mujeresDurante el pasado 11 de septiembre, en la ciudad de Concepción, la Red de Mujeres por la Memoria planeó realizar una conmemoración de las mujeres que fueron torturadas y asesinadas en la dictadura de Pinochet. La idea apuntaba a concretar acciones de arte con performance y teatro en tres ex centros de tortura y detención.

La actividad, sin embargo, no pudo concretarse. Pasadas las 14.30 horas, doce activistas habían llegado al lugar de reunión y se saludaban cuando dos motos de Carabineros se acercaron. Pese a que aún no comenzaban ninguna acción, fueron increpadas por el personal policial que les solicitó sus cédulas de identidad, algo que ellas rechazaron.

“Nos estábamos saludando cuando llegaron los pacos y nos pidieron el carnet. Nosotras pusimos a caminar para evitar problemas y en menos de 5 minutos llegaron 7 vehículos de pacos que nos rodearon y alrededor de 20 efectivos de Fuerzas Especiales”, contó María Fernanda Barrera, una de las involucradas.

Sin más, la policía comenzó a detenerlas. Las doce mujeres fueron arrastradas y golpeadas en distintos puntos del cuerpo en una disputa que se alargó por cerca de 10 minutos en la calle. Finalmente, sólo ocho fueron detenidas –una de ellas, menor de edad- y llevadas a la fuerza, sin mayor informaciones.

“Nos empezaron a sacar del pecho violentamente las fotos de las compañeras. Nos decían ¿y las conocís, maraca culiá? Sácate esta hueá”.

Hubo manoseos, insultos de connotación machista y sexual. Algunas de nosotras sufrieron manoseos al sufrir y bajar del carro. Nosotras nos negábamos a ser tocadas y ellos igual no más nos tocaban”, detalló Barrera.

Viviana Ramírez, por su parte, aseguró que “nos empezaron a sacar del pecho violentamente las fotos de las compañeras. Nos decían ¿y las conocís, maraca culiá? Sácate esta hueá”.

Las activistas denuncian que nunca recibieron explicaciones sobre por qué las detenían ni hacia dónde se dirigían. Además, el grupo fue dividido en dos carros y se les otorgó información falsa sobre el paradero de sus otras compañeras.

 

“Hacían gritos políticos y se cagaban de la risa”

memoriaLo ocurrido el pasado 11 de septiembre en Concepción evidencia una serie de irregularidades en los protocolos policiales. “Tenemos entendido que no procede que te tomen detenida por no mostrar el carnet de identidad cuando estás en la calle haciendo nada. Además, nos detuvieron y nos separaron de nuestras mochilas inmediatamente”, agregó María Fernanda Barrera.

Según detallan, al llegar a la comisaría se les acusó de portar bombas molotov, mientras “estaban los profesionales de Labocar sacándole fotografías a cosas que nunca tuvimos en la mochila”.

Más tarde, al constatar lesiones en el Hospital Regional de Concepción, cinco de las mujeres de detenidas tuvieron que pasar a Rayos X porque los médicos sospecharon fracturas. Otra de ellas, en tanto, denunció haber sido mirada desnuda desde afuera de la sala por un carabinero.

Nos humillaron. Hacían gritos políticos. Decían ¡compañera no sé cuánto! Y se cagaban de la risa, nos ridiculizaron”, señaló Barrera.

Una de las feministas detenidas pasó a formalización en el Juzgado de Garantía como imputada, por maltrato de obras a carabinero de servicios. En dicha instancia se ordenó un plazo de 100 días para determinar su responsabilidad. Ellas, en tanto, presentaron un recuero de amparo en contra de Carabineros y el Estado.

A través de un comunicado público, Red de Mujeres por la Memoria aseguró que “seguimos en dictadura, en una nueva dictadura neoliberal que nos intenta callar y reprimir por intentar recobrar nuestra memoria, hacer nuestra historia y vivir en libertad”.

“Uno sabe a lo que se expone cuando sale a marchar, sobre todo en un país como este, lo terrible es normalizarlo. Estamos cansadas de que la tortura sea natural ya. Los movimientos sociales estamos acostumbrados a recibir violencia y a aceptarlo”.

Lo ocurrido despierta el agotamiento y la impotencia de las mujeres agredidas, quienes sienten que están siendo perseguidas por su labor política. Existe, además, una preocupación porque la violencia policial pueda atacar de forma tan natural a unas mujeres que se reúnen en la calle.

“Estamos súper cansadas. Uno sabe a lo que se expone cuando sale a marchar, sobre todo en un país como este, lo terrible es normalizarlo. Estamos cansadas de que la tortura sea natural ya. Los movimientos sociales estamos acostumbrados a recibir violencia y a aceptarlo”, señaló Ramírez.

La activista recalcó que “todos tienen algo por qué salir a la calle a pelear, ¿somos todos delincuentes?” y recordó que este tipo de episodios producen miedo en quienes se manifiestan y eso frena la movilización. “Cuando pasan estas cosas, se produce miedo y las feministas nos vamos quedando solas”, finalizó.