vlado-mirosevic 1-El triángulo terrestre que ahora aparece en disputa abarca en total 3,7 hectáreas de terreno, y además cuenta con peligrosas minas antipersonales, ¿cuáles es el real valor de esta controversia?

“Efectivamente es un triángulo que no tiene población ni tampoco tiene actividad productiva, por lo tanto no es un lugar que suscite mayor interés, más allá de lo que tiene cualquier espacio territorial chileno. Por lo menos Chile no le ha dado utilidad a este territorio. Si bien la Corte de La Haya no tenía competencias para referirse al territorio terrestre, me parece que lo que ha hecho el presidente Humala es bastante irresponsable porque luego de haber cerrado una disputa marítima abre inmediatamente una disputa terrestre. Más allá de que sea útil o no para Chile ese triángulo, la verdad es que para Perú tampoco lo es. Claramente no estamos en una disputa que no tiene que ver con la utilidad sino más bien con una cuestión simbólica, y yo siento que tiene que ver con una revancha, para poder decir ‘le estamos ganando algo a Chile’. Y no comparto por supuesto el espíritu del conflicto, porque para ambas partes es bastante artificial. Me parece que tiene otras motivaciones más profundas”.

– Hay algunos sectores en Tacna que llaman a marchar hacia el terreno en disputa, ¿tiene sentido una acción como ésa, más aún considerando que es un terreno minado?

“Por supuesto que no tiene ningún sentido haber convocado a esa marcha. Hay en Tacna algunos movimientos nacionalistas que levantan como figura y héroe al general Velasco Alvarado, y la verdad es que él era un nacionalista que siempre durante su régimen estuvo bajo la idea de que Arica volviera a ser peruana. Yo diría que esos grupos no son la mayoría de la población tacneña, porque hay una relación súper normal en el comercio, en el turismo e incluso en la cultura, que es una relación cotidiana entre ariqueños y tacneños. Sí están los grupos de exaltados nacionalistas que han pretendido marchar hacia la frontera, y no es primera vez que lo hacen o amenazan con hacerlo. Es lamentable porque no tiene ningún sentido, considerando que es un terreno en donde, si bien el Ejército chileno ha hecho esfuerzos para desminar, no se ha podido hacer completamente. Entonces tiene un riesgo muy grande”.

– A raíz del fallo de La Haya, el 10 de julio pasado, los alcaldes de ambas ciudades hicieron un acto para distender, y fueron a abrazarse al Punto Concordia, ¿hay un distanciamiento entre las autoridades de Gobierno y lo que sienten las autoridades locales y sus ciudadanos?

“Por supuesto que hay un distanciamiento, porque la vida entre los ariqueños y los tacneños es de completa normalidad. De hecho, cada vez que estos movimientos nacionalistas han tomado cierta notoriedad, han sido los mismos tacneños los que han intentado frenar ese clima, que no les conviene para las relaciones que hay entre ambas ciudades. Diría que la mayoría de la población de Arica y Tacna ve esto con bastante normalidad, y esto no excede más allá que de un grupo de exaltados, porque la verdad es que las relaciones son de normalidad. Son cerca de 15 mil personas las que cruzan la frontera al día, y los fines de semana incluso pueden llegar a 20 mil. Siempre están los grupos que nunca han renunciado a la idea de que Arica vuelva a ser peruana, pero en la práctica las políticas de Humala están absolutamente disociadas de lo que la propia gente en Tacna quiere, que es más integración y no más división y nacionalismo. Me parece que en Arica es bastante parecido, hemos visto estas amenazas de marcha antes, incluso el propio Humala lideró una de ellas antes de ser presidente, pero nunca pasó mucho y tampoco han tenido gran convocatoria. Para mí están completamente disociados y caen en un revanchismo histórico que la mayoría de la población no comparte”.

– ¿Cómo evalúa las reacciones de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, considerando las fuertes declaraciones que emiten sobre todo diputados como Jorge Tarud, que cada vez que pasan estas cosas, responden en un tono bastante fuerte?

(Risas) “Mira, lamentablemente las declaraciones de Jorge Tarud en el pasado nunca han ayudado al entendimiento y a mejorar el clima entre ambos países. Más bien al revés, ayudan a devolver con mayor fuerza y crudeza algunas declaraciones que no tienen ningún sentido y que vienen de Perú. Me parece que lo que hay que hacer desde Chile con esas declaraciones no es responder con una incluso peor aún, sino que mantener la compostura y la calma. Chile siempre ha tenido una posición en estas materias, y a la opinión pública no le gusta que los temas de política exterior se politicen por asuntos internos. Lamentablemente en Perú están acostumbrados a algo distinto, y por lo tanto, si bien comparto la posición en la práctica de que Chile defienda ese triángulo, la verdad es que no comparto el tono y la forma en que Tarud hace esas declaraciones. Él lo hace desde el sur, y es re fácil así. Pero para los que estamos en Arica, la situación es distinta y no nos gusta la confrontación porque no queremos estropear estas relaciones que tenemos tan normales con Tacna. Es bastante fácil hacer declaraciones incendiarias estando lejos de la frontera. Eso es lo que la pasa a Tarud permanentemente“.

– Finalmente, consultar por el último antecedente de tensión respecto de este tema. En 2001, la instalación de una caseta de vigilancia por parte de la Armada provocó una nota de protesta del Gobierno peruano de la época, y finalmente el Gobierno chileno decidió retirarla. ¿Esto debilita en cierta forma la postura chilena?

“Sin conocer en detalle el episodio de la caseta, efectivamente creo que Chile en esto tiene que tener una posición coherente, y es que ese triángulo terrestre es nuestro. Lo que haya dicho La Haya no tiene nada que ver con esto, a lo menos dentro de la demanda que nos hizo Perú. Así quedó bastante claro en el fallo de La Haya y lo que están haciendo ahora es aprovechar el quien vive, esta oportunidad post fallo. La posición debe ser unitaria, porque la posesión de ese triángulo nunca ha estado en discusión. Me parece una falta de respeto del gobierno de Humala haga esto, asumiendo este terreno como suyo. Esto no es más que un  acto de propaganda y no responde a argumentos jurídicos ni nada por el estilo, es abiertamente una ofensiva en contra de Chile y un acto de comunicación, nada más”.