Santiago, 01 septiembre de 2014.- Los principales representantes de la mediana y pequeña producción vitivinícola agrupados en la Corporación Chilena del Vino (CCV) pidieron mayor preocupación por parte de las autoridades respecto a las malas condiciones, en que se encuentran las miles de familias ligadas a la pequeña producción vitivinícola, sobre todo las cerca de 12.000 que poseen menos de 10 hectáreas destinadas a la producción de uva. Ello, tras el anuncio del alza de los impuestos al vino de un 15 a un 20,5%, según el último acuerdo alcanzado en el Senado la semana pasada.

El gremio, que representan al menos 500 asociados de la mediana y pequeña producción vitivinícola, reiteró que “hace tiempo que no hay interés por parte del Estado de mejorar la condición de estos pequeños agricultores, quienes cada día reciben menos dinero por la venta de la uva, en tanto existe por otra parte una imagen de que el vino es puro glamour y marketing. La uva representa en el precio final de una botella de vino estándar cerca del 3%, mientras el producto se oferta en restaurantes nacionales e internacionales y es una carta de presentación de nuestro país, pero está lejos de asegurar la sustentabilidad de las familias rurales que se dedican a esto”, sostuvo Andrés Pérez Cruz, Presidente del Directorio de la CCV.

Así mismo, reclamaron que “se transparente el mercado, que se entregue información oportuna y veraz con indicadores sectoriales, que carecemos; exigimos que se implemente el concepto de un comercio justo para los pequeños productores y que se les pague lo que corresponda, para que así grandes, medianos y pequeños podamos seguir fortaleciendo al sector”.

Sostuvieron que, en reiteradas oportunidades, se ha solicitado a las autoridades rebajar el tributo al vino, porque éste se diferencia de otros alcoholes destilados y que, en vez de ello, se invierta en una campaña de consumo responsable, potenciando las propiedades beneficiosas del mosto.

Aseguraron que elevar con impuestos su consumo desfavorecerá a los más débiles de la cadena, es decir la pequeña producción. “La baja rentabilidad, que experimenta el sector hace décadas, no se condice con otras actividades, considerando que es un segmento que otorga empleo y del cual viven muchas familias rurales de nuestro país”.