noam titelman– Considerando que la actual Confech cuenta con organizaciones dentro del movimiento estudiantil cuyos referentes forman parte del Gobierno o colaboran con él ¿cómo analizas el desafío que enfrenta la actual dirigencia estudiantil que los diferencia bastante del movimiento que les tocó vivir a ustedes, cuando Piñera estaba en el Poder?

“Yo creo que este ha sido y sigue siendo un año muy difícil, y muy importante. Ha habido momentos que han puesto a prueba al movimiento, y creo que dentro de todo, más allá de los altos y bajos, se ha sabido resistir. Es verdad que dentro del movimiento existen distintas tesis y tensiones sobre cómo aprovechar el momento, pero creo que se ha logrado mantener la unidad dentro de la diversidad. Creo que las respuestas que han dado tanto al presidenta de le Fech como de la Feuc después la votación (del sábado) han sido un ejemplo. Es cosa de mirar cómo se está configurando el mapa político en este último tiempo para darse cuenta que existen dos opciones: la unidad o la derrota”.

“En ese sentido, creo que ese es el gran desafío que tenemos, y pensando que quedan unos tres meses de gestión y hay que pensar en la trascendencia del movimiento estudiantil. Más allá de que haya diferencias en las tesis dentro del movimiento, estoy convencido de que hay por lo menos un elemento que nos une plenamente y es que necesitamos un movimiento social protagónico, activo. Y para eso es importante mantener la unidad comprendiendo que tenemos visiones distintas en algunos temas. Pero de ninguna manera festinar cuando una tesis se encuentra con un tropiezo. Cuando hay dificultades podemos pasar mucho tiempo discutiendo de la culpas, pero un fracaso sería colectivo. En miras de evitar eso, es necesaria más que nunca la unidad y dejar de lado lo que yo considero peleas de segundo orden entre el bloque de conducción y las otras facciones. La gran pelea es cómo logramos una masa crítica en el movimiento social para las transformaciones que necesita el país en Educación y en otros temas”.

¿Cómo se resuelven las desconfianzas y la disyuntiva instalada entre respecto al gobierno? ¿Crees que este escenario ha influido en la falta de protagonismo en comparación a los movimientos anteriores?

“Hay un contexto distinto que explica las dificultades que ha habido para tener un mayor nivel de movilización, pero sí me parece un tremendo error de análisis empezar a ver el mundo con el diagnóstico de los amarillos y ultrones porque la complejidad de la izquierda y de los movimientos sociales es mucho mayor. Creo que podrá haber diferencias y recelos que son naturales, pero si algo hemos aprendido y muchas veces a porrazos es que la única manera de seguir avanzando en este tema es con unidad. En eso creo que tanto la presidenta de la Fech y la presidenta de la Feuc, sobre todo este segundo semestre, han mostrado esa capacidad. Creo que el desafío es mantener al movimiento social vivo en esta verdadera posta que se va entregando de año en año, y ahí cada uno tendrá sus matices y sus diferencias. Pero finalmente hay una unidad en torno al objetivo final, y eso se materializa por ejemplo en que luego de esta votación (del sábado) salieron con una sola voz -más allá de haber votado distinto en el plenario- a plantear la necesidad de tener un espacio de incidencia real. Esta reforma se va a hacer con los movimientos sociales o no se va hacer, así de tajante es la situación. Por lo tanto, todos los que tengamos alguna participación dentro de los movimientos tenemos que estar a la altura de esa responsabilidad”.

 

– ¿Cómo evalúas la estrategia definida que mantuvo al Confech dentro de la Mesa de Participación? ¿Es la manera adecuada para incidir en la reforma?

“Yo creo que sí. Si uno mira el contexto del último tiempo, hay un discurso muy fuerte de la derecha y de los sectores conservadores de la Nueva Mayoría, de que los estudiantes y el movimiento social ya no son capaces de incidir en la manera en que lo hacía antes, discurso por cierto construido a raíz de los resultados de la encuesta CEP y de editoriales como la de ayer en La Tercera-“.

“Primero creo que lejos el mejor momento de la Confech este año fue cuando supo mostrarse fuerte y dialogante, cuando se sumó a la Mesa de Participación. Para mí el segundo mejor momento fue cuando fue capaz de criticar aspectos del Plan de Participación, pero decir que aún que con esas críticas se mantiene en ese espacio porque quiere copar todos los espacios posibles. Creo que eso mostró coherencia en el discurso. Al final, una señal de debilidad es cuando se muestran síntomas erráticos. Creo que el movimiento social ha sabido mantener esa coherencia, y la votación fue un paso en esa dirección. Me parece legítimo decir que el Plan de Participación es un espacio que hay que ir a copar, pero no es el único espacio. Necesariamente debe seguir la movilización en la calle y otros espacios de trabajo como la Mesa Social por la Educación. Renunciar a esos espacios sería entregarse en bandeja a los señores de la Nueva Mayoría y la derecha”.

– Francisco Figueroa nos señaló que para él es completamente legítimo que haya grupos que sean parte o trabajen con el Gobierno, pero no que esas posturas asumieran una defensa tan explícita de la agenda oficialista…

“Hay que separar las cosas. Una tiene que ver con la votación en particular que se dio en la Confech, que se dio en todos los plenos del país. Creo que hay que respetar la democracia de nuestra orgánica estudiantil. En segundo lugar, hay distintas tesis en el movimiento y ha sido muy clara la tesis del bloque de conducción o de la Izquierda Autónoma y la que hemos planteado nosotros como Revolución Democrática de la necesidad de ir a disputar un programa que efectivamente tiene importantes ambigüedades, varios espacios abiertos y hay que ir a disputarlos. Para evitar que en eso se repita lo de la Reforma Tributaria, somos aliados en la medida que creemos que debe haber un rol protagónico del movimiento social para evitar que nuevamente se vuelva a encerrar entre cuatro paredes y en una cocina vuelvan a primar los intereses de unos pocos por sobre las grandes mayorías. Eso es algo en lo que podemos tener matices en la manera en que se vaya a lograr, pero estamos completamente de acuerdo”.

“Yo entiendo que con Izquierda Autónoma tengamos diferencias en algunos temas, pero no me cabe duda que al final del día, como también se ha visto en el parlamento con las diputaciones de Giorgio y de Gabriel, que han coincidido en un montón de espacios, somos aliados en la disputa por una reforma profunda en el sistema educacional”.

-¿Consideran restarse de esas instancias si es que no hay avances reales en el camino de cerrar los espacios que mencionas?

“Sí. Nosotros tuvimos un congreso estratégico en el que definimos que íbamos a colaborar en la medida que se vaya avanzando en reformas profundas en los temas que consideramos importantes: Asamblea Constituyente y Reforma Educacional. Si eso no se pasa, cumpliendo con nuestro acuerdo estratégico, no vamos a ser parte de reformas que estén a la altura de esas transformaciones. Pero creo que justamente vamos a hacer todo lo posible para que no lleguemos a ese escenario, y en eso cumple un rol muy importante el movimiento social. Como decía antes, la reforma va a ser con el movimiento social, o no va a ser una reforma de verdad”.