eyzaguirre confechReforma tributaria: el rey al desnudo.

Cada paso que da el gobierno abre fisuras en el andamiaje de la Nueva Mayoría.  La reforma tributaria y la forma vergonzosa en que fue tramitada dejaron imágenes para la historia. Las galletitas de Fontaine, la cocina de Zaldívar o la adjudicación de la “guagua” por parte de Awad, generaron grietas hacia la izquierda en el Gobierno. Tanto fue el descaro que el propio Osvaldo Andrade y El Mercurio pidieron ser más recatados en las muestras de dicha ante los pasos del Gobierno.

Y es que si un relato salió con daños profundos fue el que defendieron públicamente tanto el Partido Comunista como Revolución Democrática. La lógica de abrir reformas estructurales junto a la Concertación, sobrevaloró las capacidades transformadoras de la elite concertacionista. Más allá de los cantos de sirena y la poesía de la “retroexcavadora”, la posición de la Concertación siempre ha sido clara en relación a realizar cambios “en la medida de la posible”. Justamente los techos para estos cambios están dados por uno de los partidos más importantes para este conglomerado: la Democracia Cristiana. El techo es muy bajo y, por lo tanto, es imposible tomar vuelo en esta tienda. Las ilusiones sobre las posibilidades de este gobierno para “cambiar Chile” quedan al desnudo ante el primer apretón serio. La reforma tributaria, una de las tres reformas prometidas, no paso la prueba.

La ganada en frio de la CONFECH

Este fue el antecedente directo del tropezón de Eyzaguirre y el MINEDUC. El ministro venía dando muestras de poca claridad y la entrevista con Carlos Peña en El Mercurio, en julio pasado, simplemente vino a ser una gota que rebasó el vaso. La posición del ministro de Educación salió claramente debilitada, torpedeada desde la DC hasta Peñailillo. La misma Bachelet debió intervenir personalmente para aclarar los dichos y el mismo Eyzaguirre debió salir a dar declaraciones con un papel en la mano para ser leídas. Muestra de poca confianza de La Moneda hacia el titular del MINEDUC y humillación pública. Con olfato a propósito de las dificultades de Eyzaguirre,  Fulvio Rossi ya se había adelantado al cuadro y la semana anterior a la entrevista decía que si Eyzaguirre salía, era “el fin de la reforma educacional”.

Por la parte del movimiento estudiantil, este había dado pocas muestras de fuerza y además había aflojado sus apariciones públicas. De hecho su imagen durante el primer semestre apareció devaluada. Una de las últimas reuniones con el MINEDUC fue solo con los asesores, siendo que en la misma semana Bachelet recibía personalmente a actores y músicos en La Moneda para hablar de Educación. Era necesario volver a posicionarse. Cosa difícil considerando que no existían condiciones esos días para lanzar movilizaciones.

Se aprovechó la debilidad del Gobierno para dar una muestra de fuerzas. Un pequeño gallito público se jugó el día lunes 21 de Julio,  para que Eyzaguirre nos debiera dar explicaciones por sus dichos,  pidiendo una reunión para el mismo día. El MINEDUC accede y nos recibe modificando toda su agenda, mostrando una señal de fuerzas. Por redes sociales la derecha en pleno se quejaba de la condescendencia del ministro con la CONFECH. Una muestra de musculatura política para los actuales dirigentes estudiantiles.

Uno de los puntos que se pone sobre la mesa en este gallito público es el DFL 2. El Gobierno se compromete a anunciar públicamente su derogación como compromiso político. En frio y sin movilizaciones, la CONFECH se anota un punto en medio de las enormes dificultades que ha tenido este primer semestre. Por parte del  movimiento por la educación, éste nuevamente da muestras de la disposición dialogante y en búsqueda de incidencia que lo ha caracterizado. Se decide la asistencia al Plan Nacional de Participación propuesto por el MINEDUC.

Ya en las primeras jornadas de trabajo se da cuenta de que el espacio que conformó el Gobierno no está a la altura de los desafíos que se enfrentan. El propio Andrés Palma adelantándose al cuadro, en reunión con la CONFECH, deja entrever la posibilidad de generar nuevos espacios para incidir más directamente.

