trululuEl mito dice que todo comenzó cuando un trabajador del Jumbo filtró una foto por las redes sociales con este nuevo producto: las cassatas con sabores de la infancia. Muchos se preguntaron si sería realidad o un nuevo intento de los creativos por inventar productos que luego no existen, para probar si funcionarían o no. Aún hay quienes no los encuentran pero el hecho ya está comprobado: son una realidad.

Estos tres helados a lo mejor no son los más sabrosos del mercado, pero guardan una relación mucho más oculta. Fieles compañeros en los cumpleaños infantiles, juegos y emociones. El sabor a centella, ES el sabor a verano. El cola de tigre es universal, sabroso, cremoso incluso aún existen las paletitas masticables. El trululú, cremoso igual que el anterior, pero su gran novedad: pequeña cobertura de chocolate. Qué más necesita un niño, un helado de no más de 100 pesos podía brindar alegría, momentos y recuerdos.

Pero estos nuevos productos no han estado exentos de polémica: han sido tema de discusión en oficinas, redes sociales, carretes, en la fila del10604623_10152686679214846_2417748306981651803_o paradero del Transantiago. Todos quieren disputar cual de ellos es efectivamente el mejor. Quienes defiende al trululú, argumentan que es el único con capa de chocolate. Quienes admiran el cola de tigre se imponen con la tardición: hermosa mezcla a vainilla y chocolate. Los “centella-lovers” gritan que centella es pueblo: a 100 pesos podías quedar chorreado con un rico sabor a manzana y piña.

¿El ganador? Aún permanece la disputa, pero lo que sí sabemos es que a cualquiera de estos tres sabores se le pueden añadir un poco de “malicia” y tendrás la mejor noche de recuerdos con tus amigos, escuchando y cantando el “Congelao” de Cachureos. Nostalgia pura.