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Fotos: Claudia Valenzuela

Entrevistar a un ídolo musical no es cualquier cosa. En mi breve trayecto recorrido, he saciado mi corazón de groupie en busca de los nombres que influenciaron mis ideas, amoríos y pesares con sus canciones. El gran Jorge González y el callejero Portavoz respondieron alguna vez mis preguntas –de periodista practicante, incluso- con sincera atención. Ninguno de ellos fue tan duro, sin embargo, como Cristóbal Briceño.

Esperé algunas semanas por las respuestas a un cuestionario hecho con nerviosismo y torpeza. Pasé la mitad de mi vida escuchando a Los Prisioneros y los meses en que las canciones de los Ases Falsos sonaron sin parar en mi teléfono no fueron suficientes. Terminé por entenderlo. Cristóbal, voz de Ases Falsos, puede ser hoy más impredecible que el propio Jorge.

Qué burda manera de tratar de sentar un ambiente polémico, amiga”, respondió Briceño cuando le pregunté por la polarización de sus fans y detractores. En mi vapuleada inquietud (“la primera pregunta, más encima”, según precisó), le señalé que éstos últimos lo acusaban de sobrevalorado.

“Lo que diga el huevonaje, loas o injurias, trato de ignorarlo aunque no sea tan fácil. Hay mucha distracción, mucho zumbido alrededor que entorpece la reflexión necesaria para convertirse en hombre. Hago lo que puedo, tratando de mantener el foco”.

“Yo no soy partido político, no le trato de vender la pomada a nadie, no presento un programa, difícilmente puedo contar con detractores. Lo que diga el huevonaje, loas o injurias, trato de ignorarlo aunque no sea tan fácil. Hay mucha distracción, mucho zumbido alrededor que entorpece la reflexión necesaria para convertirse en hombre. Hago lo que puedo, tratando de mantener el foco”.

Segunda pregunta: ¿En qué parada llegan a Conducción? Es un disco que proyecta mucha seguridad, como si ya hubiesen dado un buen salto, sugiero. Y aquí viene otra vez Briceño: “En ninguna parada, disculpa si parezco confrontacional. Estamos en el proceso lento pero seguro de dejar de ser jóvenes y creo que el disco es testimonio de aquello”.

El cuestionario sigue profundizando en aquella vez que Cristóbal dijo que los fallecidos Fother Muckers fueron el último intento de sonar en la radio y ser populares. ¿Hacia qué direcciones están enfocados hoy los Ases Falsos?

“Estamos principalmente entregados a la tarea de hacer buenas canciones y, lo que es más difícil, grabarlas bien. Y en segundo lugar, intentamos interpretar cada vez mejor nuestro repertorio. Eso es, parece un plan simple pero trae mucho trabajo”, señaló.

 

briceno2“La tanda de penales contra Brasil fue una deshonra innecesaria”

Cristóbal Briceño tiene varias bandas. En una vía paralela al éxito de los Ases Falsos se encuentran proyectos como La Estrella Solitaria y Las Chaquetas Amarillas, donde el compositor ha mostrado su versatilidad, como silenciosamente lo hace por estos días Aldo Asenjo, voz de La Floripondio, Chico Trujillo y Bloque Depresivo.

En Youtube abundan versiones de clásicos de Chayanne, Lucero y Zalo Reyes interpretados por Cristóbal. Le pregunto por la elección de esas canciones cebollas y el adjetivo último no le gusta. Entonces aclara: “Esos calificativos “cebolla”, “kitsch”, “a.m.”, me irritan cada vez más. Trato de no enganchar con esas simplificaciones que la gente repite como loro. Para mí es una breve selección de la mejor música popular que hemos hecho en este lado del mundo, aunque muchas veces se mezcle con el otro hemisferio pues la música es muy sana y no sabe de geopolítica”.

Briceño asegura no padecer de ese síndrome que lleva a las personas a catalogar a alguna de sus canciones favoritas como placeres culpables. “Ese complejo de inferioridad de ensalzar, no sé, a Tom Jones y avergonzarme de Chayanne, ¿me entiendes? Me encanta interpretar repertorio ajeno, realmente es un ejercicio gratificante en todo sentido. Claro que hay que elegir bien lo que a uno le calce. No porque me guste una canción voy a hacerle una versión. Tengo que sentir, primero, que me corresponde y segundo, que pueda aportarle algo. La autocomplacencia la tengo bien a distancia”, sentencia.

