ebriosEl consumo anual per cápita en el país es de 9,6 litros de alcohol puro y en los jóvenes, el consumo es mayor en los niveles socioeconómicos más altos. Así, Chile refleja que es el país con mayor consumo de bebidas alcohólicas a nivel latinoamericano. Como respuesta a estas cifras las políticas estatales han respondido en torno al endurecimiento de la legislación a través de la Ley Emilia y la Ley Tolerancia Cero.

Al respecto, la psicóloga del Centro de Rehabilitación Templanza, Gabriela Badal, considera que el alcoholismo “es una enfermedad con altos índices, entonces es difícil que el Estado la incorpore dentro del AUGE, puesto que los tratamientos son caros”.

La adicción también puede tener un factor genético, aseguró el Dr. Andrei Tchernitchin, académico de la Universidad de Chile. El especialista agregó que “hay personas que tienen facilidad genética para ser adictos y otros pueden ser consumidores durante toda la vida y nunca se vuelven adictos”.

Al respecto, se conocen científicamente diversos fenotipos de enzimas que regulan el metabolismo del alcohol. En este sentido las personas tienen diferentes resistencias a la intoxicación etílica.

Para la psicóloga, la prevención se torna difícil ya que la red social primaria es la familia y generalmente desde ahí viene la falla.“En muchas casas la adicción es un tema normal, por ejemplo con el alcohol”.

El doctor Camilo Bass concuerda y destaca que, en general, se han minimizado los efectos del alcohol, “Por ejemplo, -agrega- los programas de salud se llaman de alcohol y drogas, yo le llamo de alcohol y otras drogas, como si el alcohol no fuera una droga, en lo concreto es la que produce más enfermedades y más muertes en el país”.

La cultura chilena reproduce varias conductas que permiten los altos índices de alcoholismo y uno de ellos es el concepto de bebedor social, que son quienes beben todos los fines de semana. Según la psicóloga Gabriela Badal, “en otros países no existe el bebedor social, tenemos distintos estilos de cultura al beber alcohol. Por ejemplo, los franceses se sorprenden cuando llegan acá y ven que los chilenos beben y beben y no comen nada”. El doctor Bass comenta que en un cambio de hábito, el alcohol incluso puede ser utilizado de manera beneficiosa, como por ejemplo el consumo de vino tinto para prevenir enfermedades cardiovasculares.

En general, los expertos concuerdan en que la cultura alcohólica chilena tiene que ver con condicionantes sociales que lo permiten, el doctor Tchernitchin evalúa que los jóvenes y adultos “se entretienen menos haciendo deporte, hay muy pocos espacios públicos en los cuales puedan juntarse y tener actividades de esparcimiento más sanas, por lo que es más fácil consumir alcohol. Además, la vida en Chile es bastante estresante, entonces la tentación de tomar una bebida que tiene un compuesto que baja el estrés, también es un factor condicionante”.

En la misma línea, el doctor Bass señaló que “en los últimos 40 años en nuestro país el consumo de alcohol ha ido aumentando y mi impresión es que tiene que ver con el modelo de desarrollo que tenemos, en el sentido que es de las pocas accesibles que tiene la población para deshinibirse de las presiones cotidianas, sobre todo de la pega”.