ponce lerouPoco se sabe de Julio César Ponce Lerou hasta el comienzo de la dictadura. Nacido en La Calera y formado en el Internado Nacional Barros Arana, el ingeniero tuvo uno de los encuentros más importantes de su vida al conocer, en Maitencillo, a Verónica Pinochet Hiriart, hija del ex dictador.

El matrimonio se prolongó desde 1969 a 1991, año en que la unión fue legalmente anulada. Además de los hijos de la relación, investigadores y especialistas coinciden en que el vínculo marital forjó de manera decisiva el éxito de su fortuna, considerada incluso en los rankings de Forbes como una de las más suculentas de Chile y el mundo.

El quiebre democrático ocurrido en el país en 1973 marcó un punto de ruptura en su propia trayectoria. Desde entonces, al alero de Pinochet, comenzó una exitosa carrera empresarial a costa de la gestión pública.

Así lo detalla María Olivia Monckeberg, Premio Nacional de Periodismo y autora de “El saqueo de los grupos económicos al Estado Chileno” (2001).

“No tenía ni un peso más que el de un profesional cualquiera, cuando se decidió el golpe militar y posterior en los años 70″.

No tenía ni un peso más que el de un profesional cualquiera, cuando se decidió el golpe militar y posterior en los años 70. Pero a mediados de los 70 empezaron dos tipos de situaciones que los favorecieron: por un lado, él empezó a quedarse con grandes territorios en el sur y también a ocupar cargos en que lo pusieron desde el gobierno de su entonces suegro”, describió.

En el 78, Pinochet lo condujo al mando de Celulosa Constitución Celco, entonces una empresa estatal que fue licitada a privados un año después. En el 79, el ingeniero fue designado gerente de empresas de la Corfo, que entonces mantenía vinculación directa sobre las grandes empresas del Estado chileno. Ponce Lerou se mantuvo en esa posición hasta abril del 83, cuando fue nombrado gerente general y reventó el escándalo.

“Ya en el 80 se suscitó una gran polémica por la poca transparencia que había en torno a cómo había hecho ya una gran fortuna”, señaló Monckeberg. “Entre el 73 y el 83, este señor que no tenía más que su título profesional, era un potentado. Al interior incluso de gente que apoyaba a la dictadura, se comenzó a cuestionar la presencia de este ex yerno”, detalló.

La polémica lo obligó a salir de la escena de la gestión pública durante un tiempo. Sin embargo, en ese entonces, el empresario ya había hecho una importante labor en la articulación de una red de socios políticos, militares y civiles y volvería, en unos años, a sacarle provecho.

 

Los amigos de Ponce Lerou: desde Hernán Büchi a Osvaldo Pucio

buchiDurante la dictadura, una amplia serie de empresas estatales fueron privatizadas bajo un discurso generalizado que apuntaba a la “ineficiencia” de la gestión pública. Años después, un informe de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados probó que los diversos procesos de privatización de empresas ocasionaron al Estado una pérdida de cerca de 6 mil millones de dólares, según datos de Contraloría.

Entre las privatizaciones se contó la Sociedad Química y Minera de Chile, productora de salitre y yodo. Pese a su abrupta salida años antes, en 1987, la privatizada SQM tuvo de regreso al yerno de Pinochet a su directorio, donde actualmente es accionista controlador y presidente.

“Soquimich era la dueña de los yacimientos de litio que no se estaba explotando, pero que él ya había detectado”, recalcó Monckeberg.

Durante aquellos años, Ponce Lerou estableció estrechas relaciones. Entre ellas, la del ex ministro de Hacienda de Pinochet y candidato presidencial, Hernán Büchi. Sobre este último, el empresario reconoció haber financiado su campaña durante el 89.

Jorge Contesse fue otro de los amigos destacados, a quien nombró gerente general de la empresa SQM y quien alcanzó, durante el último año de dictadura, la presidencia de Codelco. Hoy, su hijo Patricio Contesse Frica es uno de los multados por la Superintendencia de Valores, junto a su amigo Ponce Lerou, por el llamado “Caso Cascada”, de fraude al mercado de valores.