Ya con algo de agua pasada bajo el puente en torno al Plan Nacional de Participación, tal parece que éste puede transformarse en un incendio para Eyzaguirre. Nadie podría acusar a la CONFECH o al movimiento por la educación de intransigencia o de poca disposición. ¡Hasta la fecha hemos estado en todos los diálogos! Eyzaguirre y el MINEDUC no han estado a la altura del desafío que enfrentan.

La CEP y una reforma que no transforma.

El MINEDUC da muestras claras de desorientación política y esto se transparenta a los ojos de la gente. Más allá de las críticas compartidas hacia la encuesta CEP y su metodología, no es menor el hecho de que la reforma del Gobierno efectivamente esté abriendo espacios para que la ciudadanía cuestione incluso los objetivos mismos que se levantaron el 2011. El Gobierno toma nuestros nortes, pero los desfigura en sus manos.

El MINEDUC da muestras claras de desorientación política y esto se transparenta a los ojos de la gente. Más allá de las críticas compartidas hacia la encuesta CEP y su metodología, no es menor el hecho de que la reforma del Gobierno efectivamente esté abriendo espacios para que la ciudadanía cuestione incluso los objetivos mismos que se levantaron el 2011. El Gobierno toma nuestros nortes, pero los desfigura en sus manos. Cuando los presenta a la ciudadanía, con desorden y desorientación de por medio, es lógico que el apoyo a las ideas de cambios en educación aparezca devaluado. Si los nuevos paladines por la educación hoy son el bloque progresista de la Nueva Mayoría, encarnado en Girardi o Quintana ¿No es acaso normal que la gente manifieste rechazo hacia lo que ofrecen?

La UDI habla de una oposición social hacia la reforma. La calle como un escenario inesperado en el que la ultra derecha mide sus fuerzas. Esto era un actor que no estaba configurado hace unos meses. ¿Corresponde todo a una maquinación de la UDI? Claro, existen esfuerzos de los sectores más conservadores de la política chilena por generar espacios que les den espaldas, eso es obvio. Sin embargo la inquietud de padres y apoderados no responde solamente a egoísmo o maquinación de la UDI. El MINEDUC a través de un diseño poco claro de su reforma ha dado espacios para que se levanten estas críticas. Y, como decíamos antes, a cada paso que se da se abren fisuras que levantan más dudas.

Ya pasados varios meses desde la instalación del Gobierno, resulta hoy claro que la reforma educacional no va en la línea de fortalecer la educación pública. La reforma tal como está planteada puede incluso significar la puñalada final para la educación pública.  Los proyectos de ley en tramitación que refieren a copago, selección y lucro, enfocan su política en la regulación del mercado en la educación, conformando un sistema privado, financiado por el Estado, que ocuparía el rol central del nuevo modelo. Este espacio sería el que se haría cargo de proveer la educación pública, en la medida que para recibir financiamiento del Estado se deban acoger ciertos criterios puestos por el MINEDUC, como la selección o el No al lucro, por ejemplo. Cuando Eyzaguirre hablaba en su entrevista con Carlos Peña de su referente, señalando al modelo holandés, no lo hacía para salir del paso.  La re significación de “lo público”, que en las mentes de la Nueva Mayoría significaba no lo estatal, sino también lo privado, en la medida que cumpliese con ciertos criterios, encuentra su expresión en materia de políticas públicas en esta reforma.

¿El gran damnificado? La educación pública. Esto porque si antes de esta reforma no se desarrolla un plan general de recuperación de la educación municipal contemplando el rol prioritario que éste debiese tener en el nuevo sistema, al ponerlos a competir en el nuevo mercado, será imposible que la educación pública no aparezca perjudicada. En este caso el orden de los factores si altera el producto y muestra las prioridades del ejecutivo. Resultó para ellos, mucho más fácil hacer cambios, pero manteniendo el marco actual que generó el sistema de educación de mercado, que generando un cambio estructural en la educación.

La CONFECH de cara al segundo semestre.

