periodista bencinaEl pasado domingo se realizó una nueva marcha en conmemoración de lo ocurrido el 11 de septiembre de 1973, cuando un golpe militar inició un largo proceso de 17 años de dictadura en Chile. La movilización, que terminó en el Cementerio General, estuvo marcada por un impactante episodio de violencia, protagonizado por un reportero de CHV.

Mientras un grupo de encapuchados y la policía se enfrentaban, el periodista Fernando Sánchez fue atacado por alrededor de 7 individuos. El reportero se encontraba cubriendo la manifestación cuando una pedrada impactó su cabeza y, ya en el suelo, su cuerpo fue rociado con bencina.

Los encapuchados amenazaron con prenderle fuego, provocando las reacciones de quienes observaban la escena. Entonces, Sánchez recibió ayuda de un grupo de personas y logró escapar.

Me golpearon cobardemente y me rociaron con parafina solo por ser periodista de un medio de comunicación. No sé cuántos ni quiénes fueron, nunca pude ver el rostro de los agresores que me cegaron momentáneamente con acelerante. Me golpearon con lo que pudieron e intentaron quemarme vivo”, detalló el periodista en un comunicado que fue difundido por redes sociales.

El reportero fue trasladado posteriormente al Hospital de Trabajador, donde informaron que su condición es estable y fuera de riesgo vital. La escena en la que estuvo involucrado, no obstante, es algo difícil de olvidar para quienes pudieron presenciar el ataque, donde otros camarógrafos y un periodista también fueron golpeados y amenazados.

 

prensa burguesaPeriodistas y marchas: “de aliados a enemigos”

Pedro Santander es académico de la Escuela de Periodismo de la PUCV y director del Observatorio de Comunicación y Medios de la misma institución. Además de repudiar lo ocurrido, el especialista señaló que los ataques a periodistas parecen ser un fenómeno relativamente nuevo, que aparece en contextos de movilización social.

Según explicó, hace unos años, quienes participaban de las manifestaciones deseaban que los medios y canales de televisión acudieran a cubrir lo que ocurría en las calles. Sin embargo, esto ha ido cambiando no sólo en Chile, sino en diversas partes del mundo.

“Hoy hay actitudes de repudio, de rechazo e incluso de agresión en contra de los representantes de los medios”, aseveró. “El 2011 eso fue muy notorio, aunque no con el grado de cobardía y violencia que vimos ayer. En países como España, por ejemplo, donde se han dado todas estas movilizaciones ciudadanas, se increpa directamente a los medios de comunicación, o a los periodistas, respecto de su rol tergiversador y criminalizador de la protesta social. No sólo ocurre en Chile”, recalcó.

Desde la perspectiva de Santander, los medios han pasado de ser un aliado o potencial aliado de las movilizaciones sociales y su cobertura a “ser objeto de rechazo por parte de la ciudadanía que se moviliza en la calle”.

El académico acotó que, durante las manifestaciones, la mayoría de los representantes de grandes medios de comunicación se ubican de parte del lado policial, más que de la trinchera ciudadana. “Cuando cubres el evento, generalmente los periodistas están a ese lado y eso no es casual. En segundo lugar, hay un problema y es que efectivamente la policía y los tribunales han usado material periodístico para indagaciones”.

“Los medios de comunicación se han convertido en un apéndice de las grandes estructuras de poder y pertenecen al sector financiero. En Chile eso es clarísimo, los Luksic tienen a Canal 13, el retail de tiendas como Falabella tienen al Mega… es algo que ha deslegitimizado a los medios frente a la audiencia”.

La utilización del trabajo periodístico con fines judiciales, ha llevado a los manifestantes a acusar a los comunicadores de trabajar para los servicios de inteligencia policial del país. Esta y otras razones han terminado por evidenciar una importante crisis de legitimidad de los medios ante la ciudadanía, que no se expresa sólo en Chile.

En opinión de Pedro Santander, un factor fundamental al respecto es que “los medios de comunicación se han convertido en un apéndice de las grandes estructuras de poder y pertenecen al sector financiero. En Chile eso es clarísimo, los Luksic tienen a Canal 13, el retail de tiendas como Falabella tienen al Mega… es algo que ha deslegitimizado a los medios frente a la audiencia y eso de alguna manera está en el núcleo de por qué hoy, en lugar de recibir con aplausos a los medios que vienen a cubrir una manifestación, más bien se les recibe con rechazo y repudio”.

 

Colegio de Periodistas: “No se puede debatir rociando de bencina a un periodista”

Javiera-Olivares-5-458x599El Colegio de Periodistas, por su parte, ya manifestó su rechazo y anunció próximas acciones, en las que se considera la presentación de una querella y conversaciones con los sindicatos de los canales de televisión CHV, TVN y Mega.

“Esto recuerda un hecho terrible en que dos personas fueron rociadas con bencina y quemados vivos, como Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Quintana… nos parece incomprensible, no hay nada que pueda justificar el que un trabajador sea atacado mientras cumple con su rol de comunicador”, declaró su presidenta Javiera Olivares.

Al momento de encontrar una explicación en el rechazo que han sufrido los periodistas de grandes medios de comunicación al realizar su trabajo en marchas y manifestaciones, Olivares señaló haber hecho públicas sus críticas a la “tremenda concentración de la propiedad de los medios, pero la manera de debatir y cambiarla no es rociando de bencina a un periodista ni golpeándolos. Eso lo resuelve la organización de la ciudadanía y se construye respetando el derecho válido a la manifestación social”.

Según señaló la presidenta del Colegio de Periodistas, hoy los comunicadores y camarógrafos se encuentran atemorizados al pensar en dar cobertura a los próximos hechos políticos de un mes agitado, como es septiembre en Chile. Esto, en un clima de precariedad laboral que tampoco les asegura medidas de seguridad necesarias.

Además, aseguró que hay conversaciones con el gobierno respecto de artículos de la legalidad vigente. La Secretaría General de la Presidencia se encuentra estudiando una posible modificación a la Ley de Prensa y otros cuerpos legales, con el objetivo de otorgar seguridad específica a quienes ejercen su profesión en medios de comunicación.

“Debe haber un debate social, de todo el país, para repudiar este tipo de actos de manera transversal, pero también la sociedad debe hacerse cargo de otros debates que hay que dar, como la concentración de los medios y la seguridad laboral de quienes trabajan en ellos”, enfatizó.

Durante la misma manifestación del pasado domingo, un encapuchado fue detectado por Defensores de Derechos Humanos (“Cascos azules”), quienes terminaron por desprenderle la capucha. Al buscar entre sus pertenencias, un grupo de personas encontró una chequera de tickets de restaurant con una curiosa dirección: Sargento Candelaria 1966, el mismo lugar donde se encontraba la Escuela de Investigaciones y hoy funciona la Jefatura de Sanidad de la PDI.