Arcis1A mis compañeros(as):

Me dirijo a ustedes con muchísima pena, el viernes por la tarde me enteré que se habían concretado algunos autodespidos y que varios de mis queridos compañeros se van de la Universidad cansados de que no les cancelen sus sueldos (y lo que esa situación conlleva), cansados del maltrato sistemático al que han sido sometidos. Abrazo a cada uno de ustedes, les agradezco su compromiso con el Sindicato Histórico de Trabajadores y su amistad.

Si bien la crisis de la Universidad se inserta en un contexto más amplio de crisis del sistema de educación superior, si bien es necesario investigar y castigar a quién lucró y robó el dinero que se supone hacia sustentable esta institución. Hay un aspecto que como comunidad en general no ha quedado claramente instalado y tiene que ver con un reclamo de carácter ético. ¿Qué quiero decir con esto? nuestra universidad durante esta última década estuvo en manos de sostenedores adscritos a un discurso de izquierda cuya bandera de lucha y sujeto histórico son los trabajadores. No puede ser que se hayan comportado tal y como se comporta cualquier empresario en nuestro país. No puede ser que no se hayan preocupado de las condiciones materiales de existencia de los trabajadores de esta institución. No puede ser que no se hayan preocupado de las condiciones materiales mínimas de producción. No puede ser que no hayan entendido que cada uno de estos aspectos incide en la calidad de la educación que brindamos a nuestros estudiantes. Pero, lamentablemente, así es.

Muchas personas, incluso socios del sindicato, nos han acusado de ser “gana pan”,  de querer “destruir la universidad”,  de  sólo “buscar un bono”, de “estar aliados con la derecha” entre otras muchas calumnias irresponsables y vergonzosas. Unos han utilizado las aulas, otros el patio y otros diversos canales electrónicos para llevar a cabo una política de desprestigio de la organización sindical. Me parece grave. Me parece que estos discursos sí se condicen con el discurso de la derecha que sistemáticamente (desde el año ‘75 en adelante) ha precarizado las condiciones de trabajo y, al mismo tiempo, ha destruido la organización sindical generando un escenario en que hacen imposible que los trabajadores se organicen. Con lo anterior sólo se consigue aportar a la corrosión y desintegración de las formas de ejercer ciudadanía.

En ARCIS nuestro sindicato ha vivido un interesante proceso que comprende que este conflicto excede el espacio de nuestras demandas como estamento, entendiendo que somos parte de una comunidad universitaria, que somos actores relevantes en el destino de esta institución, que nuestro trabajo diario aporta en la construcción y funcionamiento de este espacio crítico. Nos hemos politizado empeñados en buscar soluciones, nos hemos politizado propositivamente, nos hemos politizado porque sabemos que una buena parte del funcionamiento del “ARCIS de NOE” depende de nuestro trabajo.  Y cuando digo nos hemos politizado no me refiero a buscar cobijo en un espacio ideológico partidario sino que me refiero al proceso en que un sujeto de derechos es consciente de que  es un sujeto capaz de acción y transformación de sus espacios más inmediatos y de la sociedad en su conjunto.

Ojala podamos ser capaces de darnos cuenta, a tiempo, que en ARCIS docentes, trabajadores y estudiantes deben avanzar en superar sus propios intereses particulares sumándose de manera conjunta a la lucha por salvar un espacio crítico que merece sobrevivir. Pero que merece sobrevivir no a cualquier precio.

Ojala podamos ser capaces de darnos cuenta, a tiempo, que en ARCIS docentes, trabajadores y estudiantes deben avanzar en superar sus propios intereses particulares sumándose de manera conjunta a la lucha por salvar un espacio crítico que merece sobrevivir. Pero que merece sobrevivir no a cualquier precio, no como gatopardismo sino como un espacio comunitario que ha sido capaz de realizar un diagnóstico de su situación,  que ha sido capaz de transformar las relaciones en su interior y que ha logrado empoderarse recogiendo, discutiendo y consensuando salidas a esta profunda crisis.

Nuevamente agradezco a mis compañeros su compromiso y dejo a cada uno de ellos un abrazo infinito.

 

A mis estudiantes…

A comienzos de semestre asumí el compromiso de seguir dando mis clases, pensé que íbamos a debatir sobre lo que sucede en ARCIS, esperé que alguno me interrumpiera y preguntara sobre lo que les ha llegado a través de los medios, etc. Esperé alguna pregunta sobre la situación de trabajadores y docentes. Pero nada de ello sucedió. Hubo pocas preguntas y menos aún debate. Sólo de forma individual llegaron interrogantes sobre qué sucedería con ustedes. Sobre si vuestra carrera sería una de las elegidas para salvarse de la hecatombe que muchos auguran.

Las relaciones amoroso-amistosas, como muchos de ustedes deben saber, deben ser recíprocas.

ARCIS, es una gran olla de pasiones. ARCIS es un espacio académico donde la cercanía entre profesores, estudiantes y trabajadores siempre ha sido una parte constitutiva y constituyente de la vida académica, un lugar donde nos apoyamos en situaciones difíciles, donde existe solidaridad, donde nos odiamos y amamos al mismo tiempo.

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Foto: @esmiliodon

Con gran tristeza me he ido dando cuenta que, legítimamente, muchos de ustedes han optado frente a esta situación por sacar sus ramos y ya está!

La verdad es que frente a esa posición yo he optado por declararme en rebeldía.

Me declaro en paro hasta que no se me cancele, al menos, el sueldo de Julio.

Me declaro en paro cansada de simulacros.

Me declaro en paro porque no soporto la normalidad mentirosa de ARCIS.

Me declaro en paro por que los quiero con locura.

Me declaro en paro frente a la desinformación.

Me declaro en paro porque necesito claridad sobre vuestra situación y la mía.

Me declaro en paro porque creo que la sociología es un deporte de combate.

Me declaro en paro contra la indiferencia.

Me declaro en paro aunque me acusen de neoliberal.

Me declaro en paro por que ya está bueno!