En este escenario es relevante no caer en el juego que se comienza a vislumbrar. Algunos pueden señalar que el oponerse a las reformas del Gobierno signifique hacer el “juego a la derecha”. Esto en diversos contextos, lo hemos escuchado antes. Es el chantaje moral para hacer política en la medida de lo posible. A cambio nos ofrecen tomar la mano a Eyzaguirre para caminar juntos por el barranco que han construido.

Es necesario, urgente, ser claros ante la ciudadanía. Esta reforma no es nuestra reforma. La Nueva Mayoría, Eyzaguirre, Bachelet no representan el grito del movimiento estudiantil. Es necesario marcar la línea de división que permita separar aguas entre lo que hace el gobierno y lo que proponemos nosotros. El movimiento estudiantil debe fijar, por lo tanto, su posición más claramente sobre los pasos que da el Gobierno: ninguna confianza en la Nueva Mayoría, ninguna confianza en la reforma educacional del Gobierno.

Para que esto tome mas fuerzas es necesario que la Mesa Social por la Educación se articule mucho mejor y que plantee propuestas en conjunto. Este es el único contrapeso posible para que tengamos más espaldas en el escenario y que nos permita plantear propuestas concretas, más allá de apoyar o no apoyar determinados planteamientos del gobierno.

¿Qué se debe proponer? A nuestro juicio el movimiento social está obligado a defender con todas las fuerzas el rol del Estado en educación y la educación publica como espacio central en la configuración de un nuevo modelo educativo. Debemos ser los paladines de la educación pública. Junto con esto es clave que avancemos un poco más allá las barreras de la democratización. Se debe instalar la necesidad de la reforma universitaria y que para esto no basta con la derogación del DFL 2, sino que se debe legislar en positivo. En esta materia creemos que hay cuatro puntos que son relevantes en la lucha por la democracia en las universidades: a) transparencia del gasto de fondos públicos en todas las instituciones, b) tener acceso a las investigaciones que se financien con fondos públicos, c) triestamentalidad en órganos colegiados y preponderancia de estos sobre autoridades unipersonales, d) consejos para que la comunidad participe del proyecto educativo universitario.  Avanzar en estas materias significaría un avance cualitativo para el movimiento estudiantil en general.

Para que esto sea planteado debe existir un espacio interlocutor. El Plan Nacional de Participación ya dio todo lo que podía dar de sí y demostró no ser un espacio de incidencia. Mas allá de haber obtenido el compromiso por la derogación del DFL 2, ese momento político está atrás. Es necesario salir del Plan Nacional de Participación aprovechando el impulso para plantear nuestras posturas y críticas al gobierno.

Esto no quiere decir cortar todos los diálogos, sino que se debe desechar el plan nacional de participación por un espacio directo con el Ejecutivo. Este espacio debe cobrar la palabra a Andrés Palma y debe reclamar la presencia de Bachelet directamente. Si una estrategia del Gobierno ha sido que Bachelet pase la conflictividad tras bambalinas y sin “quemarse”, el cuadro es ideal para que el movimiento estudiantil la saque a terreno. Se debe exigir que Bachelet nos reciba directamente, que responda a nuestros puntos y que ocupe sus facultades ejecutivas para enviar proyectos de ley al parlamento con urgencia.

Junto con esto será clave saber ocupar los terrenos ganados en el último tiempo. La “bancada estudiantil” significa un apoyo mediático que debe estar de parte de la CONFECH, por lo que se debe trabajar en conjunto de cara al segundo semestre. Sobre todo la figura de Gabriel Boric, que ha dado muestras de independencia política de la Nueva Mayoría, puede resultar importante.

Por último, la capacidad de leer el escenario, aprovechar las fisuras, idas y vueltas del Gobierno pueden significar avances importantes para el movimiento estudiantil. Si “en frio”, se fue capaz de obtener concesiones del Ejecutivo, en estado de movilización y con respaldo en las calles, es mucho más lo que se pueda obtener.

El Gobierno ha tenido la capacidad extraordinaria para devaluar en el lapsus de pocos meses las ideas rectoras de una reforma educacional. Es tarea de la tan vapuleada calle el de reponer el espíritu de una reforma educacional que Chile necesita. Esta tarea no está en las manos de Eyzaguirre, sino que está en las manos del movimiento social por la educación y de la CONFECH como actor preponderante.