Recién a la quinta pregunta, no obstante, obtuve algo más: El fútbol, sagrada pasión. Si hería mi corazón en ese apartado ya no había marcha atrás, pero no, Briceño, hincha del balompié, vio el Mundial de Brasil como muchos. Y esto fue lo que reflexionó:

“Es el mejor mundial que he visto, lo gocé como chancho en la batea. Pasaron mil huevás entretenidas, detalles preciosos como todo lo que hizo Suárez, Costa Rica, la goleada que se comió Brasil, la boleta que le hizo Holanda a España y la eliminación reivindicatoria que les cobramos nosotros, los africanos como siempre haciendo partidazos y perdiendo por cabeza de pollos, James Rodríguez… en general el nivel de juego fue altísimo. Un buen lote de partidos que me costará olvidar”.

“La tanda de penales contra Brasil fue una deshonra innecesaria, ¿cómo te explicas que una selección nacional yerre tres de cinco penales? Pinilla tenía que hacer ese penal”.

Para el rendimiento de la selección chilena en la Copa también hubo algo que decir: “Creo que salimos para atrás. Hasta al tercer arquero lo devolvieron lesionado. La tanda de penales contra Brasil fue una deshonra innecesaria, ¿cómo te explicas que una selección nacional yerre tres de cinco penales? Pinilla tenía que hacer ese penal. O al menos patear como burro, no con ese desdén. Ahí mismo se ahorraba el tatuaje. Los brasileños patearon pésimo y nosotros peor. Bonvallet se preguntaba por qué fue el pobre Jara al quinto penal y no Gutiérrez, regalón de Sampaoli y cuyo gran atributo es la pelota parada. Con el del 98 y el 2010 he visto este mismo mundial tres veces, es como un cuento chino, pero ahora me dolió más que nunca”. Un chócale desde el alma.

 

“Una candidez muy satánica”

Más abajo, Cristóbal precisa que ya no escucha Estudiar y Trabajar. “Era, como dicen los lolos. Ya no vivo en mis canciones, estuve en cada una de ellas, pero ya no estoy ahí”, precisa. Y aprovecha de comentar, con risas al final, que la versión de Pedropiedra sobre el tema “califica como femicidio”. Pese a su estima hacia él y sus discos.

briceno3Finalizando la lesionada entrevista, le pregunto qué es lo que tiene de vulgar e indecente ir a votar. Al menos así lo calificó alguna vez en otras declaraciones. ¿Por qué piensa Briceño que la cosa no va por ahí?

“La respuesta se me hace tan obvia que me cuesta verbalizarlo, porque ya pasó a ser una cuestión instintiva. Es como cuando tengo que discutir forzosamente con algún familiar el por qué la iglesia católica representa el opuesto exacto de los valores cristianos. Jesús era un vagabundo, el Papa vive en un palacio y usa joyas de oro. Claro como el agua. Del mismo modo, el llamado servicio social, la “vocación de servicio público” que tienen tus candidatos es en la práctica exactamente lo contrario. Es casi siempre codicia, traición y cobardía exacerbada. Y otras veces, las menos, es inocencia, pero una candidez muy satánica”.

Pregunto: Una vez leí que eres el cantante más chileno después de Álvaro Henríquez. ¿Tiene sentido o nada que ver? Responde: “Con todo respeto, amiga, me importa un pico”.

Nada que hacer, volvamos a la música. “La irrupción de los movimientos sociales y sus interacciones con el poder te dieron unas buenas ideas. Fuerza Especial y Búscate un lugar para ensayar, por ejemplo. ¿Hay algo en todo ese escenario a lo que le estés echando el ojo? Y si no, ¿dónde estás mirando y qué será de las nuevas canciones? Y por última vez, Cristóbal declara: “Tengo un montón de temas nuevos pero esta vez llegaron casi todos sin letra, así que estoy juntando ganas para sentarme una tarde a ordenar mis ideas. Vamos a ver para dónde salimos esta vez”.