principales responsables de la contaminación que respiramos corresponden a las fuentes fijas (Industrias, centrales de energía, edificios, casas particulares, etc) y las fuentes móviles que incluyen a las diversas formas de transporte tales como automóviles, camiones y aviones.

file_20120614160902Según los últimos registros del Ministerio del Medio Ambiente, la calefacción a leña es la mayor fuente de emisión de contaminantes atmosféricos (MP 2,5) en la Región Metropolitana, seguido por las emisiones generadas por transporte y la industria. La proporción, sin embargo, varía cuando se trata del total anual y del período de invierno. Si durante el año, la calefacción a leña representa el 45% del total de emisiones de contaminantes, en el período invernal la cifra sube a 70%.

Durante el foro “Instrumentos económicos para la efectiva descontaminación de nuestras ciudades”, organizado por Espacio Público, autoridades y expertos se dieron cita para discutir tanto la incorporación de impuestos verdes en la reforma tributaria, como el nuevo plan de descontaminación de la Región Metropolitana.

Mauricio MenaEn la cita, el subsecretario de Medio Ambiente, Marcelo Mena, aseguró que con los impuestos verdes se “incorporan las externalidades negativas- tanto a nivel local como global- de actividades como la industria y el transporte”, medida inédita entre los países de la región. “Nosotros ya sabíamos lo que costaba la contaminación y lo que estamos haciendo ahora es cobrarla”, agregó.

El subsecretario confirmó que entre las indicaciones a la Reforma Tributaria se precisa que todos los vehículos serán gravados con un impuesto y no sólo los diésel, como se contemplaba inicialmente.

Entre los especialistas hubo consenso a la hora de reconocer a esta carga impositiva como un avance significativo, no obstante, para  Guillermo González, director ejecutivo de Espacio Público, “sigue siendo complicado que no se grave a los vehículos de carga y de transporte público, que son los que más contaminan”.

Otras de las observaciones realizadas por los expertos apuntan a que la carga a fuentes móviles es inadecuada, porque afecta al vehículo y no directamente el daño. Asimismo, señalaron que el gravamen a fuentes fijas de emisión no debiese dirigirse únicamente a las turbinas y calderas.

En cuanto al plan de descontaminación, el Subsecretario aseguró que el gobierno busca “cumplir rápidamente con la reducción de emisiones de material particulado”, adelantando que entre las medidas más relevantes se contarán el rediseño de la restricción vehicular y la prohibición total del uso de calefactores a leña dentro del radio urbano de Santiago.

Junto a esto, se propone aplicar un impuesto a partir del año 2017 a la contaminación local, especialmente de material particulado y la contaminación global que produce el CO2. En ese sentido, el subsecretario enfatizó que los impuestos verdes sumados los planes de descontaminación atmosférica que está impulsando el Ministerio del Medio Ambiente serán claves a la hora de proteger la salud de la población.