En marzo del 88, el negocio ya estaba organizado, pues SQM mantenía como principal socio a Pampa Calichera, una de las sociedades creadas por Ponce Lerou, al directorio de la ex empresa estatal.

alejandro ferreiroPara lograr su cometido, el empresario ubicó en puestos de confianza a parte de su círculo más cercano. Entre ellos, Cristián Leay, ex diputado y jefe de la bancada UDI; Osvaldo Puccio, ministro de gobierno de la Concertación y Alejandro Ferreiro, titular de Economía de la primera administración de Bachelet, quien además estuvo al mando de la Superintendencia de Valores y Seguros.

Durante su gestión nunca se fiscalizaron las empresas de Ponce Lerou y cuando él sale de la Superintendencia, acude rápidamente a trabajar como director de uno de los entes que él había tenido que fiscalizar, como son las sociedades cascadas”, detalló el abogado Mauricio Daza, quien defiende a uno de los accionistas minoritarios de SQM en el caso.

Además, es conocido que la empresa de Ponce Lerou ha contratado los servicios de Imaginacción –de asesoría comunicional- dirigida por el lobbysta Enrique Correa. Por otro lado, Juan Hurtado Vicuña, al mando de la corredora Larraín Vial S.A –otra de las multadas por la SVS- es uno de los principales dueños de la Universidad Santo Tomás y de todo el complejo educativo que incluye universidades, CFT’S y colegios.

 

Buscarán llevarlo a la cárcel

Además de la creación del Instituto de Libertad y Desarrollo, Ponce Lerou ha sido reconocido como uno de los “gúrú económicos de la UDI y de la derecha en general”, como apuntó Monckeberg.

ponce lerouDurante el 2012, el empresario se consolidó con la adjudicación de la licitación para acceder a los contratos especiales de litio, convirtiéndose en el mayor productor a nivel mundial. Solo en el 2011, las exportaciones de litio fueron cercanas a los 300 millones de dólares.

Según el abogado Mauricio Daza, observando la trayectoria de Ponce Lerou, es posible concluir que pasó “de ser un funcionario público a una de las personas más ricas no solamente de Chile, sino del mundo”, específicamente tras la privatización de Soquimich. Dicho proceso, sin embargo, nunca fue objeto de investigación y, en opinión de Daza, esto se debe a los acuerdos alcanzados para dar viabilidad al período de transición a la democracia.

Al respecto, María Olivia Monckeberg comentó: “yo nunca he podido establecer que haya habido tales acuerdos. Sí podría decir que hubo un cierto temor a investigar más acuciosamente y tomar medidas, asumir políticas que hubieran implicado volver atrás en todas las privatizaciones que hubo en aquellos años”.

Para el abogado, la multa de 70 millones de dólares que dictó la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) contra el empresario es insuficiente, pues las ganancias estimadas a partir de las operaciones ilícitas del caso superan los 128 millones de dólares. Es decir, pese a la sanción, Ponce Lerou cuenta con cerca de 50 millones a favor.

“El otro aspecto que limita la acción de la Superintendencia tiene que ver con que solo se pueden sancionar actos que se hayan cometido dentro de los últimos 4 años”, recalcó. En este caso, las acciones realizadas entre el 2008 y el 2010 no han podido ser sancionadas.

Para el abogado, resulta fundamental que el caso culmine con sanciones criminales, que irían desde los 541 días de presidio hasta los 10 años de cárcel efectiva. Para ello, solicitarán las formalizaciones de Julio Ponce Lerou y de los otros empresarios involucrados.

“De otra forma, se manda una señal equívoca al mercado en cuanto a que, cuando se cometen estos ilícitos, igual se puede obtener una ganancia”, precisó.

“Este señor se pasea tranquilamente como si hubiese sido un esforzado profesional que llegó a ser empresario. Y está todo esto detrás. Es un gran saqueador”.

Recientemente, un nuevo dato expone su nombre al escrutinio público: Ponce Lerou es también acusado de ser uno de los principales financistas en campañas políticas de todos los sectores. Por ello, hoy muchos miran con cuidado la comisión investigadora que comenzará pronto en el Parlamento a revisar los datos del empresario.

Por ahora, la clase política se ha mantenido en silencio. El gobierno, por su parte, ha salido a declarar que en Chile nadie está por sobre la justicia, aunque los actos hablan por sí solos de una situación totalmente diferente, como concluye María Olivia Monckeberg.

“Este señor se pasea tranquilamente como si hubiese sido un esforzado profesional que llegó a ser empresario. Y está todo esto detrás. Es un gran saqueador”, recalcó. Hoy, los secretos destapados de su figura y su círculo cercano comienzan a evidenciarlo.